Vicuña Mackenna despidió al cura párroco asesinado

De a cuatro, con barbijo y distanciamiento social, cientos de vecinos, especialmente jóvenes, pasaron por la parroquia San José de Vicuña Mackenna este jueves, para dar su último adiós al “padre Coqui”. Los restos del sacerdote Jorge Domingo Vaudagna (59) asesinado a tiros cuando ingresaba con su vehículo en la casa parroquial, el pasado miércoles,…

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De a cuatro, con barbijo y distanciamiento social, cientos de vecinos, especialmente jóvenes, pasaron por la parroquia San José de Vicuña Mackenna este jueves, para dar su último adiós al “padre Coqui”. Los restos del sacerdote Jorge Domingo Vaudagna (59) asesinado a tiros cuando ingresaba con su vehículo en la casa parroquial, el pasado miércoles, fueron velados en su Sampacho natal, el miércoles por la tarde, y en Vicuña Mackenna, este jueves.

En las últimas horas, el fiscal interviniente Daniel Miralles, confirmó la detención de un hombre de 23 años, imputado por homicidio calificado por uso de arma de fuego y la presunta concurrencia en el hecho de un chico de 14 años (que habría sido entregado por su madre a las autoridades) . El menor de edad ya fue trasladado al Complejo Esperanza, de Córdoba. Como no es punible (no puede ser sometido a un proceso penal),  será objeto de un abordaje interdisciplinario y a través de los equipos técnicos resolverán si vuelve a su hogar o debe ser internado.

“Hay un detenido pero no sabemos nada sobre lo que pasó, lo que uno menos esperaba era que pasara esto, en un pueblo de once mil habitantes como Mackenna. Hay un detenido pero no sabemos nada. Esperamos que se aclare más adelante. Tenemos un gran dolor, hay mucha gente en su despedida acá y también hubo muchos en Sampacho. Era muy querido”, contó Hugo Vaudagna, uno de los ocho hermanos del “padre Coqui”. 

Contó que si bien su familia siempre fue muy católica, Jorge recién reveló que quería ser cura después que anotó en el Seminario. “El se fue a Córdoba a inscribirse en la carrera militar, pero a la vuelta habló con mi madre y le dijo que había cambiado de opinión y que se había anotado en el Seminario, para ser sacerdote.  Quiso ser cura y también hizo mucho como cura, sin dejar de estar en contacto, permanentemente, con la familia”, rescató Hugo. 

Vaudagna había llegado a Mackenna hace casi 13 años y, además de desarrollar su labor pastoral, su acción fue determinante para la creación de un colegio secundario, el Sagrada Familia, que se inició entre las paredes de la Iglesia. En su velorio, decenas de jóvenes, muchos de la “Promo 20”,  se hicieron presentes con carteles, flores, canciones y anécdotas de eventos juveniles y encuentros en donde “Coki” hasta jugaba el truco con ellos. 

Recuerdo y reclamos

En las últimas horas, el arzobispo de La Plata y amigo personal del papa Francisco, Víctor “Tucho” Fernández, dedicó unas palabras al asesinato de Jorge Vaudagna. 

“El Padre Coqui, asesinado, era mi compañero de curso. Entramos juntos al Seminario por nuestra diócesis de Río Cuarto”, contó en su Facebook.  Dijo que nunca olvidará sus gestos de cariño y reconocimiento; calificó su asesinato como “una gran pérdida para la Diócesis” y abogó porque el hecho “pueda ser debidamente e íntegramente esclarecido”. 

Vicuña Mackenna. El cura asesinado fue velado en la iglesia San José, donde estuvo de párroco en los últimos 10 años (Tomás Fragueiro/La Voz).

Este jueves, en la misa de cuerpo presente celebrada en Mackenna, el obispo de Río Cuarto Adolfo Uriona consideró que la primera reacción humana ante una muerte “absurda” como la de Coqui es la rebelión, pero instó a los fieles a “descubrir el sentido del sacrificio de Coqui”, para cada uno y para la comunidad”. “La muerte de Coqui no fue en vano, esa muerte tiene que provocar frutos en nosotros”, remarcó, e instó a la fraternidad de los sacerdotes y a dar continuidad a su labor en la comunidad. 

El obispo admitió que la preocupación reinante en la ciudadanía  y dijo que “los anhelos de seguridad tienen que ser cumplidos por todos, autoridades y ciudadanos”. En Vicuña Mackenna hace años que los vecinos reclaman más medidas de prevención y seguridad ciudadana. Ya en el 2016 la comisaría hizo una encuesta y se prometieron mejoras, sin resultados a la vista. El homicidio del cura, que ahora se sabe que además de baleado fue golpeado por los presuntos delincuentes, enardeció los reclamos del pueblo. 

En la marcha por justicia y seguridad realizada el miércoles por la tarde, se escucharon numerosas quejas: “Llevamos seis muertos en Mackenna y nadie hace nada. Hasta cuando”, “Esto no puede seguir así, es una vergüenza, no hay seguridad para nada, hemos pedido la banca del ciudadano, ya no sabemos cómo reclamar, no nos escuchan”, “No nos falten el respeto. Escuchen nuestros pedidos, los acompañamos, no buscamos culpables sino responsables”, “Se me metieron seis veces en mi negocio,  esto le podría haber pasado a mis hijas, a cualquiera”, “Siempre culpan a las víctimas (…) y los vemos que los que chorean entran y salen como si nada”.

Vicuña Mackenna. El cura asesinado fue velado en la iglesia San José, donde estuvo de párroco en los últimos 10 años (Tomás Fragueiro/La Voz).

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