La historia de la unión entre Oscar Strasnoy y Menchi Sábat

En 2012 Radio France dedicó a Strasnoy su Festival Présences. Se llevó a cabo entre el 13 y el 22 de enero en el Teatro Châtelet de París, y se estableció que abriría con El baile, pero en versión de concierto (fiel al espíritu de la radio, el Festival Présences no se ocupa de puestas…

La historia de la unión entre Oscar Strasnoy y Menchi Sábat

En 2012 Radio France dedicó a Strasnoy su Festival Présences. Se llevó a cabo entre el 13 y el 22 de enero en el Teatro Châtelet de París, y se estableció que abriría con El baile, pero en versión de concierto (fiel al espíritu de la radio, el Festival Présences no se ocupa de puestas en escena de ópera). Ni a Oscar Strasnoy ni, mucho menos, al canadiense Matthew Jocelyn, libretista de la ópera y régisseur del estreno alemán, los convencía una pura forma de concierto. Hay demasiado suspenso en esa ópera como para entregarla a la pura representación de los sonidos. Los autores consideraron la posibilidad de al menos algunas imágenes. Primero pensaron en unos dibujos de George Grosz, después prefirieron dibujantes vivos, de Francia o de la Argentina, y fue así como surgió el nombre de Hermenegildo Sábat. “Nos dimos cuenta -me dijo Strasnoy en esa ocasión- de que era el que mejor se adaptaba a nuestro proyecto, el más expresivo. Yo siempre lo admiré por sus dibujos en el diario, pero no lo conocía personalmente”.

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Strasnoy decidió llamarlo por teléfono a Clarín. Sábat a Strasnoy no lo conocía ni de nombre, pero le gustó la idea. Ese hombre tan parsimonioso y reservado como generoso y audaz pidió que le mandaran el libreto y terminó haciendo unas tres docenas de láminas, desde óleos y acuarelas hasta dibujos en birome.

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Tuve la suerte de conocer algo de ese proceso, de ver los maravillosos dibujos recién terminados en el gabinete mágico que Sábat ocupaba en la redacción de Clarín, así como de estar presente en el estreno parisino. Sábat ya había mandado las láminas, pero viajó a París un par de días antes del debut con todos sus materiales de trabajo por si había que hacer algún retoque. “Sábat es un obsesivo genial”, comentaba Strasnoy en esos días. El estreno fue un éxito absoluto, y Sábat tuvo que salir cuatro veces a saludar al escenario junto con Strasnoy y Jocelyn.

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WD