Los excluidos de la temporada de verano en la Costa Atlántica: campings, teatros y boliches reclaman que los dejen reabrir

Axel Kicillof y sus funcionarios continuaban explicando desde Mar del Plata las medidas que tomaron para la temporada y los propietarios de los campings de la Costa Atlántica chateaban incrédulos: “¿Oí bien? ¿Dijo que no autorizan alojamiento en camping?”, se consultaban, e igual reaccionaban los empresarios teatrales: “Estoy shockeado”, atinaba a responder el empresario Carlos…

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Axel Kicillof y sus funcionarios continuaban explicando desde Mar del Plata las medidas que tomaron para la temporada y los propietarios de los campings de la Costa Atlántica chateaban incrédulos: “¿Oí bien? ¿Dijo que no autorizan alojamiento en camping?”, se consultaban, e igual reaccionaban los empresarios teatrales: “Estoy shockeado”, atinaba a responder el empresario Carlos Rottemberg a quien lo consultara.

Porque habrá temporada de verano, atípica, distinta, como vienen definiéndola los funcionarios, pero no será para todos: el Gobierno bonaerense, por el riesgo sanitario que entiende implican sus aperturas, no permitirá el funcionamiento de salas teatrales, cines, ni de cualquier actividad que se desarrolle puertas adentro, por lo que también quedan afuera boliches bailables, bingos y casinos. Tampoco, pese a funcionar a la intemperie, se permitirá el alojamiento en campings.

“Va en contra de la gente de la clase obrera y trabajadora, que es la que puede ir. La medida es arbitraria: permitís ir a hoteles y balnearios, alquilar una casa en el golf de Cariló y al que alquila una parcela para armar una carpa le decís que no”, consideró Rafael Mugica Lázaro, propietario del Complejo de Mar Camping Miguel Lillo, de Necochea. 

Al frente del complejo de 7 hectáreas ubicado frente al mar, explica que quienes optan por acampar “son docentes, policías, camioneros, gente de trabajo, porque al camping no vienen empresarios, viene gente que junta el mango. Decirle a esa gente que después de ocho meses encerrada tampoco va a tener la oportunidad de salir, me parece una locura”, dijo a Clarín.

“Hay un gran desconocimiento en quienes toman las decisiones sobre cómo funciona un camping”, sostuvo Mugica Lázaro, y con él coincide su colega Pablo Domínguez, de Estancia El Carmen, un clásico de la costa, en Santa Teresita, fundado en 1973. “No entiendo cuál es el imaginario que tienen sobre un camping”, sostuvo.

El problema en los camping, según el Gobierno de Kicillof, son los espacios compartidos como las duchas: “Al disponer de instalaciones comunes son lugares de riesgo de contagio alto”, fundamentaron. A lo que los concesionarios responden que cuando se los consultó sobre un protocolo, ellos ya habían evaluado disponer de mayor cantidad de duchas, aumentar la frecuencia de sanitización y otorgar turnos por lo que al recibir menos público evitarían aglomeraciones en esos sectores.

Los balnearios –que están habilitados–, también cuentan con vestuarios y duchas y se pondrán en marcha con protocolos y funcionarán con capacidad limitada y limpieza permanente. “Nada que nosotros no hayamos pensado”, comparan Dominguez y Mugica Lázaro, que también planeaban montar duchas al aire libre como se hizo en el verano europeo en algunas localidades donde, explican, los camping “fueron los más buscados”. 

Los usuarios de los campamentos también deben haber quedado pasmados, pero no tanto como los productores, actores y los teatristas que hacen sus temporadas en torno a las tablas: no habrá teatro en la Costa Atlántica.

“En shock”, el empresario Carlos Rottemberg –propietario de los teatros marplatenses Mar del Plata, Complejo Bristol-Lido-Neptuno y Complejo América-Atlas– recordó que desde el principio tuvo claro que “el año estaba perdido porque la teatral es una actividad a contracorriente de lo que pide la salud del mundo pero siempre creí, a partir de los protocolos, que los teatros no son focos infecciosos sino espacios de cuidado de la salud de los espectadores y los trabajadores”.

“Ahora la preocupación es por toda la Costa Atlántica, desde San Clemente del Tuyú hasta Las Grutas, con epicentro en Mar del Plata, ciudad que por primera vez vería sin poder levantar marquesinas, hecho inédito”, afirmó Rottemberg.

“Una posible apertura de los teatros ya no tiene que ver solamente con lo económico, con defender millares de puestos de trabajo y decenas de empresas que se dedican al espectáculo, sino con una resistencia cultural“, apuntó.

El comediante marplatense Sergio Gonal se preguntó en su cuenta de Twitter: “No habrá teatro en Mar del Plata pero sí cervecerías, restaurantes y hoteles… propongo vender cerveza, servir comida y si quieren se quedan a dormir en las butacas de un teatro con aforo limitado, así se puede o tampoco?”.

Los empresarios de la nocturnidad de Mar del Plata dijeron que insistirán en una reapertura a cielo abierto, con burbujas con un límite de diez personas, en el patio de los mismos locales, en Playa Grande. 

Semanas antes de conocer la decisión del gobernador, los trabajadores del casino, a través de la asociación que los nuclea, explicaban que habían perdido el 50% del salario y que de ese modo su situación era “insostenible”.

“Es un escenario muy difícil”, planteó Daniel Méndez, titular de la Asociación de Empleados de Casinos. El jueves los casineros tienen una reunión en La Plata con funcionarios bonaerenses donde intentarán revertir su suerte ante el “no va más” que les cantó la Provincia.

Mar del Plata. Corresponsal

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