Sospechemos de cualquier letra del rock nacional

Y detengámonos, como corresponde, en Spinetta. El otro día, a propósito de un libro que salió, nos enteramos que el Flaco y su ex mujer, Patricia Salazar, habían compuesto juntos Por, canción considerada gema surrealista del disco Artaud. Ese álbum se editó en 1973 y, muy probablemente, haya sentado las bases de una forma de decir las cosas cuando se trata…

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Y detengámonos, como corresponde, en Spinetta. El otro día, a propósito de un libro que salió, nos enteramos que el Flaco y su ex mujer, Patricia Salazar, habían compuesto juntos Por, canción considerada gema surrealista del disco Artaud.

Ese álbum se editó en 1973 y, muy probablemente, haya sentado las bases de una forma de decir las cosas cuando se trata de rock. Ni más ni menos que Luis Alberto Spinetta plantó esa bandera. Gustavo Cerati pudo haber sido un muy buen alumno del Flaco, pero si dudas el mejor de todos fue Luis Almirante Brown.

El personaje de Capusotto caricaturizó a Spinetta con su humor (¿de derecha?), riéndose del rock, de sus intérpretes y del padre progresista… 

Por es el tercer tema de Artaud. 47 palabras. 46 sustantivos y la preposición que le da nombre al tema.

Arbol, hoja, salto, luz, aproximación…

Un ejercicio parecido al cadáver exquisito, ese juego de palabras que inventó el dadaísmo para que todo suene deliberadamente raro y lúdico.

Por esos días de enamoramiento, Luis Alberto estaba encandilado por la luz cegadora de André Breton y compañía, todos amigos íntimos de una clase de lenguaje simbólico donde las técnicas de composición están por encima de cualquier balance de política educativa.

Luis Alberto Spinetta y Patricia Salazar, compositores de “Por”.

Spinetta agitaba esa corriente. El sabía que siempre es conveniente ser un poco improbable. Algo así como “el poeta soy yo y te lo voy a demostrar”. Un mocoso atrevido: leyó Van Gogh, el suicidado por la sociedad, y le puso Artaud a un disco. Como Beck, que escribió un track con aires brasileños y tuvo el descaro de llamarlo Tropicalia. 

En Wikipedia​, “Tropicalia” es una canción del músico estadounidense Beck, incluida en su álbum Mutations de 1998. Para la inmensa minoría, Artaud es un disco de Spinetta.

Recién ahí muchos de nosotros descubrimos al escritor francés. Primero lo pronunciamos mal, pensando en un jonca del cementerio de la Chacarita. Luego lo escuchamos (al disco) y recién después, quizás, lo llegamos a hojear.  

Patricia, la mamá de los cuatro hijos de Spinetta, recuerda en el prefacio de, justamente, “Por”, libro de Eduardo Berti sobre lecturas y reescrituras de esa canción, que el tema surgió en un momento muy especial para ellos dos. “A meses de enamorarnos”, aclaró. 

“Fue en un cuarto donde se estaban cocinando los temas para el disco Artaud, y donde la lectura surrealista impregnaba el espacio”.

Luis Alberto Spinetta es uno de los padres del rock argentino y uno de los que más experimentó con las palabras. Foto Archivo Clarín

Sigue Patricia: “Una noche, Luis con su guitarra y yo con cuaderno y lapicera en mano, comenzamos a darle forma a ese tema, con una sucesión de palabras que de alguna manera nos representaban. Las escribimos aleatoriamente en un momento de comunión. Fuimos escribiendo en orden, buscando que encajasen con la métrica y la melodía. No puedo recordar quién dijo qué, todo lo que puedo decir es que fue una forma de conocernos más profundamente. No hubo intención de un juego intelectual ni nada prefijado. Fue un acto espontáneo”.

Marcamos en amarillo: “Buscando que encajasen con la melodía”.

Ahora imaginamos el siguiente diálogo.

-Tengo esta música y pensé que podríamos meterle una letra.

-¿¿Juntos?? –quiere saber Patricia con cara de asombro.

La imagen promocional del recitar de presentación de Artaud en el Teatro Astral en 1973.

Lo que no le dice Luis -amoroso él- es que de ella no está esperando Barro tal vez. Apenas se trataría de una broma moderna.

-Tengo la música. Mirá… –y tocó la guitarra mientras un cielo estrellado a lo Van Gogh entraba por la ventana.

-¡¡Qué lindo!! –suelta Patricia.

Y empezaron a tirar palabras sueltas.

-¿Cualquiera? –preguntó Patricia con ojos de animé.

-Pensá sustantivos –devolvió Luis Alberto.

Como siempre sucede desde Por en adelante, la interpretación mató al intérprete de rock. El crítico musical Claudio Kleinman escribió en Rolling Stone que esa letra “es una de las experimentaciones semánticas más arrojadas de toda su carrera”.

Luis Alberto Spinetta combinó como nadie música y poesía. Foto Archivo Clarín

El colega, escritor y amigo Mariano del Mazo, dice que Por  testimonia una “coautoría amorosa sin jactancias intelectuales”, pero que la canción, “en su inmediatez, en su estructura libre, quedó latiendo agazapada entre la canonización de Artaud como un punto de partida de otras audacias artísticas”.

Si algo le tenemos que agradecer a Spinetta es que nos haya hecho pensar. Sus letras fueron lo más parecido al mingitorio de Duchamp. Desde Almendra nos interpelaron. Spinetta inventó la imaginación de al menos un par de generaciones. Él, Mafalda y María Elena Walsh. Entre los tres fraguaron ese estado de gracia llamado educación sentimental.

Al parecer, Spinetta hacía una denuncia en Artaud, álbum de tapa verde e irregular firmado por el grupo Pescado Rabioso. Se declaraba en contra de la “profesionalidad” y el “negocio del rock”, “porque en esa profesionalidad se establece un juego que contradice la liberación, que pudre el instinto”.

Dijo más tarde que esa “lógica medio surrealista” de Por se hizo canción en la vieja casa de Arribeños, donde supo ensayar Almendra.

Almendra, la banda con la que Luis Alberto Spinetta propuso una nueva concepción del rock argentino.

Como la música ya estaba escrita sólo fue cuestión de que las palabras entraran justo en la métrica. Gesticulador, por ejemplo, está puesto para que entrara a medida”.

Nótese que el personaje de Luis Almirante Brown, en un momento determinado, hace reventar la metáfora y se vuelve ordinario. “Hola soy Tino, vení a fregarme este pepino”. Es como si de golpe la embestida chabona usurpara toda la obra poética del genial autor de Muchacha.

Spinetta fue el padre de esta cosita loca llamada rock nacional, que después creció, hizo la suya y se convirtió en negocio. Pero él le cambió los pañales a la criatura. 

Si Por integra Artaud y si Artaud es uno de los discos más importantes del género, tal vez pueda inferirse que en el rock nacional la música es, sin dudas, más importante que la letra.

La “Pop filosofía” es un concepto francés que aludiría a una nueva forma de lectura y escritura. Hay que citar a Deleuze y a otro teórico llamado Laurent de Sutter: “No hay nada que comprender, nada que interpretar”.

Deleuze lo escribió justo el mismo año en que se publicó Artaud (1973). “Habría que tratar de leer un libro como se escucha un disco, como se mira la tele o como se recibe una canción”.

De Sutter directamente habla de oponerse a la “erudición pedante” del libro y al proceso de “intimidación” que provoca la lectura.

Para eso cita “la intensidad” que estimula la música como “actividad insensata”, algo que no requiere ninguna atención en especial, “ningún respeto específico”.

León Gieco, un cantautor que usa las palabras como son.

El Flaco no canta con mensaje. No es León Gieco. Escribió “carrusel, sensación” y ni el milico más avispado hubiera imaginado que hablaba de las Madres de Plaza de Mayo.

Quizás lleguemos la conclusión de que la metáfora sea una forma un poco cobarde de decir las cosas.

Spinetta se ubica en la antípoda del bueno de León, cantautor que si piensa “la puta que lo parió”, escribe “la puta que lo parió”. Sincero como pocos, en su canción más conocida, y en primera persona, Gieco se hace cargo y sólo le pide a Dios un espanto: que la guerra no le sea indiferente.

“Buscando que encajasen la letra y la métrica”, nos dijo Salazar, coautora de Por. La métrica tiene, por definición, indicar el tamaño que debe tener un compás. Según parece, la música heredó el término “métrica” de la poesía.

¿Será que la letra de cualquier canción de rock se convirtió en “puesto menor” desde que Spinetta escribió Por, convirtiéndolo en su propio manifiesto irracional?

El propio Berti, autor del libro que trabaja sobre esa composición, es un discípulo confeso del Oulipo, movimiento sesentista deudor del Surrealismo.

“Este fue un tema y una letra que siempre me llamaron la atención. Es casi una invitación a tomar esas palabras y hacer cosas. Y la última palabra, que es por, justamente, tiene mil lecturas”.

Puede que con Por, Spinetta haya marcado la cancha como el chico que creció escuchando a Los Beatles sin saber muy bien qué quería decir She loves you, yeah, yeah, yeah.

De ahí en más, las letras del género tendrán dos lecturas: son mala poesía. O se trata de obras de arte. Elija y gane.

Por las dudas, Spinetta confirma eso de que las letras deben ser una herramienta social sin usos determinados en Las habladurías del mundo, que cierra el mismísimo Artaud.

Y muy a su pesar, lo dice clarito: “Las palabras nunca son lo mejor para estar desnudos”.

WD

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