“Costo Sputnik”: por qué traer en avión la vacuna rusa del Covid sale 20% más que la china si el vuelo es más corto

A la hora de evaluar el costo de las vacunas contra el coronavirus, no sólo es importante el precio de cada dosis. También es clave cuánto suma la logística en el precio final. La vacuna más eficiente de todas, en ese sentido, ha sido la Covishield. Entre las disponibles en la Argentina, le sigue la de…

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A la hora de evaluar el costo de las vacunas contra el coronavirus, no sólo es importante el precio de cada dosis. También es clave cuánto suma la logística en el precio final. La vacuna más eficiente de todas, en ese sentido, ha sido la Covishield. Entre las disponibles en la Argentina, le sigue la de Sinopharm y por último se ubica la Sputnik V.

Clarín comparó los costos de los vuelos que trajeron cada lote y llegó a esa conclusión al evaluar el precio por kilómetro recorrido de cada dosis: en el caso de la vacuna de Sinopharm, ese costo es de 0,00034 centavos de dólar (3,4 dólares cada 10 mil vacunas); con la Sputnik V, el valor es de 0,00041 centavos (4,1 cada 10 mil).

Moscú, donde se cargan las Sputnik V para traerlas hasta Ezeiza, queda a 17.334 kilómetros aéreos de Buenos Aires. Beijing dista de la Argentina 18.898 kilómetros. Esto significa que, pese a que el recorrido es 1.564 kilómetros más corto, traer las dosis desde Rusia es un 20,6 por ciento más caro que hacerlo desde China.

El análisis fue realizado en base a información pública, en la que el Gobierno detalla el costo de cada vuelo realizado. Lo que no figura allí es cuántas dosis traía cada avión, algo que Clarín cruzó en cada caso con información que también es pública. De allí surgen estos contrastes.

La pregunta es por qué sucede esto. Fuentes de Aerolíneas Argentinas lo asociaron a la “eficiencia de la logística” que permite cada vacuna. “Con la de Sinopharm se pudo traer hasta un millón de dosis en un solo vuelo. Con la Sputnik V el promedio es de 500 mil y lo máximo a lo que se llegó fue 800 mil”.

Al observar la lista de vuelos y la carga que traían, el primer lote que arribó desde Rusia en diciembre contenía sólo 300 mil dosis (se pagó 304.570 dólares), que eran las que estaban disponibles en ese momento. Los siguientes vuelos desde Moscú, de enero y febrero, fueron de 300 mil, 220 mil y 400 mil dosis.

El primer embarque desde China, en cambio, fue de 904 mil vacunas (se pagó 428 mil dólares). Y luego hubo otros dos vuelos de un millón de dosis cada uno a comienzos y a fines de abril. El millón restante de esos primeros 4 millones adquiridos de Sinopharm llegaron en tres vuelos más. Es decir que, en total, hubo 6 viajes.

En el caso de la Sputnik V, para completar esa misma cantidad de dosis se necesitaron 10 vuelos. Esto hace que el costo del viaje por vacuna sea de 0,72 dólares para el casos de la Sputnik V y de 0,65 dólares, para Sinopharm. Es decir, 10 por ciento más la rusa. Pero si eso se articula con la diferencia de kilómetros entre una procedencia y otra, el porcentaje se duplica.

La diferencia de precio por el traslado, si se calcula sobre los 20 millones de dosis que tiene el contrato inicial con el Instituto Gamaleya, daría un total de 1.394.460 dólares. Al traducir eso en cantidad de vacunas rusas, el costo de la “ineficiencia” serían unas 140 mil dosis.

La vacuna más eficiente desde el punto de vista logístico fue la Covishield, que a pesar de haber llegado desde la India (15.917 kilómetros de distancia) el precio del flete por dosis fue de 0,04 centavos de dólar. Esto significa 0,0000025 centavos por kilómetro recorrido, o 2,5 dólares por cada millón de dosis.

¿Por qué la Sinopharm permite una eficiencia logística superior a la Sputnik V y a su vez la Covishield permite un ahorro aún superior a las otras dos? Hay tres causas que explican esto, asociadas a las condiciones que la administración de Vladimir Putin impone a los países que quieran utilizar la vacuna rusa.

La primera causa es la disponibilidad de dosis con las que cuenta el Instituto Gamaleya cada vez que los aviones argentinos acuden para trasladar las Sputnik a Buenos Aires. La segunda, la forma en la que vienen presentadas las dosis. Por último, los requerimientos de refrigeración de cada marca.

“Cuando la Sputnik viene en una dosis por vial, en un avión entran 300 mil dosis. Cuando vienen cinco dosis por vial, entran hasta 800 mil. En el caso de la Covishield vienen 10 dosis por vial. Eso permite traerlas en un vuelo de línea, en la panza del avión, lo que implica una gran reducción en el costo”, explicaron desde Aerolíneas.

El otro punto clave es la tecnología que se utiliza para la refrigeración. En el caso de la Sputnik V, casi que ocupa más espacio ese requerimiento que el volumen de las vacunas en sí. Deben conservarse a una temperatura de -18 a -20 grados. Las chinas necesitan entre 2 y 8 grados.

Las Sputnik llegan en contenedores tipo “thermobox” y precisan de una carga adicional de refrigeración. Las de Sinopharm, en cambio, cuentan con la tecnología “envirotainer”, que utiliza una batería para enfriar las vacunas y eso hace que el contenido neto de dosis pueda ser mayor en el mismo espacio.

El presidente Alberto Fernández en la recepción de las últimas vacunas chinas hasta ahora, el 29 de abril. Foto: Presidencia

El traslado de la vacuna china, sin embargo, también tuvo sus bemoles. Cuando cada cajita contenía tres viales de una dosis se pudo trasladar un millón por vuelo. Luego, cuando la disponibilidad era de cajas de un solo vial, se triplicó el volumen y eso incrementó la necesidad logística.

Otra limitación de la vacuna china es que el fabricante exige que el contenedor thermobox sólo puede ser trasladado en la bodega y nunca en la cabina del avión. La Sputnik V sí lo permite. Así y todo, el saldo arroja que los costos de la vacuna china han sido más convenientes que los de la rusa.

Por eso, cuando el Gobierno pide que le “cierren la cuenta” de cada vacuna, las diferencias de precio entre unas y otras se reducen. El costo de cada dosis rusa (10 dólares), al adicionarle el plus del traslado deja de ser la mitad que el de la china (20 dólares).

La disponibilidad para embarcar

En cuanto a la cantidad de dosis disponibles en el punto de origen, los lotes chinos han sido más generosos que los rusos. Eso se vincula a cuánto pudo entregar el proveedor para aprovechar al máximo cada vuelo. A veces los aviones volvieron de Rusia llenos. Otras, holgados porque no había más vacunas para traer.

“A nosotros nos dicen vayan y vamos”, explican en la aerolínea de bandera sobre las órdenes que les encarga el Ministerio de Salud. Desde que comenzó el operativo para traer vacunas, hubo semanas en las que se llegaron a juntar varios vuelos con pocos días de diferencia. La explicación oficial es que si Argentina no las busca en el momento indicado esas dosis pueden terminar en otro país.

Del contrato original, todavía queda traer poco más de la mitad de las dosis compradas a Rusia. Por la de Sinopharm se anunció un nuevo contrato de 6 millones de vacunas que llegarían entre junio y julio. Una buena noticia es que el proveedor chino esta vez hará un embalaje aún más eficiente, que permitirá meter dos millones de dosis por avión. La brecha del costo de logística con la Sputnik será todavía mayor.

De AstraZeneca quedarán unas 17 millones dosis pendientes -de las 22,4 millones totales-, tras los últimos arribos de casi dos millones entre este domingo y lunes. Los viajes, además, son ahora más cortos: ya no es la Covishield de India, sino la vacuna cuyo principio activo se fabrica en Argentina y se envasa en Estados Unidos o México.

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