El “supercepo” frenó las operaciones inmobiliarias, pero no las detuvo del todo

El “supercepo” con el que el Gobierno nacional quiere frenar la demanda de dólares, la desconfianza en torno a sus políticas económicas y el salto que dio el dólar blue frenaron el mercado inmobiliario, pero no alcanzaron a detenerlo del todo, ya que la baja de los precios en dólares sigue movilizando al inversor.“En una escala…

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El “supercepo” con el que el Gobierno nacional quiere frenar la demanda de dólares, la desconfianza en torno a sus políticas económicas y el salto que dio el dólar blue frenaron el mercado inmobiliario, pero no alcanzaron a detenerlo del todo, ya que la baja de los precios en dólares sigue movilizando al inversor.

“En una escala de uno a 10, después de salir de la cuarentena, habíamos llegado a tres. Con las medidas del Banco Central y la suba del dólar, ahora estamos en 1,5”, confiesa Agustín Tea Funes, presidente de la Cámara de Corredores Inmobiliarios de Córdoba (Cacic).

El poco movimiento en la compra y venta de inmuebles se reduce a las acciones del inversor “que conoce el mercado en su profundidad”, señala el directivo. 

En dólares, comparados con la etapa previa a la pandemia, los precios están hasta 10 por ciento por debajo en lotes y entre 15 y 20 por ciento menos en el caso de departamentos.

Además, la cuarentena hizo que algunas familias dejaran las unidades pequeñas en edificios y buscaran una mayor o con balcón, y que quienes estaban en estos últimos apunten a casas con patios y espacios verdes.

Este segmento genera desde permutas de inmuebles, con el agregado de una diferencia en dólares, hasta la búsqueda de nuevas viviendas para alquilar.

En forma paralela, el avance del proyecto en el Congreso Nacional para gravar con nuevos impuestos a la riqueza empujó a algunos inversores a vender inmuebles, para derivar sus inversiones hacia Uruguay, Miami y zonas latinas de Estados Unidos y, los menos, hacia el sur de Brasil.

“Esto generó una serie de oportunidades para el inversor que tiene excedentes en pesos. Con el ‘supercepo’ no pueden acceder a la moneda norteamericana; con el inmueble, dolariza su capital”, explica Tea Funes.

La construcción, en ventaja

Según el presidente de Cacic, el mercado del inmueble usado encontró en la construcción y en el inmueble por estrenar a su principal competidor.

Por ejemplo, la demanda de lotes se mantiene firme, porque para muchos es preferible comprar un terreno y construir.

Desde Proaco, urbanizadora de Docta, confirman esta tendencia. 

“Antes de la pandemia, veníamos con un ritmo de ventas de 30 a 40 lotes por mes; ahora estamos en 150 operaciones mensuales”, asegura su gerente comercial, Martín Monforte.

La baja del valor en dólares de la construcción es el principal incentivo. Además –asegura el ejecutivo–, los planes en cuotas son una posibilidad de “dolarizarse a futuro” para quienes tienen excedentes en pesos.

“Pensábamos que por las restricciones al dólar se iba a detener la demanda, pero en algunos productos se sostuvo. La Torre 1 de Pocito (el complejo de departamentos, oficinas y locales comerciales que desarrolla en la esquina de Vélez Sársfield y Pueyrredón) está 60 por ciento vendida y va adelantada según los planes comerciales originales”, agrega Monforte.

El rubro desarrollista advierte que la construcción corre con algo de ventaja, ya que sus costos están pesificados (con la sola excepción de la tierra) y que, aun así, permiten al inversor “dolarizar” sus pesos.

César Martínez, titular de Grupo Betania y secretario de la Cámara Empresarial de Desarrollistas Urbanos de Córdoba (Ceduc), también previene que hubo un freno en el mercado, pero que en ciertos productos la demanda es sostenida.

“La gente tiene temor sobre lo que pasará en el futuro y se nota cómo la caída de la economía tracciona en contra. Pero el que tiene excedentes no encuentra cómo acomodarse; el inmueble sigue siendo un resguardo para el capital”, explica.

Según el empresario, la demanda de viviendas con espacios verdes hizo que Greenpark, su complejo de departamentos que desarrolla en Valle Escondido, siguiera registrando demanda.

“De todas maneras, hay que tener en cuenta que las ventas se mantienen en el marco de un nivel de oferta muy bajo”, aclara Martínez.

Pocos materiales

Para César Martínez, con las sacudidas del dólar empezó a verificarse en Córdoba la falta de materiales de construcción, cuyos precios siguen la evolución de la moneda estadounidense, como hierro, vidrios y aluminio. “Llega un momento en que es difícil seguir haciendo acopio. Falta disponibilidad para la entrega”, asegura el empresario desarrollista.

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