Cuál es la diferencia entre un toro y un buey

Uno representa la fuerza y la virilidad desde tiempos remotos. Por ejemplo, en la Antigua Grecia, Dionisio estaba asociado a su figura y Hércules debió enfrentarlo en la isla de Creta, donde hacía estragos. El otro es una figura del horóscopo chino y, precisamente, este es su año. Para los chinos, representa lealtad y prosperidad…

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Uno representa la fuerza y la virilidad desde tiempos remotos. Por ejemplo, en la Antigua Grecia, Dionisio estaba asociado a su figura y Hércules debió enfrentarlo en la isla de Creta, donde hacía estragos. El otro es una figura del horóscopo chino y, precisamente, este es su año. Para los chinos, representa lealtad y prosperidad basada en el trabajo.

Estos dos animales parecen muy diferentes. Sin embargo, se trata de la misma especie que el ser humano transforma para adaptar sus cualidades. Esto ocurre desde hace siglos, pero mucha gente suele preguntarse en qué se distinguen. Entonces, aquí explicaremos cuál es la diferencia entre un toro y un buey.

Toro campeón. Clásico concurso anual en La Rural de Buenos Aires.

Características del toro

Estos versos del Martín Fierro sintetizan lo que representa el macho de los bovinos: “Yo soy toro en mi rodeo/y toraso en rodeo ajeno,/siempre me tuve por güeno/y si me quieren probar,/salgan otros a cantar/y veremos quién es menos”. Sin duda, el toro (Bos taurus) mete miedo y, como decíamos, suele asociarse con el valor.

El toro puede llegar a pesar una tonelada (mil kilogramos) durante su vida adulta (vive entre 18 y 22 años) y medir 1,5 metros de alzada (alto). Es herbívoro, rumiante, y por eso puede pasar gran parte del día comiendo.

Sin embargo, puede ser bastante agresivo cuando busca pelea, por ejemplo con otro toro, patea el piso y muge con fuerza, con tonos graves. Lo mismo hacen los toros de lidia, símbolo tradicional de España, donde la tauromaquia es cada vez más resistida. En la Argentina hubo corridas de toros hasta 1899.

Tauromaquia. Cada vez más resistida en España.

Los bovinos fueron domesticados hace unos 10.000 años y llegaron a América en 1493, durante el segundo viaje de Cristóbal Colón. El ganado criollo, descendiente de aquellos ejemplares, arribó al Virreinato del Río de la Plata hacia 1549, según explica en la web el ingeniero Fernando Holgado, del Instituto de Investigación Animal del Chaco Semiárido-INTA. Las cruzas con razas británicas comenzaron en 1836, cuando John Miller introdujo desde Inglaterra el primer toro Shorthorn, el legendario Tarquino.

En las cabañas, los toros se utilizan como sementales y para el mejoramiento de las diferentes razas. Por eso, no son castrados, algo reservado para los novillos y los bueyes. Los novillos, destinados a la producción de carne, son castrados antes de ingresar en la pubertad. Y los bueyes, después de alcanzada la madurez sexual. Por eso, el buey, en síntesis, es un toro castrado.

Características del buey

José Hernández, también en el Martín Fierro, le dedica unos versos a los bueyes: “No tiene hijos, ni mujer/ni amigos, ni protetores,/pues todos son sus señores/sin que ninguno lo ampare-./Tiene la suerte del güey-/y dónde irá el güey que no are.” En efecto, en aquellos tiempos, estos animales solían arrastrar los arados, además de todo tipo de carros.

Agricultores cubanos en su carreta tirada por bueyes.

Como dijimos, recibe el nombre de buey el toro que ha sido castrado a una edad que varía entre el año y medio y los dos años. Entonces, como ya no sirve como reproductor, será destinado al trabajo. En la Argentina, según el Censo Agropecuario de 2002, alrededor del 20% de las explotaciones agrícolas recurrían a la tracción a sangre. Sin embargo, estos datos no discriminan entre caballos y bueyes.

En su obra Razas bovinas y bufalinas de la Argentina (Imbert-Bavera, 2011), Guillermo A. Bavera explica que en el país predominan los equinos y que los bueyes solo se utilizan en geografías accidentadas.

Así, en pequeñas explotaciones, tiran de zorras, carretas o carros. El autor publica algunas fotos de bueyes tirando de carros en la quebrada de Humahuaca o en San Martín de los Andes.

Bueyes arando el campo en Tucumán.

Los bueyes tienen un esqueleto robusto, un gran tren anterior, lo que los hace aptos para el tiro y un tren posterior más bien pobre, añade Bavera. También destaca sus extremidades largas, fuertes, huesudas y en general defectuosas. Y sus cuernos, útiles para sujetar el yugo. Por otra parte, su carne tiene menos grasa que la de otros vacunos destinados al consumo.

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