El oro brilla en el mundo: por qué es bueno para Argentina

Casi 2.000 dólares es la cotización a la que llegó la onza de oro a nivel internacional, el máximo valor registrado en la historia, por encima de los 1.855 dólares que fue el pico en septiembre de 2011.A mediados de marzo, antes de que la pandemia de Covid-19 comenzara a hacer estragos en la economía…

El oro brilla en el mundo: por qué es bueno para Argentina

Casi 2.000 dólares es la cotización a la que llegó la onza de oro a nivel internacional, el máximo valor registrado en la historia, por encima de los 1.855 dólares que fue el pico en septiembre de 2011.

A mediados de marzo, antes de que la pandemia de Covid-19 comenzara a hacer estragos en la economía mundial, el precio estaba por debajo de los 1.500 dólares: significa una disparada del 33 por ciento en apenas cuatro meses. 

Cada onza representa 28,35 gramos de oro; significa que el precio actual equivale a más de 63 dólares el gramo (más de 4.000 pesos al tipo de cambio oficial en Argentina). 

Según coinciden el economista Jorge Ingaramo y el analista de mercados Salvador Di Stefano, esta escalada se debe a la debilidad que muestra el dólar a nivel mundial, debido a la inestabilidad económica y política que vive Estados Unidos

En lo económico, el país norteamericano tuvo que recurrir a una receta “argentina” para poder sobrellevar las consecuencias de la pandemia: incrementar la emisión de dólares.

El problema es que para absorberlos los mercados no ven otra alternativa que un incremento de la inflación o una suba de las tasas de interés, ambos fenómenos que significarían un freno para la reactivación económica.

Y todo esto sucede en medio de la incertidumbre por las elecciones presidenciales, en las que Donald Trump parece correr en desventaja frente a su rival Joe Biden

“El resultado es que el dólar se devalúa a nivel mundial. Entonces, los inversores se refugian en otras monedas alternativas o en materias primas, y el oro siempre fue el resguardo de valor de referencia número uno”, explica Di Stefano. 

Para Ingaramo, un dato para tomar como parámetro es que en los últimos 50 días el euro pasó de valer 1,08 dólares a 1,18 dólares. “En Europa también aumentaron la emisión, pero en Estados Unidos hay más incertidumbre por el panorama político”, explica.

Impacto local

¿Puede todo este proceso que está ocurriendo tener algún impacto en la economía argentina? Para los expertos, sí… y beneficioso.

Un primer indicador optimista es que Argentina tiene una alta cantidad de deuda en dólares y un proceso de devaluación de esta moneda ayuda a licuarla. 

De todos modos, lo más favorable es la ganancia de competitividad que logran muchos de los países importadores de alimentos. Por ejemplo, Europa hoy tiene un nueve por ciento más de competitividad en dólares que hace dos meses para adquirir el maní cordobés o en China, que si bien no ha revaluado su moneda, la depreciación de la divisa estadounidense fortalece al yuan y le da mayor capacidad de compra de soja y de carne, los principales productos que importa desde Argentina. 

“A nivel macroeconómico, esta situación mejora el contexto exportador de la economía argentina que, además, está en un momento de fuerte superávit comercial. Significa la posibilidad de exportar más y sin necesidad de devaluar en un momento en que hay expectativas muy grandes al respecto, lo que ayuda a reducir la presión inflacionaria de la mayor emisión”, resume Ingaramo. 

Como aspecto adicional, Di Stefano recuerda que Argentina tiene parte de sus reservas internacionales invertidas en oro depositado en el Banco de Basilea (Suiza).

Esas reservas se incrementaron de 2.684 millones de dólares a 3.593 millones; es decir, casi mil millones de dólares en las últimas semanas. 

No obstante, Ingaramo recomienda “no entusiasmarse” porque “si Biden le gana a Trump, se acaba la incertidumbre por la fragilidad política y a partir del 20 de enero del año próximo, cuando asuma el nuevo presidente, automáticamente el dólar vuelve a irse para arriba”. 

Cómo invertir

Lógicamente, todo este panorama ha movilizado el interés de inversores también en Argentina por sumarse a esta nueva “fiebre del oro”.

Algunas opciones para seguir la tendencia del metal son las siguientes: 

Cedears. En vez de comprar directamente oro, se pueden adquirir acciones de empresas mineras que lo extraigan y comercialicen, como Barrick Gold y Yamana, y cuya valoración suele moverse en paralelo a la de la onza. Para eso, hay que invertir en Certificados de Depósito Argentino (Cedears), que son acciones de empresas del exterior que cotizan en la Argentina a través de certificados emitidos por un banco que deposita en el exterior las acciones originales. 

Así, se invierte en pesos al tipo de cambio contado con liquidación el equivalente al precio de la acción y las variaciones posteriores de la acción se traducen al precio del Cedear.

ETF. Otra opción es a través de dólares, aunque esto significa tener las mismas restricciones cambiarias que existen para adquirir divisas. Desde mil dólares, es posible comprar Exchange Traded Funds (ETF), instrumentos que están atados a la suerte del metal y siguen su cotización en forma lineal, sin necesidad de comprar lingotes ni pagar una guarda. 

El problema es que para sacar el dinero en el mercado local, primero es preciso hacerse de los dólares y luego movilizar el dinero en el mercado de bonos, como sucede con el dólar “contado con liquidación”. 

Compra física. Hay bancos y empresas privadas que ofrecen lingotes de diversos tamaños para invertir. En general, son piezas obtenidas de joyas y de otros orígenes con autenticidad certificada. En la mayoría de los casos, son lingotes de calidad inferior al oro de referencia que cotiza en Suiza, aunque su precio sí replica los movimientos del metal a nivel internacional.

En este marco, como recomendación final, Salvador Di Stefano piensa que con el oro en valores tan altos no es mala idea de virar la mirada hacia la plata, que está en 24 dólares la onza, una cifra que no es récord (en 1980 llegó a 48 dólares y en 2011, a 45 dólares), pero que también muestra un camino fuertemente alcista: es casi el doble de los 13,6 dólares de fines de marzo. 

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