Emmy 2019: una fiesta guionada, en más de un sentido

Si hubiera habido un Prode de los Emmy, hoy estarían cobrando sus apuestas casi todos. Porque, más allá de algún batacazo, se intuía por donde podía venir la mano. Esta 71a edición de los premios a lo mejor de la TV estadounidense era, al mismo tiempo, la última chance de reconocer el camino de Game…

Emmy 2019: una fiesta guionada, en más de un sentido

Si hubiera habido un Prode de los Emmy, hoy estarían cobrando sus apuestas casi todos. Porque, más allá de algún batacazo, se intuía por donde podía venir la mano. Esta 71a edición de los premios a lo mejor de la TV estadounidense era, al mismo tiempo, la última chance de reconocer el camino de Game of Thrones. Y, si bien la octava temporada no estuvo al nivel de las anteriores, había aroma a premio consuelo.

Y llegó con las campanadas de las 12 de la noche. Porque después de una gala en la que veía pasar las estatuillas frente a sus narices -hasta ese momento de la fiesta sólo había ganado una, la de Peter Dinklage (el inolvidable Tyrion Lannister) como Mejor actor de reparto en drama– el último rubro tuvo la misma magia que suele tener el momento del Oro de los Martín Fierro: ninguna. Porque el Emmy a la Mejor serie dramática fue para GOT. ¿Fue una gran coronación?

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No, sólo fue cantada. Y de coronación no tuvo nada: de las 32 nominaciones que este año tuvo la ficción de HBO, la semana anterior -cuando se entregaron los Creative Emmy- se había llevado 10 galardones. Y llegó al domingo con 14 candidaturas… de las que sólo recibió laureles en dos. No fue la más ganadora de la noche. Fue la que recibió el galardón de lo políticamente correcto. No el del merecimiento. Hubo otras “series del año”.

El equipo de “Game of Thrones” pisó el escenario de los Emmy por última vez. Fue una despedida escénica.

Pero en ese casillero del Prode, todos hubiéramos puesto crucecita en GOT, porque sabemos cómo funciona este tipo de reconocimiento ajeno. Fue un premio que quiso ser más un “gracias por todo” que un “gracias por la última temporada”.

Peter Dinklage abrió la magra cosecha de GOT en la ceremonia de este domingo.

Y si bien terminó siendo la más ganadora de los Emmy 2019 (sumando las dos ceremonias), la del domingo fue la noche de Fleabag y la de Chernobyl. La brillante comedia británica de Phoebe Waller-Bridge se llevó 4 y la comprometida miniserie que recreó el desastre nuclear de 1986, tres (el domingo anterior había cosechado siete).

Jodie Comer se abraza con Sandra Oh, su compañera de rubro en los Emmy y su coequiper en “Killing Eve”. AFP

Y, también, debe haber sido la fiesta inolvidable de Jodie Comer, la protagonista de Killing Eve que en el rubro de actriz dramática se impuso a figuras como Sandra Oh, Robin Wright, Viola Davis, Laura Linney, Mandy Moore y Emilia Clarke. Su cara con pucherito de emoción lo dijo todo.

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Salvo ése, y algún par de nombres, no hubo más espacio para las revelaciones. Todo estuvo dentro de lo previsto. Y, tanto, que prometieron cerrar la transmisión a las doce (de la Argentina), y no hubo tiempo como para ver a nadie convertido en calabaza.