Los comerciantes desafían el poder de Gildo Insfrán y abren sus puertas pese al aislamiento

La capital de Formosa despertó y da la sensación de que hoy no duerme. Los formoseños salieron a la calle a manifestarse en contra del gobierno de Gildo Insfrán –que ayer anunció el retroceso a fase 1–, y, pese a haberse dispersado tras la dura represión policial, lejos de volver a sus casas, muchos siguen…

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La capital de Formosa despertó y da la sensación de que hoy no duerme. Los formoseños salieron a la calle a manifestarse en contra del gobierno de Gildo Insfrán –que ayer anunció el retroceso a fase 1–, y, pese a haberse dispersado tras la dura represión policial, lejos de volver a sus casas, muchos siguen en la vía pública.

En efecto, los referentes del rubro gastronómico decidieron desafiar la normativa provincial y abrir las puertas de sus restaurantes para recibir a las personas que todavía se movilizan. “El bar está explotado de gente”, dijo entre ruidos a LA NACION, Marcelo Ocampo, dueño del bar Pepe Guapo, ubicado cerca de la plaza San Martín, en pleno centro de la capital formoseña.

“Decidimos abrir porque en un año abrimos solamente dos meses, con días y horarios reducidos, solo los fines de semana, hasta la una de la mañana. Por fin pudimos juntarnos varios gastronómicos y hacer lo mismo, porque la gente tiene miedo de manifestarse”, indicó Ocampo, y agregó: “La gente salió masivamente como nunca, aplaude, toca bocina. Parece una fiesta. Es algo único lo que está pasando en Formosa”.

Los formoseños continúan en la calle y los comerciantes decidieron abrir las puertas de sus locales

En la misma línea, Matías Fochati, dueño de uno de los restaurantes del patio gastronómico Monte Adentro –ubicado a cinco cuadras de la casa de gobierno, epicentro de la marcha–, celebró la “revelación” de los formoseños: “Hoy la gente se animó, que es lo importante, porque la gente de Formosa tiene miedo a protestar por las represalias”.

“Esta noche abrimos sin respetar las medidas, pese a la fase 1, porque por tercera vez consecutiva nos volvieron a cerrar, tras nueve meses sin trabajar. Hoy abrimos después de la marcha. Nos pusimos de acuerdo la mayoría de los gastronómicos”, detalló Fochati, en diálogo con LA NACION, y agregó: “Estamos cansados de no poder trabajar. Lo único que pedimos es poder trabajar y no nos dejan”.

La marcha de esta tarde canalizó el reclamo de miles de comerciantes y pequeños emprendedores formoseños que gritaron, a coro, “queremos trabajar”, y sirvió de impulso para que reactiven su actividad, en un acto de rebeldía frente a las autoridades de Formosa.

“No justifico la violencia de hoy, pero si no pasaba esto, estaríamos todos encerrados, como nos tuvieron siempre. Lamentablemente, la represión permitió que tomemos visibilidad, si bien hace tiempo la situación de Formosa se esta difundiendo”, agregó Fochati. De fondo, se escuchaban, sin cesar, bocinas y gritos de personas. “El centro está lleno de gente, tenemos cola en la vereda”, detalló el dueño de Bien de Campo.

Si bien Fochati se manifestó orgulloso de haber abierto las puertas de su restaurante, el emprendedor gastronómico advirtió que no todos sus colegas tuvieron la misma suerte. “Acá no cayó ningún control porque estamos en pleno centro y hay mucha gente, pero sí hay bares más alejados a los que fue la policía a intimar”, dijo, y concluyó: “Perdimos tanto que hasta perdimos el miedo”.

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