La Justicia ratificó la restricción horaria en El Palomar: empieza a regir desde el jueves

La jueza federal Martina Forns rechazó un nuevo estudio de impacto ambiental presentado por el Gobierno, que a última hora del martes intentó a través de esta vía evitar el cierre de las operaciones nocturnas del aeropuerto de El Palomar. La magistrada, quien ordenó que a partir del jueves cesen por completo todos los vuelos entre…

La Justicia ratificó la restricción horaria en El Palomar: empieza a regir desde el jueves

La jueza federal Martina Forns rechazó un nuevo estudio de impacto ambiental presentado por el Gobierno, que a última hora del martes intentó a través de esta vía evitar el cierre de las operaciones nocturnas del aeropuerto de El Palomar. La magistrada, quien ordenó que a partir del jueves cesen por completo todos los vuelos entre las 22 y las 7 de la mañana en la aeroestación, ya había rechazado la presentación de un primer estudio ambiental. Desde el ministerio de Transporte dijeron que apelarán también esta decisión.

Entre los motivos de su rechazo a este nuevo estudio, la magistrada consideró que “el plazo de medición (que abarcó nueve días de mediciones) es corto” y que, además, “la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir a 40 decibeles (el ruido máximo) y que el parámetro de 55 decibeles no está bien argumentado” por el estudio en cuestión.

Conclusiones del informe

A raíz del fallo original de Forns, las dos líneas aéreas que operan en El Palomar ya anunciaron la cancelación de rutas y vuelos. Se trata de las “low cost” Flybondi (canceló preventivamente una de sus rutas) y JetSmart (canceló cuatro rutas). Las dos líneas aéreas acompañaron la apelación del Gobierno contra el fallo, que está a cargo de la Sala 1 de la Cámara de Apelaciones de San Martín.

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La denuncia contra las operaciones del aeropuerto de El Palomar fueron presentadas por un abogado particular, Lucas Marisi, titular de un “colectivo” bautizado StopFlybondi. La jueza Forns hizo lugar al pedido de Marisi el viernes 16 de agosto, días después de las elecciones PASO, argumentando el derecho al “debido descanso” de los vecinos de El Palomar y Morón, las localidades más próximas al aeropuerto.

El Gobierno apeló la medida, a través de la ANAC, y en forma paralela presentó ante la jueza Forns dos estudios de impacto ambiental que buscan probar que los vuelos nocturnos no generan un impacto significativo. El segundo de los estudios concluye que 73% de las mediciones nocturnas “no superan el límite planteados como aptos para el buen descanso de los vecinos”. Y agrega que el 27% restante supera “levemente” la barrera de los 55 decibeles “debido a razones ajenas a la actividad aerocomercial”.

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Pero para la jueza, además de establecer que período de tiempo de medición es “corto”, tampoco resultaría válido establecer el límite de 55 decibeles como límite para el “buen descanso”, sino que lo baja a 40 decibeles.

Más allá de la discusión técnica sobre el nivel aceptable de ruido, la cuestión judicial muestra una dinámica que va más allá de un movimiento vecinal, o un vecino particular, preocupados por el impacto sonoro de los aviones Boeing B737 y Airbus B320 de las dos aerolíneas “low cost”. El abogado que hizo la denuncia también recusó a la Sala 1 de la Cámara de Apelaciones, pese a que el tribunal aun no se expidió sobre la apelación que presentó la ANAC. Ahora, la Sala 1 deberá tratar primero la resolución. De aceptarla, el pedido de la ANAC deberá ser sorteado nuevamente. En tanto, la clausura nocturna de El Palomar ya es un hecho.