Cuenta regresiva para la misión “Touch and Go” de la NASA en el asteroide Bennu

Llegó el día. A más de cuatro años de su lanzamiento, la sonda Osiris-Rex de la NASA barajá este martes hasta la superficie del asteroide Bennu. La misión fue denominada “touch and go” ya que el contacto durará unos pocos segundos. En el curso de esta maniobra, la nave intentará atrapar muestras de polvo y arena…

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Llegó el día. A más de cuatro años de su lanzamiento, la sonda Osiris-Rex de la NASA barajá este martes hasta la superficie del asteroide Bennu. La misión fue denominada “touch and go” ya que el contacto durará unos pocos segundos. En el curso de esta maniobra, la nave intentará atrapar muestras de polvo y arena para ser enviadas a la Tierra. El estudio de estas piezas podría arrojar nuevos datos sobre la conformación del Sistema Solar y la Vía Láctea.

El objetivo es capturar al menos 60 gramos de polvo, pero los científicos e ingenieros que trabajan en la misión liderada por la NASA confían en que la sonda podría guardar un kilo o más. Si eso sucede, representaría el mayor “tesoro” extraterrestre que llegue a la Tierra desde que los astronautas del Apolo recogieron rocas de la Luna hace 50 años.

El contacto con Bennu está programado para ocurrir a las 22.12 GMT (19.12 Argentina), cuando el asteroide y Osiris-Rex estén a unos 330 millones de kilómetros de la Tierra.

Todo el procedimiento estará automatizado debido a que las señales de radio tardan 18 minutos en atravesar la extensión del espacio intermedio, lo que imposibilita la intervención de los controladores en tiempo real.

La Nasa muestra al misterioso asteroide

Un tour por los orígenes de la vida


Bennu es un objeto fascinante. Los investigadores entienden que es lo que ellos llaman un asteroide carbonoso, lo que significa que sus rocas aún retienen gran parte de la química que estaba presente cuando el Sol y los planetas aparecieron hace más de 4.500 millones de años. De ahí el deseo de llevar parte de su material a casa para su análisis en sofisticados laboratorios terrestres.

Osiris-Rex fue lanzada en septiembre de 2016. Cuando llegó a Bennu en 2018, el equipo de la misión se asustó. Las observaciones lejanas del telescopio y el radar habían sugerido que el asteroide tendría una especie de superficie arenosa. Pero las imágenes en primer plano de la sonda revelaron que el diminuto mundo estaba plagado de imponentes rocas.

Peor aún: se notó que el asteroide ocasionalmente expulsaba fragmentos de su superficie a medida que las sustancias volátiles se ventilaban en el espacio. La misión se volvía de alto riesgo.

Bennu podría develar secretos del origen del sistema solar.

Este entorno desafió al equipo de la misión a encontrar un lugar seguro para tomar muestras. Se pasaron meses mapeando con precisión cada bulto y bache en Bennu. Gracias a estos, lograron identificar dos lugares en los que Osiris-Rex debería poder entrar y salir con razonable comodidad.

El sitio principal, llamado Nightingale, tiene 8 metros de ancho, un poco menos del ancho de una cancha de tenis. La sonda se acercará a esta zona restringida muy lentamente, utilizando su sistema de visualización automatizado para evitar peligros cercanos, incluida una roca de dos pisos que ha sido apodada Mount Doom.

Con su brazo de muestreo extendido, Osiris-Rex presionará un dispositivo en forma de anillo en la superficie del asteroide que funciona como una especie de “aspiradora inversa”.

Cuando el anillo toque el suelo, se liberará una carga de nitrógeno presurizado para levantar pequeños trozos de roca y “suelo”. Si se hace un buen contacto, una cantidad decente de estos desechos elevados debería quedar atrapada dentro del cabezal de muestreo.

“Estimamos que nuestro tiempo en la superficie será de entre cinco y 10 segundos antes de que la nave espacial retroceda con la muestra de manera segura dentro del cabezal del muestreador”, explicó Sandra Freund, gerente de operaciones de la misión de Lockheed Martin Space, la compañía que fabricó Osiris. -Rex.

El contacto con el asteroide durará entre 5 y 10 segundos.

La sonda tomará fotografías en todo momento, para permitir al equipo de la misión evaluar el éxito o no de la oferta de muestreo.

Sin embargo, podrían pasar algunos días antes de que la NASA pueda hacer una declaración definitiva sobre la cantidad de material de superficie de Bennu que se ha recuperado.

“Estoy seguro de que vamos a tener abundante material basado en la naturaleza del sitio Nightingale y las pruebas exhaustivas que hicimos con nuestro mecanismo de adquisición de muestras Touch-and-Go (Tag-Sam)”, dijo el investigador principal Dante Lauretta de la Universidad de Arizona, Tucson. “Y en el mejor de los casos, si el filtro Tag-Sam está lleno, podríamos tener un kilogramo de muestra o más. No puedo decirles lo emocionado que estoy”.

Si fuera necesario un segundo intento, Osiris Rex apuntaría al sitio de respaldo apodado Osprey.

Todas las muestras se empaquetarán para su devolución en una cápsula que se espera que aterrice en la Tierra en septiembre de 2023.

DD

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