El PJ republicano deberá esperar por Schiaretti

Dos semanas atrás, Miguel Pichetto relanzó el Peronismo Republicano, una agrupación anti-K que está dentro de la órbita de la alianza opositora Juntos por el Cambio.Luego del relanzamiento, muchos miraron hacia Córdoba, por la buena relación personal de Pichetto con el gobernador Juan Schiaretti.El mandatario provincial hace mucho tiempo que no habla en público de…

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Dos semanas atrás, Miguel Pichetto relanzó el Peronismo Republicano, una agrupación anti-K que está dentro de la órbita de la alianza opositora Juntos por el Cambio.

Luego del relanzamiento, muchos miraron hacia Córdoba, por la buena relación personal de Pichetto con el gobernador Juan Schiaretti.

El mandatario provincial hace mucho tiempo que no habla en público de cuestiones partidarias. Y mide sus definiciones políticas hasta con sus íntimos.

Sin embargo, desde su entorno aseguran que Schiaretti seguirá priorizando sostener el poder en Córdoba, sin tener protagonismo en el escenario nacional. “Al menos por ahora”, aclaró alguien que conoce su posición en esta época de hermetismo.

No hay certezas en el cambiante escenario nacional, pero por ahora el gobernador cree que la mejor salida para el PJ cordobés es mantener su independencia del Frente de Todos.

Como ya se lo dijo a sus íntimos y fue escrito en esta columna, Schiaretti afirma que el PJ provincial competirá con sus “mejores hombres y mujeres” en las próximas elecciones legislativas.

No obstante, fiel a su estilo pragmático, está abocado a la gestión. Y en política no mira más allá de octubre. Después verá.

Está dicho: Schiaretti es reservado, pero en política el hermetismo siempre tiene sus límites. Quienes hablan con él hacen sus interpretaciones, que suelen no estar alejadas de lo que piensa “el jefe”.

“Es muy difícil que ‘el Gringo’ acuerde para octubre con el cristinismo. Y no se retirará de la política luego de entregar el poder en 2023. Primero trabajará para que el PJ siga en el poder en Córdoba y luego jugará en el escenario nacional”, dijo alguien que milita con Schiaretti desde hace muchos años.

Visión sobre el partido

Schiaretti no cambió su visión sobre el presente y el futuro del peronismo. Sigue pensando que el cristinismo es verticalista y que ese no es el modelo que quiere para su partido.

Ante sus íntimos, sostiene que el peronismo debe ser “republicano” y “federal”.

Está convencido de que la estrategia electoral de Cristina Fernández es dar prioridad a la provincia de Buenos Aires, donde está la mayoría de sus votos.

Cree que la vicepresidenta apostará también por el norte y por el sur del país, sin priorizar la gestión en las provincias de la región central del país, donde el cristinismo tiene las mayores dificultades electorales.

Por ello es que, vale repetirlo, Schiaretti se mantendrá lejos del cristinismo, aunque nunca dejará el peronismo, más allá de su buena relación personal con Pichetto.

El espacio que lanzó el exsenador rionegrino es la pata peronista dentro de Juntos por el Cambio, pero Schiaretti no tiene intenciones de transitar los últimos años de su larga militancia política, que lleva más de 55 años, fuera del movimiento que fundó Juan Domingo Perón.

Sus allegados no descartan que después de octubre comience a trabajar en una alternativa al cristinismo dentro del peronismo.

En lo inmediato, sin embargo, Schiaretti no se sumará al espacio de Pichetto ni armará uno propio.

El PJ Federal

Su último intento nacional fue en octubre de 2018. Junto con Pichetto y Juan Manuel Urtubey, fueron los gestores de lo que se denominó Peronismo Federal.

En los primeros meses de 2019, en los umbrales de la campaña presidencial, se sumó a ellos Sergio Massa.

También hubo un intento fallido de sumar al exministro de Economía Roberto Lavagna. La agrupación intentó ser una “avenida del medio” frente a la grieta entre el macrismo y el cristinismo.

El espacio tuvo su momento de quiebre. El 12 de mayo de 2019, Schiaretti fue reelegido en Córdoba con más del 57% de los votos.

Muchos vieron al gobernador cordobés como el referente para aglutinar a los peronistas que no comulgaban con Cristina Fernández, que aparecía como la segura candidata a presidenta por la flamante alianza Unidad Ciudadana.

Hubo hechos políticos que derrumbaron al grupo crítico de los K. El entonces presidente Mauricio Macri apostaba a que los dirigentes anti-K dividirían al PJ.

En su discurso en la noche del festejo de su triunfo en Córdoba, Schiaretti dejó claro que su “prioridad” seguía siendo la provincia.

Es más, aquel domingo pidió a sus socios del espacio que no viajaran a Córdoba para compartir el triunfo. Fue evidente que Schiaretti no tenía aspiración de protagonismo nacional.

Seis días después ocurrió otro hecho que terminó por borrar de un plumazo al PJ Federal: Cristina Fernández convulsionó el escenario político nacional al anunciar que sería la compañera de fórmula del candidato presidencial Alberto Fernández.

Massa sumó su respaldo a la fórmula de los Fernández y el PJ disidente se desgranó.

Ahora, Schiaretti sigue pensando que no quiere participar de un peronismo hegemonizado por el cristinismo. El PJ Republicano, en tanto, deberá esperar si quiere contar con él.

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