Comercio minorista cordobés: cuáles son los rubros más castigados por la cuarentena y por qué

El comercio minorista de la provincia cumplió en julio 29 meses de caída de ventas interanuales, una situación de arrastre que durante la cuarentena hizo un piso de desplome en mayo cuando llegó a 54,1 por ciento, según las mediciones regulares de la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom). Sin embargo, el mes pasado, la “buena” noticia…

Comercio minorista cordobés: cuáles son los rubros más castigados por la cuarentena y por qué

El comercio minorista de la provincia cumplió en julio 29 meses de caída de ventas interanuales, una situación de arrastre que durante la cuarentena hizo un piso de desplome en mayo cuando llegó a 54,1 por ciento, según las mediciones regulares de la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom). 

Sin embargo, el mes pasado, la “buena” noticia fue que la merma en ventas siguió recortándose: luego de que en junio se redujera a un 23,9 por ciento; en julio la caída fue del 18,7 por ciento respecto de igual mes de 2019. Aguinaldo, las ayudas estatales (IFE y ATP) y hasta el impacto de la promoción de comercio electrónico Hot Sale colaboraron en ese mejor resultado.

Lo cierto es que no todos los rubros transitan ese panorama de la misma manera. 

¿Cuáles son los más castigados? Según el monitoreo de Fedecom, “joyería, relojería y bijouterie” acumula la mayor caída promedio en lo que va del año: 48,5 por ciento menos ventas que en igual lapso de 2019. Le sigue “marroquinería y calzado”, con una baja del 43,5 por ciento. 

Si bien ambos fueron fuertemente castigados por la pandemia, el efecto coyuntural parece haber resultado más nocivo aún sobre los locales de ventas de carteras y zapatos: antes de la pandemia (enero a marzo) acusaban bajas pero no rankeaban, como ahora, entre los rubros de mayor retroceso. Las joyerías, en cambio, sí: la caída de ventas durante los meses de cuarentena promedia 65 por ciento. 

“Los rubros de mayor caída están muy asociados a la oferta de artículos que en general no son de primera necesidad y que demandan una erogación mayor, porque son de alto valor. Este es un momento en el que el consumidor prioriza la compra esencial y teme gastar a causa de la incertidumbre”, puntualizó Ezequiel Cerezo, presidente de Fedecom. 

La joyería, por ejemplo, tuvo un retroceso del 82,9 por ciento en ventas en mayo, el de mayor magnitud junto a “bazar y regalos” y “muebles y decoración”. Sin embargo, estos últimos, en especial el segundo, lograron recortar una parte mayor de esa merma en los meses siguientes. 

El circuito del oro

José González, presidente de la Cámara de Joyerías, Relojerías y Afines de la ciudad de Córdoba, coincide en que la merma de ventas afectó fuerte al sector. 

“La actividad ya venía golpeada, y en este contexto muchos negocios, incluso de larga trayectoria, tuvieron que cerrar. El Correo por ejemplo, dio de baja su sucursal del Centro, y Cartier, también ubicada en una galería central, cerró”, señaló González.

De todas maneras, destacó que dentro de la actividad, hay diferencia entre rubros: mientras las joyas de oro se venden menos, el consumo de piezas de plata se sostiene mejor. 

Y otras actividades logran mucho mayor dinamismo, como la venta de oro con fines de atesoramiento y el comercio de piezas de oro usadas.

Bristol, la tradicional joyería, registra ambos fenómenos: “Al principio de la cuarentena, la onza estaba en 1.700 dólares, y hoy está en 2.050. La gente que lo compró para atesorar ya tiene un 20 por ciento más”, explica Pedro Vainer, director del comercio.

El local recibe parte de ese perfil de clientes; como así también un flujo de gente que busca vender piezas de oro familiares para hacerse de efectivo. “Recibimos mucho de eso. Ese oro en general se funde, purifica y usa para fabricar piezas”, señala. 

Zapatillas por zapatos 

Otra variable que explica la mayor merma en algunos rubros comerciales son los cambios de hábitos impuestos por la pandemia. Como la joyería, la marroquinería resulta muy afectada por la reclusión general de la gente en sus hogares y el cese de actividades presenciales. “Es muy difícil vender una cartera de cuero en un contexto como este”, señaló Cerezo a modo de ejemplo. 

“Coincido en que lo suntuario es lo primero que se vio afectado por este contexto; pero también es cierto que es lo primero que suele repuntar”, opinó Marcelo Nasif, propietario de Conte calzados. La marca, señala, tuvo una caída del 40 por ciento interanual en volumen de ventas. 

En sus cinco locales, el empresario vio el fenómeno del cambio de consumo: “Se vendió mucha zapatilla y calzado de confort; zapatos de cuero stilettos o de fiesta casi nada”, comparó. 

El cambio perturba la ecuación de locales como esta cadena y muchas locales, cuyo foco está en las piezas de cuero o símil pensadas para salir del hogar. 

Nasif revela que el diseño de colecciones primavera verano confirma esta tendencia: “Ya estamos comprando en las ferias de temporada y notamos que todo el mundo quiere ir a lo seguro, y apuesta por las zapatillas, la hormas anchas, las suelas cómodas. Vamos a terminar vendiendo todos eso”, indicó.

Nasif destaca el desempeño que logró el canal digital de su marca, al afirmar que hoy casi vende como una sucursal. 

La venta online y el grado de digitalización de los comercios fue, de hecho, otra de las variables que impactaron en el mayor o menor desempeño de los rubros, apuntaron desde Fedecom. 

Los que menos cayeron

Sólo dos rubros comerciales registraron subas internauales de ventas en junio y julio.

Farmacia, perfumería y cosmética creció 6,2 y 3,4 por ciento en cada mes. Y artículos deportivos y de recreación, 4,3 y 2,1 por ciento, respectivamente. 

Alimentos, en tanto, tiene el mejor resultado promedio en lo que va del año (enero a julio): una caída del 6,4 por ciento. 

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 10/08/2020 en nuestra edición impresa.

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