Distinguen a Reinaldo Chacón como prócer de la oncología

Dice la Real Academia Española:1. adj. Eminente, elevado, alto. Newsletters Clarín Lo más leído del día | Enterate de que se habló hoy para no quedarte afuera del mundo De lunes a viernes por la tarde. Recibir newsletter 2. m. y f. Persona de alta calidad o dignidad.Dice el diccionario de Google: “Hombre ilustre que es respetado…

Distinguen a Reinaldo Chacón como prócer de la oncología

Dice la Real Academia Española:

1. adj. Eminente, elevado, alto.

Newsletters Clarín

Lo más leído del día | Enterate de que se habló hoy para no quedarte afuera del mundo

De lunes a viernes por la tarde.

Recibir newsletter

2. m. y f. Persona de alta calidad o dignidad.

Dice el diccionario de Google:

“Hombre ilustre que es respetado por sus cualidades y disfruta de especial consideración entre los de su clase o profesión”.

Cuando le anunciaron que lo nombrarían Prócer de la Oncología 2019, Reinaldo Chacón lo primero que hizo fue buscar el significado de la palabra. “Me avergonzó un poco, porque uno la relaciona con los próceres de la patria, pero ver que la definición refiere a personas distinguidas por colegas que realizan su misma actividad me tranquilizó, no me hizo sentir sentado a caballo con el sable en la mano”, dice a Clarín el médico que esta tarde recibió la distinción en el aula magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, donde se formó hace más de medio siglo y en la que es director de la carrera de médico especialista en oncología.

Pero Chacón se queda corto. Porque no es considerado prócer sólo por sus colegas, sino también por los “numerosos” -imposible cuantificarlos- pacientes que atendió desde la década del ’60, cuando el conocimiento del cáncer, su pronóstico, tratamiento y hasta la forma de referirse a la enfermedad (o, mejor dicho, de evitar nombrarla) configuraban un escenario completamente diferente al de la actualidad.

“Es enorme la diferencia de conocimiento que tenemos hoy en día. En aquella época, más allá de la cirugía y la radioterapia, se contaba con muy pocas herramientas. Recién empezaba la quimioterapia. Yo tuve el honor de que mi maestro fuera el doctor Roberto Estévez, con quien comencé a aprender lo que sé, pero las cosas han cambio notablemente. Particularmente desde hace 15-20 años y más intensamente en los últimos 10, en los que comienza a aparecer una visión nueva del cáncer, con el uso de la inmunoterapia y de la medicina personalizada que han producido cambios notables en el tratamiento de algunos tumores”, dice el director académico y jefe del departamento de Oncología del Instituto Alexander Fleming y presidente de Fundación Cáncer (FUCA).

Además del salto en la terapéutica, subraya los avances en los métodos diagnósticos y en “el conocimiento de las alteraciones genéticas que permite hallar subgrupos de personas con más riesgo de tener un determinado tipo de cáncer”, que favorecen la detección precoz. “También sabemos más sobre cómo prevenirlo, de la importancia de no fumar, no exponerse al sol, de hacer actividad física, evitar la ingesta de alcohol y la obesidad”, acciones preventivas con las que se podrían evitar el 40% de los cánceres. Y se dispone de vacunas contra el VPH y la hepatitis B que ayudan a prevenir cánceres causados por infecciones víricas (cuello de útero e hígado).

Todos esos avances repercutieron en cambios en el plano de lo simbólico. Sin ir más lejos, la Sociedad Argentina de Quimioterapia Antineoplásica fundada en 1967 -y de la cual Chacón fue su primer presidente- evolucionó a la actual Asociación Argentina de Oncología Clínica. Dentro y fuera del consultorio, la enfermedad dejó de ser un tabú. “Hoy la palabra cáncer no es tan terrible como años atrás. Antes difícilmente al paciente se le informaba que tenía un cáncer, hoy en día lo sabe y eso hace que uno pueda explayarse más adecuadamente sobre sus posibilidades”, afirma el oncólogo.

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En Argentina se producen unos 129.000 casos nuevos de cáncer por año, según el Centro Internacional de Investigaciones sobre el cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), lo que lo ubica entre los países con incidencia media-alta. Y las proyecciones indican que aumentará un 24% para el 2030.

“La incidencia crece en la mayoría de los cánceres debido a que la población alcanza edades mayores y, a mayor edad, más chances de tener un cáncer. Pero si uno se fija qué pasa en cada tumor en particular, se ha incrementado la supervivencia y las tasas de curación en relación a años atrás. Hay más cáncer porque la población crece, pero al mismo tiempo la prevención, la detección precoz y los tratamientos han hecho que más pacientes tengan más chances de curarse. El futuro claramente va a ser mejor”, asegura.

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Un paciente se considera curado cuando pasa una determinada cantidad de años libre de enfermedad y ese tiempo es específico para cada tumor. “Hoy hay tumores que se curan y otros que todavía no. En quienes no tienen posibilidades de curación, lo que uno intenta es cronificar la enfermedad, que vivan más años, de forma tal que si en ese tiempo aparecen cosas nuevas se les vayan aplicando”.

Chacón dice que recibe con “orgullo y satisfacción” el título de prócer, pero reconoce que en sus más de 50 años de trabajo su mayor esfuerzo estuvo puesto en la docencia. “Numerosos son los residentes con los que han trabajado conmigo y que actualmente son médicos brillantes. Eso me pone muy orgulloso”.

Sus tres hijos también se dedican a la atención de las personas con cáncer: Matías es oncólogo, Carolina radioterapeuta y Agustina psicooncóloga. Una familia que, a pequeña escala, expresa la actualidad del abordaje multidisciplinario de la enfermedad.

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¿Qué cualidades de tener un buen profesional para trabajar con personas con cáncer? “Responsabilidad, que emerge del conocimiento que tenga de la enfermedad. Honestidad. Y la flexibilidad que se necesita frente a cada paciente para las palabras y gestos que uno debe usar. El paciente requiere no solamente una receta, sino otras cosas que no pasan por los medicamentos”. Palabra de prócer.