370% más de usuarios del gas en “zona fría”: ¿se abre la caja de Pandora?

Los usuarios patagónicos eran 850 mil y ahora se suman 3,1 millones de usuarios al beneficio de la “zona fría”. Habrá más consumo de un recurso que es escaso en la Argentina. Dudas por el autofinanciamiento y reparos por el costo fiscal.domingo, 13 de junio de 202100:00“¡El Congreso de la Nación está de fiesta! Terminemos…

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Los usuarios patagónicos eran 850 mil y ahora se suman 3,1 millones de usuarios al beneficio de la “zona fría”. Habrá más consumo de un recurso que es escaso en la Argentina. Dudas por el autofinanciamiento y reparos por el costo fiscal.

domingo, 13 de junio de 2021

“¡El Congreso de la Nación está de fiesta! Terminemos con los agoreros que hablan de los temas técnicos, ¡esta es una ley política!”, festejó el jueves, a los gritos y revoleando una frazada, el diputado mendocino José Luis Ramón.

Acababa de recibir media sanción el proyecto conocido como “zonas frías”, que extiende el subsidio del gas que hoy reciben los usuarios de la Patagonia a 151 departamentos de cuatro provincias del centro del país. La iniciativa fue impulsada por Máximo Kirchner junto a Liliana Schwindt del Frente de Todos; Alejandro “Topo” Rodríguez de Consenso Federal y Ramón, del interbloque Unidad Federal para el Desarrollo.

Hoy el beneficio, conocido como “Fondo Patagónico”, alcanza a 849.965 usuarios y se agregarán 3.149.108 más, es decir, un incremento del 370%.

Los “originales” patagónicos seguirán con el subsidio del 50% en la tarifa del gas. Para 2,83 millones “nuevos” el subsidio será del 30%, en tanto que para otros 318.680, alcanzados por la tarifa social, será del 50%. De los ocho millones de usuarios de gas natural que hay en el país, la mitad estará alcanzada por este descuento.

“Cero subsidios adicionales. El régimen de “zona fría” se autofinancia. Es decir, no requiere de transferencias directas del Tesoro. Se autofinancia por medio de un recargo sobre el precio de venta del gas en boca de pozo que hoy es del 4,46%”, sostuvo en una entrevista con este diario Federico Bernal, interventor del Enargas. Ese porcentaje, que pagan todos los usuarios de gas natural, se llevaría a 5,44%. “El aumento podría rondar los 6 a 8 pesos”, indicó el funcionario.

¿Es así? Ocho pesos por boleta pagados por cuatro millones de usuarios y por la industria, ¿alcanzan para que la otra mitad tenga rebajas del 30 al 50%?

Advertencias

Hay que partir de un dato objetivo: en Argentina el gas es un recurso escaso.

En el invierno, se importa de Bolivia, llega en barcos desde Qatar, Trinidad y Tobago, Australia o Estados Unidos y como no alcanza, hay industrias y estaciones a las cuales se les suspende el suministro. Para este invierno, el 26% del consumo será importado.

Un estudio realizado por el gerente de distribución del Enargas de entonces, Salvador Gil, y Roberto Prieto, de la Universidad Nacional de San Martín concluía que, a iguales temperaturas, los usuarios de la Patagonia consumen el doble que los del centro del país.

A igual temperatura, el sur consume más gas

Con ese antecedente, se podría inferir entonces que los usuarios ahora subsidiados incrementarán el consumo de gas. “En las ciudades ahora subsidiadas se beneficiará más a la gente rica que a los pobres, que no están en la red, porque en general usan gas en garrafa o porque no tienen demasiadas instalaciones en las cuales usar el gas”, dice Daniel Montamat, especialista en energía. La pileta calefaccionada en el country, según él, se abarata a costa de los que no usan el gas de red o, teniendo red, tienen apenas cocina y un calefactor. “Genera efectos redistributivos adversos”, remarca.

“Estamos haciendo cosas de ricos, es una irresponsabilidad muy grande, lo que pasa es que las irresponsabilidades no cuentan en épocas electorales”, dice Emilio Apud, analista en temas de energía.

“En estos momentos pagamos menos del 40% de lo que cuesta el gas y se quiere pasar ahora a un descuento del 30 al 50%; con el Fondo Fiduciario que se aplica al gas que entra el sistema de transporte, no alcanza, alcanzaba para 800 mil usuarios y no para los cuatro millones de ahora”, dice. “¿Qué necesidad tienen algunos partidos de Buenos Aires tener la misma tarifa que la Patagonia?”, se pregunta.

La observación plantea dos preguntas adicionales: qué pasará si el aumento de apenas 0,98 puntos porcentuales sobre el recargo previsto en la ley N° 25.565 no resulta suficiente para subsidiar un universo de usuarios 370% más grande, que además, es altamente probable que incrementen su media estándar de consumo. El proyecto plantea la posibilidad de elevar el recargo hasta un 7,5%. ¿Y si no fuera suficiente?

Los usuarios de garrafas no tendrán descuento en el precio. (La Voz/Archivo)

“Los subsidios nunca son gratis”, plantea Montamat. “A la diferencia la van a poner el resto de los usuarios y si no alcanza, será el presupuesto público; y acá viene la estafa populista de todo esto, porque creemos que son un regalo de Cristina, de Macri o de Alberto cuando los pagamos los contribuyentes con impuestos y si no alcanzan los impuestos, con papel pintado que genera inflación”, sostiene.

Además, un dato no menor: un mayor consumo de gas demandará más importaciones, ergo, se deteriora la restricción externa: son dólares que para la Argentina escasean. Los subsidios energéticos en el 2020 insumieron 6.600 millones de dólares y para este año, sin el proyecto de zonas frías, se estiman en 9.500 millones de dólares.

Como el parque de generación eléctrica en Argentina es 60% térmico, es decir, funciona a gas, el gas que compra Cammesa para las usinas eléctricas será más caro.

Hay cálculos que ya señalan que habrá un costo adicional de tres mil millones de pesos por esa suba de 0,98 puntos porcentuales que se aplicará sobre el recargo al precio del gas. “Eso va a generar un incremento en el costo de la generación eléctrica que lo van a terminar pagando todos los usuarios con mayores facturas de luz o mayores subsidios por parte del Tesoro”, dice Jorge Lapeña, ex secretario de Energía y titular del Instituto Mosconi.

Frío, ¿frío de verdad?

La segunda pregunta tiene que ver con el criterio que se ha elegido para determinar las zonas frías del país, que parece más asociado a cuestiones electorales que climáticas.

Se eligió una norma Iram del año 1996, revisada en 2011, que fija cómo debe ser el acondicionamiento térmico de los edificios de acuerdo a las zonas climáticas del país y no es la que se aplicaba hasta ahora para el Fondo Patagónico.

Esa norma divide al país en seis zonas pero en función del calor del verano y no del frío del invierno. Si se mira la norma, hay algunas curiosidades: se incluyen las subzonas IIIa (no la IIIb), IVa, IVb, IVc, IVd, V y VI. Al referirse a la zona IIIa, dice textual: “El invierno no es muy frío y presenta valores medios de temperatura comprendidos entre 8°C y 12°C”. En zona IIIa, llamada “templada cálida” está el norte de la provincia de Buenos Aires, sur de Santa Fe, parte de San Juan, parte de Mendoza y sur de Córdoba, incluyendo Capital.

En Córdoba, se beneficiarían 640 mil cordobeses de 13 departamentos y quedan fuera 49.838 usuarios de los distritos excluidos que dependen de Ecogas, más los que están atendidos por subdistribuidoras: 21 mil de Carlos Paz, 20 mil de San Francisco y 4.500 de Arroyito. “Querer llevar el subsidio hasta Cariló y Pinamar es una cosa fuera de toda lógica, no son zonas frías”, apunta Lapeña.

Pero eso no es todo: el descuento del 30 o del 50 por ciento regirá durante todo el año para los cuatro millones de usuarios comprendidos en la nueva zona fría ampliada, no sólo durante los meses del invierno.

“Se tiene que financiar con tarifa social, ¿por qué vamos a hacerlo de manera general, hay pruebas de que beneficia más a los sectores de la población más pudientes que a los de abajo?”, remarca Montamat.

“Este Gobierno tiene la habilidad o una viveza importante, no hay legislador que se pueda oponer a eso, aunque se deberían oponer”, remarca Apud. De los diputados cordobeses, Luis Juez fue el único que se opuso a la ley que incluyó a 151 departamentos en la zona fría. Leonor Martínez Villada se abstuvo.

Incentivo a consumir más: una consecuencia de la suba del subsidio

En el 2013, un trabajo realizado Salvador Gil y por Roberto Prieto, presentado en el Encuentro Latinoamericano de Uso Racional y Eficiente de la Energía, analizaba qué acciones tomar para promover un uso más eficiente del gas.

Los usuarios residenciales en el país, junto a los comerciales, consumen el 22% del gas total del país, aunque en el invierno la demanda trepa al 60%. El trabajo, muy técnico, analiza el comportamiento de los usuarios de la Patagonia en relación a los del centro-norte del país y los de Bahía Blanca, que no tienen el subsidio.

Se toma un consumo base de 2m3 diarios (para cocción y baño) y se aplica la fórmula DGD_d (deficiencia grado día diario), que se refiere a la diferencia entre la temperatura exterior y los 18° que se fijan como “temperatura de confort”.

Lo curioso que evidenció ese trabajo es que en el sur, el consumo duplica a los usuarios del resto del país teniendo en cuenta la misma temperatura a cubrir, es decir, la “diferencia” entre el exterior y los 18° como ideales que hay que calefaccionar. Como se ve en el gráfico, en Bahía Blanca (donde se registra más frío que en el centro del país) el consumo ronda los 9m3 diarios frente a los 17m3 del sur. Incluso los usuarios de la Patagonia, a iguales temperaturas, consumen de dos a tres veces más que los de Noruega, Alemania, Francia, Inglaterra y Suecia. El trabajo recopilaba datos de los últimos 20 años.

Distribución de usuarios según su consumo anual de gas

Dividida la población en cuatro, de acuerdo a sus ingresos, el quartil más “más pobre” consume el 13% del gas residencial, mientras que el cuarto “más rico” se lleva el 42% del gas, lo que revela que quien puede pagarlo, no se cuida en el consumo del servicio.

En ese trabajo se proponía mantener el subsidio sólo al cuartil de menos ingresos para incentivar al de más ingresos a aplicar medidas de eficiencia térmica en las viviendas y a cuidar el consumo, ya que se concluía que el subsidio generara hábitos “poco eficientes e inequitativos”. “Es necesario promover medidas que tiendan a generar conductas que promuevan un uso más eficiente del gas y de la energía en todo el país, pero particularmente en el sur”, indicaba el trabajo.

La inclusión de más de tres millones de usuarios en los beneficios de la “zona fría” sin considerar el nivel de ingresos ni de consumo, va en la dirección opuesta a la que se proponía en ese trabajo.

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