A punto de volver a la TV, Lizy Tagliani se confiesa: “Yo quiero ser Susana”

A casi un año del último programa de El precio justo, el ciclo que supuso su debut como conductora, Lizy Tagliani tendrá revancha. La actriz y humorista vuelve a la tevé de aire en horario prime time. Telefe la eligió para ser la cara principal de Trato hecho, los domingos a las 21. “Estoy con…

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A casi un año del último programa de El precio justo, el ciclo que supuso su debut como conductora, Lizy Tagliani tendrá revancha. La actriz y humorista vuelve a la tevé de aire en horario prime time. Telefe la eligió para ser la cara principal de Trato hecho, los domingos a las 21.

“Estoy con muchas ganas, mucha energía, mucho trabajo para que el formato salga con una cierta espectacularidad. Lo amerita porque la escenografía es impresionante, el estudio es gigante. Hay mucho premio en juego también”, le cuenta a Clarín, aprovechando un hueco entre las grabaciones del programa que regresará este domingo 9.

Lizy habla de las novedades de este Trato hecho, que ya tuvo su primera versión en 2003 de la mano de Julián Weich; y del privilegio de haber trabajado con los mejores del oficio (Marcelo Tinelli, Susana Giménez, Santiago Del Moro, Marley).

Este domingo a las 21, Lizy Tagliani se larga como conductora en el prime time, con “Trato hecho”.

Tagliani asegura que no vive este debut con presión. “Siempre pienso que no hay nada que perder. Si me pegan una patada en el traste, saco el secador, la planchita, llamo a mi vecino y vuelvo a cortar el pelo”, asegura, recordando su pasado como peluquera.

Desde este domingo, Lizy estará acompañada por Roberto Moldavsky, que además de ser una suerte de “negociador”, le dará una dosis extra de humor al programa. “Nos divertimos mucho. Rompemos el hielo con cosas personales de cada uno. Es un muy buen compañero, muy tranquilo y muy profesional”, lo elogia Lizy.

Y agrega: “Después están los chicos de los maletines, que, además de mostrar lo que hay dentro de cada uno, tienen un talento particular”.

Lizy estará acompañada de Roberto Moldavsky, que será el “intermediario” entre los participantes y la banca.

-¿Talento de qué tipo?

-Desde freestyler y tiktoker hasta una bailarina, un cantante… hay un estudiante de medicina. También está Martina (Fasce), que había estado conmigo en El precio justo, ella es actriz. Me encanta que todos tengan esa posibilidad, porque yo soy una chica que soy lo que soy gracias a la infinidad de oportunidades que he tenido.

-¿Vas a interactuar con ellos?

-Sí, no sé si podría concentrarme sólo en el juego. Porque soy medio indomable. Me parece que es la parte mía que le gusta a la gente y al canal. Y no me la quieren borrar.

-¿Te gusta algo en particular del formato? ¿O te deba lo mismo si era este o El precio justo, Minuto para ganar…?

-A mí me encantan todos esos formatos porque eran programas que yo miraba muchísimo. Es un orgullo, una sensación hermosa. Es más, me encantaría que venga Julián algún día. Mi idea es llevarle alegría y que jueguen desde su casa. Me gustan los programas que te hacen sentir que vos estás jugando ahí.

Lizy debutó como conductora el año pasado con “El Precio Justo”. El ciclo se levantó después de que Tagliani diera positivo de Covid.

-Recién el año pasado debutaste con programa propio. ¿Te gustaría instalarte como conductora o creés que va en desmedro de la humorista que acompaña a otros, como hiciste con Marley o Vero Lozano?

-Eh, la verdad, nunca lo pensé. No me pasa por ese lugar. Yo nunca soñé ni me preparé para ser conductora, actriz, cantante, ni estar en el medio. Al menos concientemente. Entonces, todo lo que viene me encanta. Es como un premio. No creo que alguien me ponga a hacer algo que no me gusta.

-¿Te genera temor o presión?

-No tengo miedo de si me sale o no me sale. No pienso ‘Ay, si me va mal ahora, ¿qué voy a hacer?’. O ‘No me van a llamar’. A mí me gusta ser famosa, me encanta. Pero si no lo soy, podría seguir mi vida igual.

-Trabajaste con algunos de los conductores más populares: Susana, Tinelli, Del Moro, Vero Lozano. ¿quién de todos dirías que es tu gran referente?

-Mirá, de todos saqué algo. Porque me voy una semana a Córdoba y vengo más cordobesa que los cordobeses. Yo estoy con Vero y soy más Vero que Vero. Pero mi corazón travesteril me lleva a Susana. Yo quiero ser Susana. Yo soy noventas. Yo me sentaba a ver a Susana, y no es que la imito, siento que es como mi mejor amiga, que estábamos todo el día juntas y que somos iguales. Me sale, no es un invento, no lo planeo.

“Mi corazón travesteril me lleva a Susana”, dice Lizy a la hora de elegir su referente.

-El año pasado fuiste una de las primeras en dar positivo de Covid en el mundo de la televisión. ¿Sentiste una carga extra justamente por ser una de las primeras?

-La verdad es que no tanto por las críticas. No se sabía mucho de nada. Entonces, no sabía qué tendría que haber hecho. Fue más esa angustia de pensar ‘¿A quién contagié?, ¿Fui yo?, ¿De dónde vino?’. Dudaba si tendría que haber ido a trabajar, pero a la vez tenía un permiso… Lo viví con muchas dudas.

-¿Y hoy te ponés en ese lugar de tener que dar el ejemplo por ser alguien popular?

-No. Mi premisa es ‘Yo lo hago así, yo me pongo el barbijo así’. No me gusta decirle a la gente lo que tiene que hacer. Y no me vas a ver yendo a una cena o a una fiesta clandestina. Como voy a la radio y después al canal, y me hisopo tres veces por semana, mi irresponsabilidad perjudicaría a mucha gente. Si otro hace algo que me perjudica, nunca le voy a reprochar algo. Ésa es mi personalidad, no es por quedar bien o por la crítica.

-¿Por qué creés que generás empatía con la gente?

-No tengo la menor idea. Porque auténticos creo que somos todos, a su manera. Puede ser esa cosa de que todo lo que cuento es verdad. Yo no conocía a nadie en el medio, no sabía que iba a trabajar de peluquera en Capital; no sabía ni lo que era la Capital. Todo lo que me pasó, me pasó orgánicamente. No quiero decir que fue de casualidad, porque por algo ha pasado y seguramente hay algún enlace que yo desconozco.

Y sigue en esa línea: “Yo no tenía ni para comprar mate cocido y un día terminé teniendo una peluquería en Recoleta. O sea, sin nada se puede. Ahora, sin nadie no se puede. A mí no me gusta cuando me dicen ‘Vos que luchaste siempre sola’. No. Hay un padrón de personas que me han dado una oportunidad.

“A mi me gusta ser famosa, me encanta. Pero si no lo soy, podría seguir mi vida igual”, asegura Lizy.

-¿De quién te acordás?

-De mi vecina María, que cuando mi mamá laburaba me hacía unos sanguches de fiambrín y salchichón para que me lleve al colegio. De Mirtha, que cuando su hijo dejaba sus zapatillas me las daba a mí. O de Maite, la de enfrente, que me ayudaba a hacer la tarea porque mi mamá sólo sabía escribir su nombre. Siempre hay alguien que colabora, que a veces sabés y otras veces, no.

-Este año te sumaste a Perros de la calle, un ciclo emblemático de la radio. ¿Cómo te adaptaste a ese ciclo que hace unos años era integrado sólo por hombres?

-Estoy muy contenta. Al principio pensé: ‘¿Qué tengo que ver con Andy?’. Pero todos tenemos algo en común. Puede haber un dinero más, un mejor colegio, un libro más, un libro menos, un idioma más, una “s” menos. Pero las personas, todas, en algún punto tenemos algo en común.

-¿Y qué encontraste en común con Andy y su equipo?

-La sorpresa. Ellos me sorprenden un montón y yo creo que los desencajo todo el tiempo con las barbaridades que les digo. Me encanta verlos reír, explotan de la risa.

Este año, Lizy Tagliani se sumó al programa radial de Andy Kusnetzoff “Perros de la calle” (FM Urbana). Foto Instagram.

-¿Extrañás el teatro o podés vivir sin la Lizy actriz?

-El teatro me encanta. Pero me pasa lo mismo que con la vida en general: si algún día no lo tengo que hacer más, no pasa nada. No me hago mucho problema por nada. Es parte de mi personalidad. Mi novio se frustra mucho. Si le decís que vas a comer fideos y después le das capeletis, es como si le pegaras un latigazo. Y yo, todo lo contrario. Pero no es que las cosas no me importan. No hago más de lo que humanamente puedo hacer.

Un formato internacional y dos millones de pesos en juego

Trato hecho es un formato internacional (Deal or no deal), que desde su creación en 2003, en Holanda, se ha convertido en un gran éxito en más de 80 países en todo el mundo, sobre todo en el Reino Unido, Australia, Brasil y los Estados Unidos.

Aquí tuvo su primera edición desde 2003 hasta 2006, con Julián Weich en la conducción. Esta flamante versión reparte un premio máximo de dos millones de pesos. Para llevarse el dinero, el participante en cuestión debe seleccionar uno de los 26 maletines, que contiene desde un premio insignificante hasta uno de gran valor.

“Trato hecho” tuvo una primera versión en Telefe desde 2003 hasta 2006 con Julián Weich como conductor.

El maletín será de ellos, si así lo desean, hasta el final del juego. A lo largo del programa, el Intermediario (Roberto Moldavsky) ofrecerá al concursante una suma de dinero a cambio del maletín elegido.

“Moldavsky es el negociador: hay un participante que elige un maletín de los 26 que con el que va a jugar todo el programa. Entonces cada tanto hay una banca que le ofrece un dinero para comprarle el maletín. Depende de si van saliendo las cifras altas o bajas del resto de los maletines, le ofrece más o menos dinero. Moldavsky es el encargado de ese negocio, el intermediario entre la banca y el participante”, explica Lizy.

Uno a uno, el participante deberá seleccionar uno de los maletines restantes para ser eliminado; revelando un valor diferente dentro de cada uno. De esta forma, el concursante debe decidir si hay trato o no hay trato.

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