PJ alterado: el clima de tensión llegó para quedarse

Este contenido estuvo inicialmente disponible sólo para nuestros suscriptores. ¡Sumate!Ni el peronismo cordobés, ganador como ninguno durante este 2019 electoral, quedó a salvo de la zona de turbulencia por la que atraviesan los principales partidos políticos de la provincia.El efecto del sorpresivo y contundente resultado electoral de las Paso a favor del peronismo kirchnerista que…

PJ alterado: el clima de tensión llegó para quedarse

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Ni el peronismo cordobés, ganador como ninguno durante este 2019 electoral, quedó a salvo de la zona de turbulencia por la que atraviesan los principales partidos políticos de la provincia.

El efecto del sorpresivo y contundente resultado electoral de las Paso a favor del peronismo kirchnerista que encarna Alberto Fernández impactó de lleno en la reconfiguración de los espacios locales que ya había comenzado a iniciarse luego de la holgada victoria de Juan Schiaretti, en mayo último.

Pese que al jefe del Panal aún le restan más de dos meses para asumir el nuevo mandato de cuatro años logrado en la elección provincial, en el peronismo ya está desatada la sucesión del poder que dejará huérfano Schiaretti en 2023. La renovación asoma iniciada, aunque lejos de estar definida.

Dos ejemplos fresquitos de las últimas semanas muestran esas tensiones que, con el avance del tiempo, prometen acrecentarse.

En la ciudad de Las Varillas, y a contramano de todos los pronósticos, Hacemos por Córdoba encontró un retroceso para su expansión territorial.

Un frente conformado por la UCR, una facción K y el peronismo excomulgado de la estructura provincial le asestó un duro golpe al PJ, sacándolo del poder.

Allí jugó fuerte y perdió en la misma magnitud Schiaretti. Pero, sobre todo, fue un revés para el varillense Manuel Calvo, figura prominente de la nueva camada de dirigentes del PJ y anotado para la sucesión que vendrá.

El departamento San Justo, del que forma parte Las Varillas, esconde una disputa que también promete tensión interna en los tiempos por venir.

En ese territorio, del que es oriundo el vicegobernador electo Calvo, pisa fuerte otro dirigente que asoma con inmejorables chances de conducir la renovación peronista: Martín Llaryora, dos veces intendente de San Francisco, vicegobernador, diputado nacional y a punto de asumir la intendencia de la Capital, su mayor desafío político y de gestión.

La reciente elección de Alta Gracia es otra expresión que demuestra el estado de ebullición que comienza a vivir el PJ.

El intendente Facundo Torres y su hermano, Marcos, elegido el domingo último, debieron sudar como nunca lo hubieran imaginado para derrotar al radicalismo.

Los Torres tenían en mente una victoria con entre 15 y 20 puntos de diferencia, pero debieron conformarse con un peligroso margen de menos de tres puntos.

¿El motivo? Walter Saieg, exintendente e inoxidable dirigente del departamento Santa María, aportó ideas, logística y una estructura construida durante décadas –que demostró estar activa aún– para evitar el triunfo de su enemigo histórico Hugo Testa, hacedor y socio político de Facundo Torres, otro dirigente con aspiraciones dentro del PJ.

Lo ajustado del resultado deja a uno de los Torres en la intendencia, pero no lo jubila a Saieg de la vida política. Esa “guerrita” promete nuevas temporadas.

A este combo internista, con muchos jugadores enrolados dentro del schiarettismo (Llaryora, Calvo y Torres), hay que sumarle los nuevos y todavía insospechados bríos que podrían tomar figuras del ala delasotista, envalentonadas ahora detrás de la imagen de Alberto Fernández, el mejor posicionado para suceder a Mauricio Macri desde diciembre.

El senador Carlos Caserio –con juego propio y sin ataduras– es el “primer albertista” en Córdoba. Esa condición, ganada a expensas de tensar su relación con Schiaretti, lo ha posicionado como un expectable al que se le abrieron nuevas e impensadas chances.

Los movimientos en el peronismo no terminan ahí. Un grupo de legisladores delasotistas del PJ ya hablan del “bloque Alberto” para la nueva Unicameral.

¿Se animarán a desafiar a Schiaretti? Tal vez simplemente pretendan avisar que son algo más que un puñado de manos tiesas que se levantan en cada sesión de los miércoles.

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El texto original de este artículo fue publicado el 26/09/2019 en nuestra edición impresa.