Por qué se impulsa el alcohol cero al volante y los seis argumentos en contra fáciles de rechazar

En la Argentina, las estadísticas sanitarias indican que 1 de cada 3 conductores que protagoniza un siniestro vial fatal tiene alcohol en sangre. El alcohol al volante es, entonces y antes que nada, un problema de salud pública. En la Agencia Nacional de Seguridad Vial queremos un país con muchos menos muertos y heridos en…

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En la Argentina, las estadísticas sanitarias indican que 1 de cada 3 conductores que protagoniza un siniestro vial fatal tiene alcohol en sangre. El alcohol al volante es, entonces y antes que nada, un problema de salud pública.

En la Agencia Nacional de Seguridad Vial queremos un país con muchos menos muertos y heridos en las rutas. Por eso impulsamos el Alcohol Cero al Volante. Luego de conocido el proyecto de ley que elaboramos junto con asociaciones de familiares de víctimas, el Ministerio de Salud, Sedronar y los diputados nacionales Ramiro Gutiérrez y Facundo Moyano, que esperamos se debata cuanto antes en el Parlamento, algunas voces plantearon sus reparos. A continuación se intentará dar respuesta a los argumentos más escuchados en estos días para oponerse a la iniciativa.

Sergio Massa recibió el proyecto de alcohol cero al volante que será tratado en el Congreso.

1) “En el mundo, lo más común es 0.5”. Esta afirmación es cierta, pero también es vieja: en los últimos años, cada vez más países han optado por el 0. En nuestra región ya lo han hecho Brasil, Paraguay y Uruguay, en tanto Chile tiene un límite de 0.3. Más aún, siete provincias argentinas ya han dado el paso hacia el Alcohol Cero, al igual que muchas ciudades, entre ellas nada menos que Rosario. En este marco, nuestra legislación nacional que permite conducir luego de haber bebido alcohol se destaca por su atraso.

2) “Menos de 0.5 de alcohol no hace nada”. La bibliografía científica internacional es unánime respecto de que pequeñas dosis de alcohol producen alteraciones significativas, con efectos diferentes en cada persona pero siempre peligrosos para la conducción de vehículos. Y si menos de 0.5 no hace nada, ¿por qué a los motociclistas se les impone el 0.2, y a los conductores profesionales el 0? ¿Somos todos iguales ante la ley, pero diferentes ante el alcohol? ¿El alcohol afecta a un camionero pero no a un pibe que sale del boliche?

3) “El 0 no se puede medir”. Falso: los alcoholímetros oficiales tienen un margen de error de 0.01 (diez veces menos que el primer registro de alcohol que indica el aparato, que es 0.1). Sostener este argumento para descalificar el procedimiento es como rechazar los análisis de ADN porque su precisión es del 99.9%. De nuevo, hace 25 años que Argentina tiene Alcohol Cero para camioneros, colectiveros, taxistas, remiseros, conductores de ómnibus y ambulancias. ¿Por qué nunca se usó este argumento para ellos?

4) “Alcohol Cero sin control no sirve”. Es un argumento obvio que se aplica a cualquier límite que el Estado imponga. También podríamos decir “100 km/h sin control no sirve” y dejar que cada uno decida a qué velocidad ir. Pero no lo hacemos, porque haya radares o no la Dirección Nacional de Vialidad estipula los límites de velocidad adecuados en cada caso para proteger a los conductores. Por otro lado, la ANSV junto con las 23 provincias (CABA decidió no sumarse) y centenares de municipios llevan adelante el Programa de Alcoholemia Federal que, en 6 meses, controló más vehículos que en los últimos 4 años. Siempre decimos que el control salva vidas y respecto del alcohol esto se hace evidente, por lo cual no nos detendremos.

5) “El Alcohol Cero no produce cambios en la seguridad vial”. Esta opinión se choca con los registros de las provincias que tienen tolerancia cero en Argentina: en todas ellas se ha acreditado la caída de la presencia de alcohol en los siniestros viales graves. En Uruguay, país modelo para muchos, la Organización Panamericana de la Salud da cuenta de un descenso similar. Asimismo, de las decenas de miles de conductores testeados en el Programa Alcoholemia Federal surge claramente que en las provincias con Alcohol Cero hay muchos más casos de alcoholemia cero en los controles que en las que tienen tolerancia de 0.5, lo que indica el nivel de acatamiento a la norma por parte de la población.

6) “El Alcohol Cero va a afectar a la industria del vino”. No hay evidencia alguna que respalde esta afirmación, sino todo lo contrario. Veamos de nuevo el caso de Uruguay, país cercano por geografía pero también por costumbres y patrones de consumo. Allí, tras 4 años de tolerancia cero, el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Ricardo Cabrera, afirmó a los medios que “no sería real decir que ha bajado el consumo”, para luego difundir que en 2020 “el consumo interno de vino aumentó un 13%”. Que se entienda bien: el Alcohol Cero al Volante no es una cruzada contra el vino, bebida nacional, orgullo de nuestra tierra y fuente de trabajo de miles de familias. Solo proponemos que el vino esté en la mesa, donde causa placer, y no en el auto, donde genera tragedias.

Alcohol Cero al Volante es un proyecto por la vida. Es una herramienta para cuidar a las argentinas y los argentinos. Y es la única respuesta posible a la pregunta que un hijo le haría a su papá: “Viejo, ¿cuánto me recomendás que tome antes de manejar”?

* El autor es director ejecutivo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial

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