Para combatir el maltrato animal, en Bariloche quieren prohibir los perros San Bernardo en el Centro Cívico

La tradicional postal del turista acariciando el lomo de un San Bernardo en el Centro Cívico de Bariloche podría convertirse, en breve, en cosa del pasado.Por estos días avanza en el municipio de la ciudad un proyecto de ordenanza para erradicar a los fotógrafos que ofrecen sus servicios acompañados del famoso perro de origen suizo.…

Para combatir el maltrato animal, en Bariloche quieren prohibir los perros San Bernardo en el Centro Cívico

La tradicional postal del turista acariciando el lomo de un San Bernardo en el Centro Cívico de Bariloche podría convertirse, en breve, en cosa del pasado.

Por estos días avanza en el municipio de la ciudad un proyecto de ordenanza para erradicar a los fotógrafos que ofrecen sus servicios acompañados del famoso perro de origen suizo. La concejal Cristina Painefil (Juntos Somos Río Negro) impulsa un texto con el cual espera poner limite al uso comercial de los animales en los principales espacios turísticos de la localidad cordillerana.

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En la actualidad hay una veintena de fotógrafos registrados en el municipio que trabajan con sus San Bernardo para captar la atención de los visitantes. La mayoría lo hace en el Centro Cívico, pero los hay también en el Circuito Chico, en los alrededores del hotel Llao Llao y a los pies del cerro Catedral.

El “truco” es el de siempre. La gente se aproxima a acariciar a estos tiernos animales y el fotógrafo ofrece una imagen para eternizar el momento.

Los fotógrafos ofrecen las fotos tanto en el Centro Cívico como en el Hotel Llao Llao y al pie del Cerro Catedral. Foto: Marcelo Martinez

“Nosotros no estamos en contra del ejercicio profesional del fotógrafo, sino en contra del uso de los perros. Los animales no nos pertenecen, no podemos hacer cualquier cosa con ellos. Por otro lado, algunas de estas personas ocupan un espacio público que es para los turistas. Se han visto peleas entre fotógrafos y turistas que querían sentarse y ellos creen que los asientos del Centro Cívico son para que trabajen, lo que no es verdad”, explicó a Clarín la concejal Painefil.

“La forma de ver el mundo ha cambiado. Tenemos que avanzar, no podemos naturalizar ciertas actividades que no son correctas. La gente viene a ver este hermoso paisaje, este lago, sus montañas y no es que van a decir: si no está el perro y no me saco una foto entonces no voy. Los turistas se toman la foto con el perro porque el perro está”, agrega. “La idea es desalentar que anden con los perros”, concluye.

En la ciudad organizaciones protectoras de animales y vecinos se han puesto de acuerdo para empujar la ordenanza al tiempo que crearon un petición en Change.org bautizada: “Que prohíban el “trabajo” de los perros San Bernardo”. “Es un oficio sacrificado. Mi perro es mi hermano, mi mejor amigo, mi compañero, vengo temprano, lo hago correr y después trabajamos juntos. Sin él yo no estaría acá ni comería”, le indicó el Pipi, uno de los fotógrafos más antiguos de la ciudad y al que habitualmente se lo ve en Catedral.

El Pipi, como los otros fotógrafos de Bariloche, se oponen a dejar el oficio del cual viven hace décadas y consideran que mantienen a sus animales con especiales cuidados. Es sabido que se trata de un “gremio” duro, cauto y al que no le gusta hablar. La mayoría no se queda más de 4 horas en la parada. Pero algunos se extienden todo lo que el can aguante. De seis a ocho horas en temporada alta de invierno y verano.

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Mantener un San Bernardo no es barato. Un animal mediano a grande come unos 3 kilos de carne diarios, un kilo de alimento balanceado y platos complementarios de otras carnes y arroz, detallan sus dueños.

De todos modos, la actividad ha perdido fuerza con el tiempo y la llegada de los celulares. En la década de los 90, un fotógrafo podía hacer hasta 300 fotos en un día en el cerro o en el Centro Cívico y, en la actualidad, quienes más trabajan no llegan a las 30 diarias, reconocen.

El proyecto de ordenanza fue escrito en 2016, pero ha ido avanzando lentamente hasta llegar al presente con retoques. Según el escrito, lo esencial es que los fotógrafos que ya se encuentren operando solo puedan realizar imágenes con los canes en los alrededores del Centro Cívico y no en el interior. Los perros deberán limitar su presencia a un horario para proteger su integridad. La última modificación al documento indica que los perros llevarán un chip con el que se controlará el cumplimiento de la reglamentación.

Painefil estima que con estas directivas se volverá muy complejo para los propietarios seguir con la tradición y que finalmente se perderá.

En las próximas semanas el proyecto será tratado por la Comisión de Turismo del Concejo Deliberante y podría seguir de camino a su debate final, explica la edil.

Una tradición que empezó en los ’60

La concejal asegura que la tradición del perro San Bernardo en el Centro Cívico no es tan antigua como se presupone. Painefil entrega un dato inédito en este sentido. “El primer animal que se vio en la plaza fue un huemul vivo, en los 60, y el propietario era un extranjero del que se perdió el nombre”, explica.

El imponente Centro Cívico de Bariloche se fundó el 17 de marzo de 1940. Fue declarado monumento histórico nacional en 1987. Entre fines de los 50 y 60 apareció este “gringo” con un huemul. El huemul es un animal en peligro de extinción.

En los 60 un vecino comenzó a ofrecer fotografías con un mono, pero el negocio no prosperó porque los vecinos se opusieron terminantemente a que siguiera sufriendo las inclemencias del tiempo. También hubo un emprendedor que apareció con un venado de cartón pintado que imitaba al real y otro que consiguió transportar un ciervo embalsamado al que una jauría de perros le comió la cola. Todos estos recuerdos permanecen en la memoria de los antiguos fotógrafos de la zona consultados por este diario.

“Monos no vi nunca. Ciervos si, hace muchos años. Década del 50 y 60. Por ahí alguien pudo confundirlos con huemules. Parques no lo hubiera permitido, por ser especie protegida”, explica Roy Madsen, periodista decano de la Patagonia.

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El primer San Bernardo que se paseó por el Centro Cívico lo hizo en solitario y sin cobrar un peso a mediados de los 70. Era el perro de una vecina de apellido Villalba que lo había comprado en Buenos Aires y vivía en las cercanías del barrio Belgrano. Todo indica que este animal en específico le encendió la lamparita al fotógrafo Ernesto Martínez quien adquirió un San Bernardo en Mendoza y se puso manos a la obra.

Con los años llegaron una tanda de profesionales, entre ellos: José Caralota, Julio Nigro y Ricardo Chiesa que se apropiaron del recurso, señalan los pobladores.

En la zona recuerdan que el San Bernardo más grande que vieron fue uno de 200 kilos, “Antu”. “La bestia” vivía en el pequeño automóvil de su dueña Virginia.

Hoy el valor de una imagen ronda los 300 pesos. Una vez que el turista ha pagado al menos por una se le permite tomarse otra con su propio celular de manera gratuita.

Bariloche. Corresponsal

PS