Etiquetado frontal: una ley que sumó acuerdos políticos y advertencias empresarias

Después de sortear numerosos obstáculos, la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos finalmente llegó al recinto de Diputados, con alto consenso, pero no exenta de un riguroso debate, en el que se anotaron más de 50 diputados para hablar.”Con esta ley vamos a subir un escalón en la prevención de la salud y la garantía…

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Después de sortear numerosos obstáculos, la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos finalmente llegó al recinto de Diputados, con alto consenso, pero no exenta de un riguroso debate, en el que se anotaron más de 50 diputados para hablar.

“Con esta ley vamos a subir un escalón en la prevención de la salud y la garantía de los derecho. Los consumidores tienen el derecho a saber qué es lo que está consumiendo”, defendió en el arranque Cecilia Moreau, presidenta de Legislación General, que condujo el debate en comisiones.

La ley se trabajó en forma transversal con la oposición. “La forma más frecuente de malnutrición en la Argentina es el sobrepeso y la obesidad”, señaló Brenda Austin (UCR). “Estoy convencida de que esta legislación va a hacer que tengamos una industria alimenticia más sana”, agregó Gisela Scaglia (PRO).

A pesar del empuje de organizaciones de la sociedad civil, el camino del proyecto fue cuesta arriba: tuvo en contra la presión de grupos empresarios del sector alimenticio y sobre todo del azucarero, que tiene un actor de peso en el jefe de Gabinete, Juan Manzur, el hombre fuerte de Tucumán.

El titular de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) y jefe de la UIA, Daniel Funes de Rioja, planteó que el proyecto “tal como está planteado, atenta contra el desarrollo y productividad del sector” y alertó que podía complicar el comercio a Brasil si no se consensúan las regulaciones con el Mercosur.

El presidente de la Comisión de Salud, Pablo Yedlin – que responde a Manzur y había firmado un dictamen de minoría, que también planteó lo del Mercosur- ratificó, sin embargo, que el peronismo tucumano votaría a favor del proyecto, que llegó con empuje del Ejecutivo.

“Muchas veces nos dijeron que porque éramos tucumanos íbamos a defender el azúcar. El proyecto es virtuoso, pero podría haber sido mejorado. Nadie quiere que esta ley pierda estado parlamentario, así que adelantamos nuestro voto positivo, con las observaciones hechas”, confirmó.

En cambio, otra tucumana, la opositora Beatriz Avila, se manifestó en contra. “El etiquetado negro remite a la idea de muerte. ¿Cuáles son los intereses que hay detrás de este proyecto que intenta demonizar al azúcar?”, se quejó.

El texto surgió de común acuerdo entre la camporista Anabel Fernández Sagasti y el radical Julio Cobos en el Senado y obtuvo media sanción de la Cámara alta en noviembre de 2020, sin mayores conflictos. En Diputados el tema se congeló. Recién en julio de este año, tuvo dictamen en un plenario de cuatro comisiones y después de un debate en el que participaron más de 70 expositores.

Se presentaron dos de minoría y uno de rechazo. Esas diferencias de criterio se vieron reflejadas en el extenso debate.

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