Las chicas del cable: están presas y atenderán el teléfono en un call center

Están cumpliendo condenas de más de 5 años, por robo calificado, homicidio o narcotráfico. Quieren dejar atrás su vida unida al delito y la marginalidad. Han hecho mérito: están en el pabellón de buena conducta en la cárcel del Borbollón. La línea 148 del Registro Civil de Mendoza será su cable a la libertad. Son 10…

Las chicas del cable: están presas y atenderán el teléfono en un call center

Están cumpliendo condenas de más de 5 años, por robo calificado, homicidio o narcotráfico. Quieren dejar atrás su vida unida al delito y la marginalidad. Han hecho mérito: están en el pabellón de buena conducta en la cárcel del Borbollón. La línea 148 del Registro Civil de Mendoza será su cable a la libertad. Son 10 internas las que pidieron una oportunidad y lo consiguieron. Desde este lunes, trabajarán como teleoperadoras dentro del penal.

La cárcel de mujeres del Gran Mendoza está ubicada junto a un gran basural a cielo abierto en el municipio de Las Heras. La unidad 3 alberga a presas famosas como Yaqui, condenada como madama de los soldaditos del oeste de Godoy Cruz. Pero la noticia esta vez no es por motines, ni redadas. “En el penal pasan muchas cosas buenas para contar”, dice Carla Páez (35), una de las recién entrenadas teleoperadoras.

Fueron 11 internas las anotadas y seleccionadas, después de someterse a pruebas y entrevistas laborales. Quedaron 10 para el debut, porque –afortunadamente- una de ellas, recobró la libertad. Llevan seis meses de capacitación en técnicas de telemarketing y computación. Y desde este lunes, las internas integrarán el personal del call center estatal que entrega turnos para tramitar el DNI y el pasaporte.

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Trabajarán en períodos de dos horas, durante la mañana, de lunes a viernes. El centro de llamados funciona dentro del penal. En una austera oficina de paredes blancas, han reacondicionado los habitáculos. Cada una estará con auriculares tipo vincha y micrófono, sentada frente a una pantalla de computadora, un teléfono y un espejo para practicar mejor las formas y modos del lenguaje. “Buenos días. ¿En qué lo puedo ayudar?”, dirá Andrea Sabatini (43), técnica en laboratorio que cumple una condena por tráfico de estupefacientes desde Bolivia a la Argentina. A su lado, ensaya una respuesta su compañera de pabellón Carla, fanática del fútbol y la encargada de regar las dos canchas que tiene el penal. La joven está purgando una pena por robo agravado, pero prefiere dejar en el pasado esa historia dolorosa que la vinculó al inframundo del hampa.

Una de las internas de la cárcel de Borbollón con el gobernador Cornejo, en la presentación del proyecto. (Prensa Gobernación de Mendoza)

Los ciudadanos que llamen a la línea 148 no sabrán que están hablando con personas privadas de su libertad. Las operadoras de El Borbollón –mujeres de entre 21 y 42 años- serán un eslabón más del plan diseñado por la Secretaría de Modernización del Ministerio de Gobierno de Mendoza. Sin embargo, para cada una de ellas la comunicación al exterior será “sentirse útil”, “asumir una responsabilidad diaria” y “salir de su encierro”, al menos de manera virtual.

Tiene este nuevo empleo un mayor valor, han ganado en autoestima y reconocimiento social. “Hemos recibido felicitaciones de nuestras familias, de otras compañeras, las autoridades del penal y hasta los periodistas de TV que vinieron a hacernos notas”, comenta Andrea.

En la cárcel del Borbollón están detenidas 94 mujeres, todas reincidentes en el delito o presas federales con condena. La directora del penal, María Luisa Rojo, contó que la idea de integrar a las internas al centro de llamado del Registro Civil surgió de Lucía Panocchia, la esposa del gobernador Alfredo Cornejo. La primera dama mendocina tiene un perfil bajo, de militancia ambientalista y comprometida con la mujer rural. No es habitual verla en inauguraciones, pero esta vez compartió el lanzamiento del centro de llamados junto a Cornejo. “Estas mujeres requieren de una nueva oportunidad en su vida, necesitan de la chance de poder resociabilizarse. Cuando salgan en libertad, estarán preparadas para afrontar múltiples tareas”, dijo el gobernador radical. Y manifestó su deseo de que su sucesor, Rodolfo Suárez, continúe este proyecto: “Poder capacitarse es un acto de libertad, me gustaría que esto siga creciendo y que sigan estudiando y trabajando”, cerró Cornejo.

El centro de llamado carcelario tiene tecnología moderna y un sistema que graba todas las llamadas, lo que permite auditar en tiempo real lo que se está hablando. Durante los primeros meses, las internas serán asistidas por una supervisora en cada turno por si aparecen dudas o pedidos de trámites que no pueden resolver.

Una de las internas, en una de las prácticas en el call center dentro del penal.

El programa de capacitación consistió en manejo de tecnologías de la información, oratoria, protocolos de atención del Centro de Contacto Ciudadano, gestión de emociones, comunicación como integración e inclusión social y coaching grupal. “El proyecto tiene la finalidad de mostrar las bondades del teletrabajo como una fuente digna de trabajo y una oportunidad laboral dirigida a una población vulnerable que puede ser aprovechada como potenciales teletrabajadores en diferentes servicios de gobierno, en este caso a mujeres privadas de la libertad”, explica la directora del penal.

La directora del penal destacó la importancia del programa.

En la voz de las mujeres esta oportunidad de trabajo es mucho más: “Significa volver a la calle, una posibilidad para dejar todo lo malo que he hecho. Quiero mantener la chispa, el buen humor, para que la persona que llame se quede con algo bueno de uno y diga: ‘Me atendió bien, fue amable’”, cuenta una de ellas.

La síntesis que hace Carla es el ejemplo de que con educación y empleo se sale del infierno: “Estoy feliz. Somos un gran grupo y estamos en todo momento acompañándonos. Mi familia está muy contenta, sobre todo mi mamá que está orgullosa de mí. Este trabajo me da mucha satisfacción y me ayuda un montón”. Y por unos minutos la espantosa experiencia de permanecer en el encierro se vuelve inspiradora.

Mendoza. Corresponsal

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