Una familia constructora cuya tradición es innovar

Grupo Grandio es parte de las nuevas constructoras que se esfuerzan para que los argentinos dejemos de lado la construcción tradicional.Pero la innovación que ofrece su producto Hüga, una vivienda industrial de hormigón, no surgió de manera espontánea con la nueva generación, integrada por Mario Martin Schmädke, socio director junto con sus hermanos Ítalo, Eugenia…

una-familia-constructora-cuya-tradicion-es-innovar

Grupo Grandio es parte de las nuevas constructoras que se esfuerzan para que los argentinos dejemos de lado la construcción tradicional.

Pero la innovación que ofrece su producto Hüga, una vivienda industrial de hormigón, no surgió de manera espontánea con la nueva generación, integrada por Mario Martin Schmädke, socio director junto con sus hermanos Ítalo, Eugenia y José. El origen viene de familia.

–¿Cómo nació Grupo Grandio?

–Empezó con mi abuelo, Ítalo Martin, una persona muy inquieta y emprendedora que viajó a Italia, donde compró una patente para la construcción y la empezó a aplicar a Córdoba. Para entonces era un sistema nuevo, destinado a naves industriales y fue clave para la industria cordobesa.

–¿Por ejemplo?

–Con su empresa Patentes Toschi, desarrolló la estructura de la planta de Industrias Kaiser Argentina (IKA, hoy la fábrica Santa Isabel de Renault) en 1955. La innovación que trajo, el premoldeado de hormigón, permitió construir la fábrica en tiempo récord: casi 80 mil metros cuadrados en 14 meses. También estuvo en la construcción de la planta de Corcemar (hoy Holcim Argentina).

–¿No construía viviendas?

–También hacía viviendas. De hecho, construyó el primer edificio de Nueva Córdoba, en la calle Ambrosio Olmos. Una torre de 11 pisos a media cuadra del lugar donde hoy está la sucursal de McDonald’s, frente a plaza España. De todo esto tenemos registro, porque le encantaba la fotografía y filmaba sus obras; junto con la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), lo digitalizamos hace un par de años, lo que permitió armar un registro de la historia constructiva local.

–¿Tu padre siguió en el rubro?

–Mi padre, José Martin, armó su propia empresa, Ediurb, con el mismo sistema, pero aplicado a la casa industrializada. Participó de muchas licitaciones de planes de viviendas desde Jujuy hasta Neuquén, tanto de manera directa como a través de otra empresa.

–Ustedes también armaron su propio proyecto.

–Él sigue colaborando porque en el medio siempre se hizo construcción tradicional; por ejemplo, actualmente hacemos viviendas en countries. Ahora, los cuatro hermanos formamos Grupo Grandio, y desde hace tres años venimos desarrollando otra nueva innovación.

La poca modernización hizo de la construcción una actividad muy ineficiente. Un metro de construcción tiene ocho veces más mano de obra que un metro cuadrado de automóvil.

–¿De qué se trata?

–Hüga, un método moderno de construcción. Es el mismo sistema que se aplicó en Wuhan, China, para construir en 10 días el hospital para pacientes de Covid-19. Con nuestro sistema, teniendo todos los insumos, se puede hacer una casa en 24 horas.

Hermanos. José, Eugenia, Ítalo y Mario, los mentores del proyecto Hüga. (Nicolás Bravo/La Voz)

–¿Una casa de qué tamaño?

–De 50 metros cuadrados. Sólo necesitamos el lote nivelado. Llevamos la casa, la instalamos, conectamos los servicios y queda lista para usarse. Es más, tenemos modelos con cortinas, vajilla y hasta con las camas tendidas. La idea es transformar la experiencia del usuario de una forma innovadora.

–¿De qué materiales está hecha la vivienda?

–De hormigón armado premoldeado, con un doble muro por adentro que le da aislación al interior de la vivienda. El sistema cumple con las normas Iram y también, con el nuevo esquema de etiquetado de vivienda.

–¿Qué es eso?

–El mismo etiquetado de eficiencia energética que tienen los electrodomésticos se aplica ahora a la construcción. Se llama Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas; por ejemplo, la medición que hicimos para Ushuaia le da categoría B como sale de fábrica, pero en la medición para Santiago del Estero da categoría A.

–¿Es seguro el sistema?

–Es seguro, se puede adaptar a zonas sísmicas y tiene poco mantenimiento. De esta manera, el sistema se puede llevar a cualquier lugar de América. Pero lo mejor es que es 100 por ciento móvil.

–¿La casa se puede mover?

–Claro. Si un día querés mudarte, levantás la casa y la llevás a otro lugar, lo cual modifica muchos paradigmas, porque la vivienda deja de ser un inmueble y pasa a ser un bien mueble. También cambia la idea de que, para tener una casa, necesitás comprar un terreno; podés alquilar un lote y ser propietario de la vivienda.

–¿Ya lo están vendiendo?

–Terminamos el prototipo con la idea de lanzarlo este año en Argentina y luego en el resto de Latinoamérica, pero la pandemia lo demoró todo. Se hicieron en Colombia y en México. Pero el Covid-19 paralizó a toda la región latinoamericana; todos se cerraron y no encontramos ninguna empresa interesada. Pero nos pasó todo lo contrario en Estados Unidos y en Canadá.

–¿Qué pasó?

–El estadounidense, cuando entra en una situación de crisis, tiende a moverse para vencer esa situación. De hecho, venimos trabajando desde hace varios meses en estos dos países para lanzarlo en los primeros días de enero. 

–¿Pero ustedes van a exportar la vivienda desarmada?

–No por ahora. Se exporta el know how (conocimiento) a un partner (socio) local; capacitamos a sus colaboradores en todo el proceso de producción y aquí se hace desde el diseño hasta la posventa, para que el partner haga la producción de la vivienda en el lugar. Eso hace que Hüga sea escalable a nivel global. 

Hüga es un sistema de construcción con hormigón armado premoldeado. Si un día querés mudarte, levantás la casa y la llevás a otro lugar, lo cual modifica muchos paradigmas.

–¿Por qué decís “no por ahora”?

–Hemos participado de varias publicaciones especializadas en arquitectura a nivel global. A partir de eso, llegaron pedidos de compra de los componentes de la casa desde Irlanda, Francia y Países Bajos. Así que les dijimos que nos esperaran un poco. Ya se iniciaron los estudios de prefactibilidad para exportar las partes de la casa, sobre todo por el problema logístico que implica.

–Tal vez en el exterior encuentren más receptividad para este tipo de construcción.

–La construcción es una actividad muy tradicionalista. Hoy se sigue construyendo con ladrillo cocido, un invento que tiene cinco mil años. 

–¿Qué precio tienen estas casas en Argentina?

–Desde 55 mil hasta 74 mil dólares en el caso de la vivienda mejor equipada. Lo que se busca es la mejor experiencia de usuario, tratando de lograr que el comprador llegue a su casa y no tenga que hacer nada para vivir en ella por muchos años. El mayor problema en el país es la falta de crédito.

–Entonces, la idea es vender a las empresas, no al consumidor final.

–Nuestro objetivo es llegar a las empresas constructoras, un sector muy reacio a modernizarse. La poca modernización hizo de esta una actividad muy ineficiente. Un metro de construcción tiene ocho veces más mano de obra que un metro cuadrado de automóvil, y esto es falta de innovación. Este rubro tiene una enorme demanda de vivienda que no puede satisfacer. La alternativa es industrializar.

–Esto se ha dicho varias veces. ¿Por qué esta idea nunca cuajó?

–Al principio, como todas las viviendas eran iguales, a la gente no le gustaba, porque no podía adaptarlas a su gusto, y a los diseñadores y arquitectos tampoco les simpatizaba. Pero, con las nuevas tecnologías, con la digitalización, el BIM (un software específico para diseño en construcción), con la realidad aumentada y con la impresión 3D, esto cambió. 

–¿Este sistema se aplica sólo a viviendas?

–No, también desarrollamos suites para el turismo, escuelas, locales comerciales y oficinas para empresas.

–¿Y el formato de negocios es la franquicia?

–No, porque en algunos países es complicado. Se van a hacer con contratos de protección de propiedad intelectual y, según el acuerdo que se firme, se fija un royalty (regalía) sobre unidad vendida. Eso implica buscar un partner local serio. La digitalización creo nuevas tecnologías para la construcción que son asombrosas; el desafío es vencer el tradicionalismo.

Evolución. Mario Martin Schmädke apuesta a la innovación para mejorar la eficiencia de la construcción. (Nicolás Bravo/La Voz)

Docente

Familia y amigos

Nombre. Mario Martin Schmädke (40).

Casado con. Kay.

Hijos. Camila (9) y Agustín (6).

Le gusta. Disfrutar con la familia y los amigos; leer mucho, viajar y jugar al golf.

Empresa. Grupo Grandio.

Cargo. Socio director.

Socios. Sus hermanos Eugenia, Ítalo y José.

Docentes. Mario es profesor titular en las carreras de Arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y de la Universidad Católica de Córdoba (UCC). La docencia es otra pasión que comparte con sus hermanos.

Colaboradores. 15. 

Teléfono. (0351) 469-8259.

E-mail. [email protected]

Web. www.grandio.com.ar

NEWSLETTER 9AM

De lunes a viernes, la selección de nuestros editores de la información más relevante para cada jornada.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 29/11/2020 en nuestra edición impresa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *