Cómo es Disomnia, en Netflix, el filme sobre una pandemia para quedarse dormidos

No empieza mal Disomnia, al margen de una extra que sólo tiene que pasar caminando y hasta eso hace mal. Jill y sus hijos Noah, sentado adelante, y Matilda, en el asiento de atrás, viajan en su auto cuando Jill comienza a perder el control. No de sí misma, sino del vehículo. No es la…

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No empieza mal Disomnia, al margen de una extra que sólo tiene que pasar caminando y hasta eso hace mal. Jill y sus hijos Noah, sentado adelante, y Matilda, en el asiento de atrás, viajan en su auto cuando Jill comienza a perder el control. No de sí misma, sino del vehículo.

No es la única. Los tres ven cómo algún coche choca, pero lo que no advierten es que se les viene uno de costado. El auto en el que viajaban entonces vuelca y termina en el lago, con ellos adentro.

Si van a ver Disomnia, por favor aprovechen esta escena. Retrocedan y vuelvan a verla, una y otra vez, porque es la única buena de toda la película.

Mamá y sus hijos, a las corridas en medio de una pandemia inexplicable. Foto Netflix

Sí, claro. Hay algo de Bird Box, con Sandra Bullock. Pero mucho menos presupuesto, e igual grado de inverosimilitud.

Por algún motivo inexplicable, o que nadie se preocupa en explicar en ningún minuto de los 97 que dura la película, parece que un pulso electromagnético hizo que los dispositivos electrónicos digan hasta acá llegué.

No hay electricidad. Los autos no funcionan, los teléfonos no andan, los aviones se precipitan.

Foto Netflix

Pero los jeeps de los militares circulan.

Y no solo eso. Casi toda la humanidad no puede dormir.

Casi, porque hay una mujer separada, alojada en un centro médico, y… Matilda.

Foto Netflix

Sí. La nena de 10 años es la única que bosteza, cierra los ojitos y se dedica a dormir.

¿Pero qué pasó?

Algo afectó el sistema glinfático y “jodió nuestros relojes biológicos”, dicen.

A Jill la encuentra -de casualidad, casi- la Mayor Murphy, una psiquiatra experta en sueño. Con ella en el Ejército (en Medio Oriente, claro, nunca en suelo estadounidense) Jill torturaba gente al no dejarlas dormir. “Ya no puedo hacer eso más”, le aclara, por las dudas.

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Es que la mayor la agarró a Jill con las manos en la masa. O en las pastillas vencidas que roba en la Universidad para ganarse unos dólares extras. Porque Jill, además de supermamá, es una exadicta a quien un juez le sacó la tenencia de sus hijos.

Para colmo, la noche anterior a la catástrofe que sigue inexplicable, Jill hizo el turno noche y no durmió.

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Curso teórico y no práctico de qué pasará en los próximos días cuando todos los humanos (menos la mujer y Matilda) sigan sin conciliar el sueño. Empezarán las alucinaciones, los órganos fallarán hasta que se pare el corazón. El cerebro se hinchará -igual que el espectador-, las paredes craneales lo apretarán y se perderá el pensamiento crítico. Los síntomas aparecerán más rápido, y todo será un caos.

Con la excusa de que “el mundo ahora es diferente”, con ese argumento Jill le enseña a su hijita de 10 años a empuñar un revólver. “No me gustan las armas”, le dice algo enojada la nena. Jill toma el revólver y dispara dentro de una biblioteca pública. Casi mata a su otro hijo.

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Todo es más o menos así en Disomnia.

¿Fue un ataque terrorista? Alguien, para demostrar que la película no le escapa a la pandemia actual, tira que tal vez fueron los chicos, “que construyeron esa mierda”. Sumen un pastor que, como Jesús, sobrevivió luego de tres días, pero porque había tenido una sobredosis de droga, y entre sus fieles hay gente, cómo decirlo, exaltada. Y un preso que escapa y tiene una curiosa teoría de que lo mejor que hay que hacer es quemar todos los libros.

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Y la escena nocturna del auto, cuando exaltados les rompen los vidrios, en una sola toma, es suficiente para abandonar la película o al menos darse cuenta de que del ridículo no se vuelve.

Jill es la ascendente Gina Rodriguez (estuvo en la lista de The Hollywood Reporter de los 35 top latinos menores de 35), Matilda es Ariana Greenblatt (Amor y monstruos, desde el viernes en los cines en En el barrioIn the Heights-), Lucius Hoyos es Noah y el preso del que hablábamos es el canadiense Shamier Anderson, que estará en John Wick 4.

Foto Netflix

Para demostrar que algo de presupuesto tuvieron, hay más caras conocidas que surcan la pantalla. A Jennifer Jason Leigh (la mayor Murphy) ya nos costaba reconocerla en La mujer en la ventana, y aquí también. Ya no sabemos si no es una estrategia cuando firma contrato para películas flojas, y pasar desapercibida. Frances Fisher, expareja de Clint Eastwood, y actriz de Titanic es la abuela Doris, y Barry Pepper (Rescatando al soldado Ryan, Maze Runner), el pastor.

La música del brasileño Antonio Pinto (la reciente serie La costa de los mosquitos, Estación Central, de Walter Salles, y el documental Diego Maradona, de Asif Kapadia) tampoco ayuda mucho.

Ni siquiera ayuda a atemperar la modorra.

“Disomnia”

Regular

Acción, aventura. EE.UU., 2021. Título original: “Awake”. 97’, SAM 16. De: Mark Raso. Con: Gina Rodriguez, Ariana Greenblatt, Jennifer Jason Leigh, Barry Pepper. Disponible en: Netflix.

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