Las distintas caras de Kate Winslet: de la jovencita de Criaturas celestiales a la descuidada de Mare of Easttown

El 5 de octubre de 2020, Kate Winslet cumplió 45 años en plenitud. Considerada una de las mayores estrellas de Hollywood, mostró su calidad desde su primer papel en cine, Criaturas celestiales, hasta la miniserie Mare of Easttown, su éxito más reciente. Reconocida por su talento, esta inglesa nacida en 1975, en Reading, en el seno…

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El 5 de octubre de 2020, Kate Winslet cumplió 45 años en plenitud. Considerada una de las mayores estrellas de Hollywood, mostró su calidad desde su primer papel en cine, Criaturas celestiales, hasta la miniserie Mare of Easttown, su éxito más reciente.

Reconocida por su talento, esta inglesa nacida en 1975, en Reading, en el seno de una familia humilde, logró mantenerse alejada de los estereotipos de belleza que impone la industria.

Su vida, claro está, dio un vuelco a partir de Titanic. Pero antes y después de la icónica película de James Cameron, Winslet compuso una galería de personajes inolvidables

Criaturas celestiales (1994)

Kate Winslet en “Criaturas celestiales”, su primera película.

A los 11 años, fue aceptada en la legendaria Escuela de Teatro Redroofs en Maidenhead. Paralelamente, trabajó con la Starmaker Theatre Company en Reading, para la cual participó en más de dos decenas de obras. Aunque su sobrepeso hacía que la discriminaran y no le dieran papeles protagónicos.

Pese a los sucesivos rechazos siguió adelante. La academia también funcionaba como una agencia, y llevaba a los mejores estudiantes a Londres para participar en castings.

De ese modo fue como en 1994 era una de las 175 chicas que dieron la prueba para el drama psicológico Criaturas celestiales, de Peter Jackson. El director neocelandés quedó impactado con su intensidad y la eligió para el papel que marcaría su impactante debut en cine.

Su interpretación de Juliet Hulme, una adolescente que ayudaba a su amiga Pauline Parker a asesinar a su madre, llamó la atención tanto como la película basada en un caso real y marcó la primera bisagra en su carrera.

Fue elogiada por la crítica y enseguida consiguió su segundo trabajo, en Sensatez y sentimientos, dirigida por Ang Lee. Resultó nominada para el Globo de Oro y el Oscar en la categoría mejor actriz secundaria: ya había entrado de lleno a la maquinaria de Hollywood.

Titanic (1997)

Kate Winslet en “Titanic”.

Después de actuar en Jude, de Michael Winterbottom, y de hacer de Ofelia en el Hamlet de Kenneth Branagh, recibió el guión de Titanic. Antes de decidirse, se reunió con Emma Thompson, con quien había trabajado en Sensatez y sentimientos.

Cuenta la leyenda que ella le dijo: “Cariño, esto lo tenés que aceptar”. Así, se incorporó al rodaje de la superproducción que le cambiaría la vida para siempre.

Fue Rose, una heroína romántica que deshacía las estrictas reglas de la alta sociedad de la que formaba parte y vivía un romance con un joven de clase baja.

Leonardo DiCaprio y Kate Winslet en la famosa escena de la tabla en “Titanic”.

Al final, luego del naufragio, él se ahogaba al cederle su lugar en la tabla a la que estaban aferrados. Ella, en cambio, sobrevivía para contar la historia.

Titanic tuvo un presupuesto de 200 millones de dólares. El rodaje se llevó a cabo en la playa de Rosarito en Baja California, donde se creó una réplica del barco, y Winslet no la pasó bien.

Una vez estuvo a punto de ahogarse, sufrió hipotermia por sumergirse en agua helada y se engripó. Luego de semanas durmiendo sólo cuatro horas al día, terminó agotada y con moretones en todo el cuerpo.

La película se convirtió en la más taquillera de la historia, con una recaudación de 2.100 millones de dólares, récord que años más tarde sería superado sucesivamente por Avatar y Avengers: Endgame.

El desnudo de Kate Winslet en “Titanic”.

Y ganó once Oscar, entre los que no estuvo la actuación de Winslet, que perdió frente a Helen Hunt (Mejor… imposible). Con o sin estatuilla, adquirió status de superestrella.

De todos modos, su presencia en la pantalla fue impactante. Hizo el primero de varios desnudos que haría a lo largo de su carrera. ¿Quién no la recuerda posando ante su amado Jack, recostada sobre un sofá y usando sólo un collar, mientras él la dibujaba? Aquella escena de Titanic levantó temperatura entre los espectadores y la inmortalizó.

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004)

Jim Carrey y Kate Winslet en “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”.

Miles de letras de canciones hablan del desamor, de la ambigua necesidad de recordar y de olvidar que surge cuando fracasa una relación amorosa. También, es cierto, lo hacen muchas películas.

Pero pocas logran captar esa dolorosa transición de la manera tan tierna y exquisita con que lo hacen Michel Gondry y Charlie Kaufman en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.

Winslet entregó una actuación maravillosa como Clementine Kruczynski, una chica de espíritu libre y espontánea, que conoce a Joel Barish (Jim Carrey), un hombre tímido y retraído, en el tren de Long Island desde Montauk hasta Rockville Centre.

Con sus pelos de colores y su personalidad inquieta y transgresora, Clementine podía ser de a ratos irritante, pero no por eso dejaba de ser una composición magnífica de Kate, que fue nominada al Oscar por su trabajo.

Jim Carrey y Kate Winslet en “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”.

Aunque ellos no lo saben, Joel y Clementine son en realidad ex novios, ahora separados después de una relación de dos años. Es que después de una discusión, Clementine había acudido a la clínica Lacuna, Inc. para borrar todos los recuerdos de su relación con Joel.

Dolorido, Joel decide someterse al mismo tratamiento; y el filme narrará ni más ni menos que el proceso por el cual Clementine se va borrando de la memoria de Joel, comenzando por los últimos, difíciles días, hasta llegar al romántico comienzo.

Se sucederá, en orden cronológico inverso, la vida de la pareja, hasta un punto en el que Joel descubrirá que hay cosas de ella que no quiere perder. Pero, claro, el proceso de borrado ya comenzó, y no hay nada que Joel pueda hacer.

El lector (2008)

“El lector”. Kate Winslet y David Kross en una escena de la película basada en la novela homónima de Bernhard Schlink.

Winslet estuvo siete veces nominada al Oscar: por las mencionadas Titanic y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, y también por Sensatez y sentimientos, Iris: Recuerdos imborrables, Secretos íntimos y Steve Jobs. Lo ganó una sola vez, por El lector.

Esta película dirigida por Stephen Daldry, con guión de David Hare, era una adaptación de la novela homónima de Bernhard Schlink.

Winslet hacía de Hanna Schmitz, una mujer alemana de 35 años que tenía un romance con Michael Berg, un joven veinte años menor.

Además de relaciones sexuales, Hannah le pedía a Michael que le leyera en voz alta. Así, él le leía las obras literarias que estaba estudiando en la escuela, como Emilia Galotti, la Odisea, La dama del perrito o Las aventuras de Huckleberry Finn.

Dejan de verse después de un tiempo, cuando ella es ascendida en su trabajo y se muda de ciudad. Ocho años después, Michael estudia Derecho en la Universidad de Heidelberg, donde asiste a unos seminarios impartidos por el Profesor Rohl (Bruno Ganz).

Como parte de estos seminarios, los estudiantes presencian el juicio a unas antiguas agentes de las SS acusadas de haber dejado morir a 300 mujeres judías, prisioneras de un campo de concentración cercano a Cracovia, durante un incendio.

Michael descubre que Hanna es una de las acusadas. Pese a tener que hablar en inglés con acento alemán, Winslet se luce componiendo a la mujer en su juventud y su vejez.

Logra darle la ambigüedad necesaria a un personaje que debe transmitir, a la vez, repudio y piedad.

Mare of Easttown (2021)

“Mare of Easttown”, su trabajo más reciente, en formato de serie.

Kate Winslet es Mare Sheehan, una mujer que en sus años de estudiante de secundario supo ser una estrella de básquetbol, pero por esas cosas de la vida terminó como una policía en su pueblo: Easttown, Pensilvania.

Como de costumbre, la protagonista de Titanic entrega una actuación magistral. Es tan dura como frágil, y no le resulta nada difícil convencernos de que sus demonios interiores la atormentan tanto como el caso que debe resolver.

Mare of Easttown (disponible en HBO Go) nos sumerge en el mundo de la gente común, trabajadora, que lucha por salir adelante en un pueblo gris, de esos de los que hay que huir a tiempo.

Pero Mare no lo hizo. Tuvo su mejor momento hace mucho, en la escuela secundaria. Ahora convive con su madre (Smart), su hija (Rice) y su nieto (sí, Mare es abuela) en una casa feúcha, donde siempre parece hacer un poco de frío.

Mare luce abandonada, sin maquillaje, peinado ni ropa que le den al menos algún tipo de alegría interior. Vemos a Winslet como en ninguna de sus películas, masculinizada al máximo.

Kate Winslet en “Mare of Easttown”, miniserie de HBO.

Su trabajo como detective es su única forma de escapar de la monotonía de su existencia. Ser policía es de lo poco que le gusta hacer, además de que le da cierto poder y prominencia en Easttown.

Ahora debe resolver el asesinato de una joven llamada Erin McMenamin, pero a medida que pasa el tiempo y no logra solucionarlo, se agiganta otro misterio que no logró despejar: el secuestro de Katie Bailey, ocurrido años atrás.

Es un personaje humano, en el sentido de que puede ser capaz, pero también obsesiva, comprensiva… pero también dura e incluso tal vez abusiva. Sus viejas heridas se reabren una y otra vez. Está atada a ese pueblo que ama y detesta.

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