Alexandra Dovgan, la pianista de 13 años que deslumbra a Europa: toca desde los 4, evita las redes y no sabe nada del pop

El nombre de Alexandra Dovgan suena cada vez más en la escena de la música clásica en todo el mundo. La pianista rusa de 13 años es considerada una nueva niña prodigio que despliega talento y llena los teatros en cada ciudad europea en la que se presenta. Alexandra nació en 2007, en una familia…

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El nombre de Alexandra Dovgan suena cada vez más en la escena de la música clásica en todo el mundo. La pianista rusa de 13 años es considerada una nueva niña prodigio que despliega talento y llena los teatros en cada ciudad europea en la que se presenta.

Alexandra nació en 2007, en una familia de músicos y toca el piano desde que tiene 4 años. Para los especialistas, su técnica es la de una verdadera profesional, gracias a la década que lleva formándose con el instrumento.

Si bien el piano fue casi un juego cuando comenzó a tocarlo, ahora es algo muy profesional y con una perspectiva impresionante.

Grigori Sokolov, uno de los pianistas vivos con más reconocimiento a nivel internacional, define el talento de Alexandra como “armonioso, honesto y concentrado, como de un adulto profesional”. Sokolov decidió convertirse en su mentor cuando descubrió el talento de la joven.

Tímida fuera del escenario pero con una personalidad que se impone cuando se sienta a tocar, en 2018 Dovgan ganó el premio de la Grand Piano Competition. Tenía apenas 10 años pero fue suficiente para instalarse como un nombre que daría mucho que hablar en los tiempos por venir. 


A los 13 años, Alexandra Dovga es considerada una nueva niña prodigio de la música clásica. (Captura de video)

En una entrevista con el diario español La Vanguardia, aprovechando la presentación que tendrá en el Auditori de Barcelona este sábado 27 de marzo, junto a la Orquesta Sinfónica de Barcelona en el marco del festival Emergents, Dovgan cuenta que ya tocaba el piano antes de saber leer.

De chica cuenta que le gustaban el ajedrez y los juegos de mesa. “No recuerdo qué aprendí a hacer antes; si a tocar el piano o a leer”, dijo. Y con 5 años, luego de un riguroso examen, pudo ingresar a a Escuela Central de Música del Conservatorio Estatal de Moscú.

En esa institución todavía sigue formándose como pianista, de la mano de Mira Marchenko, considerada una de las mejores maestras de piano de la actualidad.

Sus primeras actuaciones fueron en el colegio, y ya con 8 años llegó su primera actuación junto a una orquesta. Desde entonces, en poco tiempo ya recorrió teatros en Rusia, Austria, Alemania, Francia, Italia, España y Japón

La música clásica siempre formó parte del hogar de Alexandra, por eso le resultó natural dedicarse a eso. De hecho, su hermano de 9 años también toca el piano, pero también juega el fútbol.

“Los dos somos muy competitivos, él con el fútbol y yo con el piano”, cuenta. Y agrega: “Nunca pensé en no dedicarme al piano”. Su única duda, fugaz, fue con la danza clásica. Dovgan admite que el ballet es otra de sus pasiones

Para forjar una carrera como la que está armando Dovgan hace falta, además de talento, una enorme disciplina. Y la joven pianista la tiene, dedicándose tres o cuatro horas de cada día a tocar el piano. “Hay muy buenos pianistas pero yo quiero encontrar mi propio estilo“, dice.

Su vida no es la de una adolescente común y no tiene problemas en admitir que no conoce nada de la música que habitualmente escuchan los jóvenes de su edad. “No puedo mencionar cantantes pop porque no los conozco. No tengo tiempo para conocer otros estilos, fuera de la música clásica”, dice.

En esa realidad completamente diferente a la de muchos de sus contemporáneos, Alexandra cuenta que tampoco tiene redes sociales porque resultarían una distracción. “Son una pérdida de tiempo que no me puedo permitir”, declaró.

Sin embargo, esa vida peculiar, de niña prodigio, por ahora parece hacerla feliz. “Sé que mi vida es muy distinta a la de una adolescente común, pero crecí con esto y para mí es una vida totalmente normal“, asegura.


La pianista rusa. es uno de los nombres con gran proyección en la música clásica. (Captura de video)

A su edad, y gracias a su virtuosismo con el piano, ya recorrió toda Europa interpretando obras de Félix Mendelssohn, Robet Schumann, y algunos otros como Serguei Rachmaninov, Alexander Scriabin y Piotr Chaikovski, que ella considera sus favoritos.

Su debut internacional fue junto a la Filarmónica de Berlín, y uno de sus sueños fue presentarse en el Gran Salón del Concertgebouw de Amsterdam. En tiempos de pandemia, Alexandra considera que poder viajar, aún con restricciones, para dar conciertos presenciales (también transmitidos por streaming) es un privilegio que disfruta porque le encanta conocer otros países.

La joven pianista asegura que no le tiene miedo a tocar en público. “Me pongo nerviosa cuando no estoy en el escenario, antes de empezar un concierto, pero en cuanto lo piso, me doy cuenta de que es momento de dejar de preocuparse y de pensar únicamente en la música”, dice.

Con madurez también para enfrentar ese momento, asegura que estar frente al público le encanta y con mucha seguridad afirma: “Los artistas nos debemos al público y me gusta sentir su calor”.

Sin dudas, seguir tocando el piano está entre sus planes a futuro. “El lenguaje de la música me permite comunicarme con el mundo y eso es lo que me gusta”, cuenta.

Y no descarta, en algún momento, sorprender con composiciones propias: “Me parece muy difícil, pero tal vez lo haga más adelante. Ojalá lo consiga”.

Con los objetivos bien claros, Alexandra o Sasha, como la llaman sus íntimos, tampoco descarta dirigir una orquesta en algún momento. Y afirma: “Me gustaría, pero mi primer objetivo es llegar a ser una gran pianista y ofrecer conciertos con orquestas por todo el mundo. Dios me ha dado un don”.

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E.S.

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