Covid 2021-2022: qué son las vacunas de segunda generación y qué rol jugarán en Argentina

“No sé a que te referís con ‘plan’, pero hay que mirar los desarrollos con evidencia científica suficiente para evaluar las estrategias pensando ya en el año siguiente”. El “año siguiente” de Juan Manuel Castelli (subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación) es 2022. Como nadie por estas horas arriesgaría una…

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“No sé a que te referís con ‘plan’, pero hay que mirar los desarrollos con evidencia científica suficiente para evaluar las estrategias pensando ya en el año siguiente”. El “año siguiente” de Juan Manuel Castelli (subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación) es 2022. Como nadie por estas horas arriesgaría una fecha “libre de coronavirus”, los gobiernos están atentos a incorporar lo que en el sector llaman vacunas de segunda generación.

Hablamos de aquellos desarrollos de los laboratorios destinados a mejorar las estrategias de inmunización que ellos mismos u otros habían sacado al mercado cuando apareció el ahora omnipresente SARS-CoV-2.

Si bien en líneas generales se entiende que la nueva tanda de vacunas debería ser un upgrade respecto de las ya aprobadas, para Ricardo Rüttimann, infectólogo de la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (Funcei) y miembro de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn), “hay que ver cómo las definís… qué entendés por segunda generación”.

“Si las definimos como vacunas contra las nuevas variantes de preocupación, lo primero que hay que decir es que es pronto para saber si las vamos a necesitar realmente. Si, en cambio, las definimos como nuevas alternativas de vacunación, podría ser pensando en incluir desarrollos que abarquen a sectores de la población como los chicos y adolescentes”, aclaró.

Vacunas de Moderna y Pfizer, dos marcas que por ahora Argentina no tiene para combatir el Covid. /AP

Asumiendo que el Gobierno está -como asegura- adelantándose para encarar las nuevas vueltas que podría dar el Covid en el futuro, la primera pregunta que surge es cómo. Cómo lo harán.

Es decir, ¿están barajando administrar, por ejemplo, una tercera dosis de refuerzo si se comprueba una declinación en la inmunidad en quienes se vacunaron a comienzos de 2021?

¿Evalúan, en cambio, vacunar a todo el mundo con un segundo esquema “de cero” antes del próximo otoño? ¿O tal vez piensan incorporar a la campaña actual vacunas de segunda generación, para hacer frente a las variantes de preocupación, como la famosa “Delta” que está apareciendo en Inglaterra?

Estrategias

Aunque el dinamismo de la pandemia impide por ahora tener realmente “un plan” más allá de los objetivos inmediatos conocidos, una de las estrategias que miran de cerca atañe a la intercambiabilidad entre plataformas. Es decir, explicó Castelli, “usar dos plataformas diferentes que, combinadas, dan una respuesta inmunológica mucho más importante contra las variantes de Covid”.

Pero no solo eso, aclaró Daniela Hozbor, “vacunóloga” del Instituto de Biotecnología y Biología Molecular (IBBM) y profesora de la UNLP. Según ella, una de las mayores ventajas de esta estrategia es su “versatilidad”.

En esta parodia de activistas ingleses, los principales dirigentes de los países del G7 se disputan una gran vacuna contra el Covid. /AP

Es decir, “llega una partida de AstraZeneca y uno tiene gente vacunada con Sputnik. Bueno, si las podés combinar, hacés un mejor y más veloz uso de los recursos disponibles”.

En la charla con este medio, Castelli nombró (y uno supone que entonces el Gobierno las mira de cerca) un par de marcas de vacunas de segunda generación propiamente dicha, como Curevac (de Bayer, con plataforma ARNm, que lleva a cabo un ensayo de fase 3 en Argentina) y Moderna, que está renovando su exitoso desarrollo para enfrentar las variantes de preocupación.

También otras más “clásicas”, como la vacuna de China Cansino y la de origen indio Covaxin, de Bharat Biotech.

Sin embargo, en una reunión previa con periodistas, el funcionario había deslizado un interés por que Argentina sea un “imán” de más estudios de fase 3, cosa de traccionar acuerdos convenientes de precompra. No ocurrió con Pfizer, pero en el Ministerio que conduce Carla Vizzotti confían en la utilidad de esa estrategia.

Si bien Castelli no confirmó negociaciones concretas, aclaró que, “en cuanto a ofertas para hacer fase 3 acá se conversó con la delegación que vino de Israel, y además hay una vacuna de Estados Unidos de un laboratorio que se llama Inovio, que se está evaluando”.

La de Inovio es una vacuna basada en ADN, pero con una particularidad: se aplica a través de un dispositivo portátil que administra pulsos eléctricos en la piel. Esto generó alguna polémica en Estados Unidos y demoras en la aprobación de la FDA para la realización de ensayos.

Según The New York Times, como la empresa no logró pasar de la fase 2 en territorio estadounidense, anunció que continuará la fase 3 de su estudio en Asia y América latina…

Para Castelli, “que se haga o no fase 3 acá no depende del Estado nacional. Uno puede facilitar o estimular a las compañías, proponerlo, pero son ellos los que tienen que hacer presentaciones en ANMAT, y si está todo correcto, se avanza con las investigaciones, como hicieron en su momento Sinopharm o Pfizer”.

¿Fechas para recibir vacunas más avanzadas? Para Castelli, “primero hay que ver si las vacunas van a ser, en efecto, más avanzadas. Hay que tener la evidencia”.

Ahora bien, ¿qué marca querrían sumar a la pequeña cartera argentina de vacunas contra el Covid? “Cualquier vacuna que pueda agregar. Cualquier que pueda ofrecerse para que la tengamos en forma temprana y escalonada es bienvenida”, afirmó.

Subunidad proteica

Cuando Clarín le contó a Rüttimann la charla con Castelli sobre vacunas de segunda generación, el infectólogo de la CoNaIn recordó lo siguiente: “Claro. Cuando lo conversábamos con Castelli pensábamos en vacunas en subunidades de proteínas, como las de hepatitis B o la del HPV”.

“Se usa una proteína recombinante, y generalmente se le acopla un adyuvante de hidróxido de aluminio”, detalló.

Centro de vacunación Covid en La Rural, ciudad de Buenos Aires. Foto: Lucía Merle

El médico aclaró que “hay un grupo interesante de vacunas para coronavirus con proteínas, pero comercialmente no hay ninguna. Novavax estaba por salir, pero es difícil. Hay muchas con noventa y pico por ciento de eficacia”. 

Otras que miran con interés -dijo el médico- son las cubanas, también en base a subunidades proteicas.

Para él, “la vara está muy alta, lo que hace que en la industria piensen dos veces si vale la pena competir con otros desarrollos. También por eso hay retrasos en la producción de vacunas de segunda generación”.

La ventaja de esta plataforma es que “generan un buen nivel de anticuerpos neutralizantes, lo que hace pensar que se podrían administrar en una sola dosis. Además, los adolescentes responden muy bien a este tipo de vacunas”, aseguró.

Pero si de segunda generación se habla, Rüttimann señaló que no se pueden eludir las que usan ARNm (como Pfizer, Moderna o Curevac): “Son las más atractivas porque permiten una adaptación mucho más rápida. En menos de dos semanas podés tener codificada la estructura, si surge una nueva variante”.

Pancoronavirus

Daniela Hozbor es una científica abocada de lleno al mundo de las vacunas. Desde su punto de vista, “es muy difícil pronosticar qué va a pasar de acá en más. No se puede descartar que a fin de año se sume una tercera dosis de refuerzo, pero tampoco aseverar que la inmunidad de las vacunas actuales baje. No se sabe”.

Son dos caras de la misma moneda, explicó: “La duración de la inmunidad depende da la respuesta que genere en vos, pero también de la evolución del patógeno. No hay que olvidar que ninguna vacuna terminó la fase 3. No sabemos cuánto dura la inmunidad. Uno tiene un indicio, pero en vacunas lo tenes que ver”.

Para ella, otras que prometen dar buena revancha son las vacunas pancoronavirus​: “Tienen la capacidad de hacer frente con buen nivel de eficacia para todas las variantes. Y no solo eso: también incluyen a otros coronavirus, como el MERS”.

En definitiva, concluyó Hozbor, con aire gourmet: “Los que desarrollaron vacunas con las primeras olas, las diseñaron en base a lo que habían visto. Las que vienen ya están pensadas con otra cabeza. Decís ‘tendría que ponerle esto‘ o ‘aquello‘. Tal vez trabajás sobre tu misma plataforma, pero con modificaciones. Tal vez no. Le pedís más cosas a tu vacuna. Le metés otros condimentos”.

PS

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