Cómo es The Dropout, la serie sobre la estafadora que encandiló a Silicon Valley

La dueña de -probablemente- los ojos más grandes de Hollywood- los usa como nunca en esta historia. A través de ellos nos hace ver la obsesión, la ambición, la desesperación. Maneja las órbitas, las pestañas, las pupilas, y con todo ese conjunto habla. Ensaya como mirar, y así engatusa a magnates de la comunicación y a ex secretarios de…

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La dueña de -probablemente- los ojos más grandes de Hollywood- los usa como nunca en esta historia. A través de ellos nos hace ver la obsesión, la ambición, la desesperación. Maneja las órbitas, las pestañas, las pupilas, y con todo ese conjunto habla. Ensaya como mirar, y así engatusa a magnates de la comunicación y a ex secretarios de Estado. Se empodera, se derrumba, recalcula. La mirada como punto clave de su lenguaje. 

Promocionada con un hipnótico primer plano del diámetro de ojos de Amanda Seyfried, The Dropout se sumó a la lista de las tantas series de moda que desenmascaran la construcción casi artesanal de un estafador que existió en la vida real. En este caso, la embaucadora no usa Tinder, ni el arte del disfraz en Instagram. Se vale de la sangre, “una gota, solo una”. Promete cambiar la industria de los análisis.

“¿Qué pasaría si pudieras analizar tu sangre en tu casa?”, pregunta la chica que abandona la Universidad de Stanford a los 19 años y le pide a sus padres que inviertan el dinero de sus estudios en lo que podría ser una compañía revolucionaria. Planea un sistema de accesibilidad a la salud para todos, mediante un dispositivo “del tamaño de un ipod”, un autotest sin jeringa. El problema: entre el decir y el hacer puede existir un abismo.

Elizabeth Holmes y una red de mentiras que involucró a magnates.

Convincente, el relato bucea en la complejidad mental de Elizabeth Holmes, la fundadora de la empresa de biotecnología estadounidense Theranos. Este año la billonaria fue declarada culpable por fraude y su modus operandi alertó cierta cultura de negocio en las entrañas de Silicon Valley. Su destreza para el engaño a los inversionistas impulsó esta ficción sobre la increíble arquitectura de una mentira.

¿Y si lo que aspira a ser una empresa unicornio no es más que un elemento fantasioso que tiene más de ilusión que de existencia? ¿Y si el deseo por transformarse en CEO es más grande que las aptitudes para serlo? ¿Y si el hambre emprendedor de validación se vuelve el arma más peligrosa?

Con el póster de Steve Jobs como guía, la astuta tejedora intenta avanzar, pero se queda solo en las formas, porque la máquina salvadora no pasa de prototipo. Tenaz, generará un atrayente marketing como emprendedora joven y logrará acuerdos con laboratorios. La presión por tener que cumplir de una vez con semejante invento disparará situaciones asfixiantes.

Sobre máscaras y mentiras. Sam Waterston en “The Dropout”.

El juego se vuelve más peligroso en cuanto esa ambición involucra vidas humanas. La artesanía de la rubia para la manipulación se ve obligada a crecer, como crecen las mentiras, los parches, la seducción y la corrupción. Falsifica resultados, adultera sangre, se corrompe mientras más ahogada se ve en su propia telaraña. 

El objetivo se traba en un demo. Y la historia deambula en esa desesperación de la imposibilidad de la concreción. ¿Y si una así tecnología es posible, pero hacen falta diez años para lograrla? ¿Y si la urgencia capitalista no contempla la paciencia? ¿Y si con perseverancia no alcanza? ¿Y si para la gloria empresarial alcanza con parecer? ¿Y si entre las buenas intenciones y los negocios no hay contrato posible? No es la mentira el problema más grande: es la dosis. Holmes la usa en grandes cantidades, como antídoto permanente, por lo que necesita de energía eterna, ingenio, memoria y tiempo para sostener lo que no existe.

Amanda como la joven billonaria que fue acusada de fraude y declarada culpable con su empresa Theranos.

No hay demasiados trucos narrativos para adentrase en la cabeza de Elizabeth. Tras el trauma adolescente por el despido de su padre de Enron (Michael Gill), en ella no existe el remordimiento, solo el objetivo de avanzar en su propio espejismo. Ni tiempo para el amor tiene, aunque lo intente con un hombre más grande, Sunny (Naveen Andrews) que se convertirá en su cómplice. La pintura de época es consistente: se centra entre 2000 y 2010, ese pasado cercano, el tramo que va de los celulares “tontos” al mundo que abren los “inteligentes”. 

Días atrás, el empresario Marcos Galperin, fundador y director de Mercado Libre, definió a la serie de Hulu -basada en un podcast- como una que “todo emprendedor debería ver”. Quizá no esté errado en cierto intento aleccionador de la trama. En un mundo donde millones quieren su unicornio inmediato, no todos están dispuestos a alimentar a un “potrillo”, ni dispuestos a escuchar la verdad: no siempre se llega al caballo alado.

Un proyecto para “salvar vidas” que termina siendo un peligroso plan empresarial.

Ficha

Calificación: Buena.

Género: Drama. Protagonistas: Amanda Seyfried, Naveen Andrews. Creadora: Elizabeth Meriwether. Directores: Michael Showalte (en la mayoría de los episodios). Emisión: una temporada completa de 8 episodios, disponible en Star+.

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