Adrián Caetano, Diego Alonso y una historia de trapitos a la uruguaya

La historia de un cuidacoches que se enfrenta a los narcos para defender su pequeño territorio en las calles de Montevideo es el primer filme hecho en Uruguay para Netflix, dirigido por Adrián Caetano. Togo se estrena este miércoles 5 de octubre en esa plataforma y el personaje principal, que lleva el  nombre del título de la…

adrian-caetano,-diego-alonso-y-una-historia-de-trapitos-a-la-uruguaya

La historia de un cuidacoches que se enfrenta a los narcos para defender su pequeño territorio en las calles de Montevideo es el primer filme hecho en Uruguay para Netflix, dirigido por Adrián Caetano. Togo se estrena este miércoles 5 de octubre en esa plataforma y el personaje principal, que lleva el  nombre del título de la película, está interpretado por Diego Alonso.

Caetano además es el guionista y productor ejecutivo junto a Luis Ara e Ignacio Jaunsolo de esta historia que él mismo describe como una suerte de western de estos días, ambientado en su ciudad natal.

Es en esas calles donde un exboxeador, taciturno y solitario, y con un pasado que se va revelando de a poco, resiste el avance y la extorsión de un grupo de jóvenes que intentan instalarse en su zona para vender droga.

“Togo”, primera película uruguaya de Netflix, interpretada por Diego Alonso y dirigida por Adrián Caetano. Fotos Netflix

-¿Cómo surgió la idea de esta historia y este personaje?

Caetano: Caminando por las calles de Montevideo, básicamente. Me fui de Buenos Aires a fines de 2020, en pandemia, con la sensación que teníamos todos, de que no sabíamos qué iba a pasar y menos en la Argentina, con esa cuarentena super larga, donde parecía que todo iba a ser eterno.

-¿Elegiste Uruguay por ser tu país natal, o por algo en particular?

Caetano: Me fui a Montevideo porque, salvo en México, era el único lugar de Latinoamérica donde se podía filmar. Me crucé un poco a ver qué pasaba, me fui con una valija y una mochila y no mucho más, y me instalé en Montevideo. Empecé a escribir, a caminar mucho, lo que no se podía hacer en Buenos Aires, a verme con amigos.

Caetano regresó a Uruguay, donde nació, en plena pandemia.

– ¿Y te cruzaste en la calle con historias como la de Togo?

Caetano: Iba a algún bar a tomar algo, intenté llevar una vida normal y sentí que era un espacio propicio para imaginarse películas. Si no tenés una vida normal es muy difícil que se te ocurran películas. Y empecé a observar el fenómeno de los cuidacoches.

– Un fenómeno común con Buenos Aires, ¿no?

Caetano: Sí, común a muchas ciudades de Latinoamérica, pero con sus matices. La gente que vive en la calle en Montevideo, que es un montón, no necesariamente está en la calle por razones económicas. Hay otros motivos: la soledad, por ejemplo. Hay como una comunidad que vive en la calle, son como pequeñas tribus.

El director le muestra una escena en el monitor a Alonso, el protagonista.

-¿Qué encontraste qué te interesó para retratar?

Caetano: Mostrar la diversidad. Obviamente hay de todo, porque cuando uno estigmatiza, cree que en la clase baja son todos iguales, que la diversidad sucede solo en la clase media.Y la realidad es que hay una diversidad de personajes como muestra la película, que es muy grande. Gente que se queda en la calle porque allí se siente útil o porque encuentra un espacio de pertenencia y de amistad.

-A esa realidad se suma el tema de la droga, también muy común a las grandes ciudades.

Caetano: El tema de la droga, que sucede en todo el mundo, en Uruguay ocurre lo que cuenta la película: los reclutan para vender droga, los extorsionan a veces, o les quitan su lugar. Y siempre, para que haya una película, tiene que haber alguien que diga que no. Y en este caso es el personaje de Togo el que dice que no a eso.

-El protagonista, el héroe de la historia.

Caetano: Claro, es un poco la premisa del western también, alguien que se cansa de la injusticia y se envalentona para actuar, e incluso decide prescindir de la policía porque sabe que la policía no va a servir de mucho en estos casos.

-Con esta lógica del western se nota que Togo tiene algo de superhéroe, pero un poco maltrecho, y que se va convirtiendo en justiciero a medida de que avanza la película. ¿Cómo lo encaraste al personaje, Diego?

Alonso: Yo prefiero a ese superhéroe maltrecho que a esos otros que usan los calzones por arriba de los pantalones (risas). Cuando Adrián me convocó me pareció muy interesante el personaje.

“Alguien que se cansa de la injusticia y se envalentona para actuar”, es como define el director de “Pizza, birra, faso” a Togo.

-Hiciste un trabajo muy detallado de caracterización, con el pelo, la renguera…

Caetano: La verdad es que Diego hizo un gran laburo.

Alonso: Es que si lo hacés mal, Adrián te pega, porque detrás de cámaras es otro (risas). Te corría con el bastón de Togo y tenías que correr con renguera y todo (risas). Bueno, hablando en serio, fue muy gracioso como dentro de la peli, salvo Adrián y algunos de vestuario y maquillaje, me vieron siempre caracterizado y entre ellos decían ¿pero éste no es el mismo de tal serie? ¡Está hecho mierda!

-Bueno, es el mejor comentario para un actor que está armando un personaje nuevo.

Alonso: Si, recién el último día vieron que yo no rengueaba, que tenía el pelo normal. Eso fue una genialidad, un desafío enorme porque si fallás ahí, listo, a buscar laburo de otra cosa (risas).

“Siempre, para que haya una película, tiene que haber alguien que diga que no”, reflexiona Adrián Caetano.

-Togo, que es un poco el último eslabón de lo que la sociedad considera, casi un desclasado, es quien actúa donde los que tienen que actuar o hacer algo, no lo hacen.

Alonso: Tal cual. Pero creo que lo más dificil fue cuando leí el libro y vi que la peli se llamaba Togo, igual que mi personaje, o sea todo el peso estaba puesto ahí. Como cuando te elegían de abanderado, no sé si a ustedes les pasó (risas), a mí me pasó.

-¿Era mucho tener todo el foco puesto en vos?

Alonso: Era dificil, en serio me hizo acordar a eso de ser abanderado, si eras escolta, era más tranquilo. Después, la construcción la fuimos llevando día a día con Adrián, con esta forma que tenemos de laburar, que sobre todo tiene él, que te va llevando al personaje hablándote de otras cosas.

Togo, el cuidacoches héroe que protagoniza el filme de Adrián Caetano.

-¿Cómo es eso?

Alonso: Es un director que no te dice quiero tal cosa. No. Todo va saliendo a raíz de charlas que, por momentos, pensás que hablás de cualquier cosa. Yo ya lo he vivido, ya sé cómo es el trámite con él (risas). Hablamos de gente, de recuerdos, de cosas que nos fueron tocando, que nos atravesaron o incluso de las que te pasaron de manera adyacente.

-Es un trabajo fino el que hace…

Alonso: Te deja la cabeza trabajando todo el tiempo. Y así se va construyendo el personaje. Después, cuando tengo que salir al set, ya voy con todo eso cargado. Y Togo tiene una nobleza que es lo que más me atrae, es un tipo que sabe construir ahí, con los rotos, es como el jefe de la manada.

-Es de pocas palabras, pero transmite mucho.

Alonso: Todo lo que dice Togo es una enseñanza, pero a la vez está bueno que no sea un personaje elocuente, me parece que eso lo hace más interesante.

-Además, está muy marcado por su pasado.

Alonso: El es como la gente que vive en la calle y tienen esos silencios que son lo que más cuentan de ellos. Uno puede estar al lado de una de estas personas sin decir una palabra. Por eso, mientras Adrián preparaba otras cosas de la película, yo trataba de pasar tiempo solo. Decidí no juntarme con nadie porque este laburo, básicamente, lo tenés que hacer en soledad.

Togo es un personaje inspirado en las personas que viven en las calles de Montevideo.

-Especialmente para este personaje.

Alonso: Sin dudas. Cuando me encontraba con alguna de estas personas como Togo, en la calle, me arrimaba con un sandwich o una gaseosa y se daba una situación un poco extraña, pero nunca me transmitían inseguridad.

Caetano: Es un mundo que tiene sus propias reglas y leyes. Los que viven en la calle saben que en ese ámbito las cosas se resuelven a su manera. Y creo que son parte de nuestra sociedad, no los llamaría desclasados, tenemos que hacernos cargo, son una clase social baja, y son un montón. Con el discurso de que son desclasados no se les da ni la hora.

Alonso: Es muy duro, pero lamentablemente es así.

Caetano: En Montevideo conocía el caso de un señor, jubilado, que no le alcanzaba la jubilación y vivía en una piecita que le prestaban, y hacía ese trabajo de cuidacoches porque si no, se deprimía. Y salía a charlar con los vecinos, algunos le daban plata, otros le regalaban algo de comer, o ropa que ya usaban o lo que fuera.

-Ahí aparece el sentido de pertenencia, lo comunitario, ¿no?

Caetano: Algo así funciona. Y por eso me parecía bonito de retratar, sobre todo en estos tiempos en que la gente suele cortarse sola más que andar viendo qué le sucede al otro para darle una mano. Y ahí apareció la película.

– ¿También tuviste ciertas restricciones para filmar en pandemia?

Caetano: Sí, también es una película que habla de cómo filmar en tiempos pandémicos. Cómo hacer factible una película a pesar de las limitaciones, y que no dañaran el producto.

-Cómo hacer para que no te condicione la historia.

Caetano: Por eso todo es en exteriores, con pocos personajes, todo muy abierto, pero muy coherente. A veces hacer películas es como armar un lego, tenés que hacer que quede lo más lindo posible sin que los demás se den cuenta que son un montón de pedacitos que están funcionando juntos.

-Siendo la primera película uruguaya de Netflix, ¿lo sentiste como una responsabilidad extra?

Caetano: Creo que es interesante para Uruguay. Yo me lo tomé como una película más, porque ya tenía un vínculo con Netflix. Ellos compraron Apache, también Pizza, birra, faso y había dirigido para la plataforma Puerta 7, entre otros trabajos. Pero sí creo que es una oportunidad para los productores uruguayos que tengan ganas de hacer cosas uruguayas.

“Todo es en exteriores, con pocos personajes, todo muy abierto, pero muy coherente”, dice Caetano.

-Empezar a abrir ese camino.

Caetano: Y hablar de cosas uruguayas también. Porque inevitablemente si uno va a hacer una pelicula en Uruguay para contar lo mismo que puede suceder en Brasil, no sirve para nada. Togo tiene un montón de cosas uruguayas, pero tampoco es una pelicula for export, donde se muestran las playas o se habla de la marihuana legal, así vienen más turistas. En este caso, no pasa por ahí.

-¿Cuáles son esas cosas uruguayas que te interesó destacar en la película?

Caetano: Por ejemplo, toda una cultura afrodescendiente muy fuerte y muy ignota. Cuando les mandé el guion, la gente de Netflix no tenía ni idea. Y a eso sumale algo también real y es que la sociedad uruguaya es racista. No es que somos más buenos que las otras sociedades, los afrodescendientes quedaron tirados a los márgenes de la sociedad.

-¿Esa influencia está invisibilizada?

Caetano: Bastante, pero no es posible pensar la cultura en Uruguay sin el aporte de los afrodescendientes. En la música, por ejemplo, desde Alfredo Zitarrosa hasta el carnaval tienen esa influencia. Ojalá que sirva para algo, que Uruguay tenga una visibilidad y que no sean solamente las playas, porque hay muchas historias para contar, es cuestión de caminar.

-De observar un poco más allá de lo obvio.

Caetano: Eso, lo que te pasa en cualquier ciudad del mundo. Lo que ocurre es que a Uruguay yo fui con esa idea concreta. Caminás, parás la oreja, mirás, observás, sos un poco sensible, comés lo que come la gente, te mimetizás un poco y empiezan a aparecer las historias. Está lleno. Ahora, depende un poco de los productores y realizadores, si es que lo ven como una oportunidad, pero yo creo que sí.

-Y de paso hacer visibles historias y personajes que habitualmente son ignorados, que se repiten en todo el mundo, pero sobre todo en las ciudades de Latinoamérica, están ahí nomás.

El tema de los cuidacoches​

Caetano: Sí, como el tema de los cuidacoches, que es una expresión muy patente de nuestras sociedades. Hay en todos los países, pero en cada uno funcionan de manera distinta. En México te acomodan el auto y se van, los tenés que llamar para darles la propina, es re loco. En Uruguay, se te acercan para pedirte propina, pero si les decís que no, no pasa nada. Depende de los espacios y de quién a quién.

-Claro, más allá de estas diferencias, el factor humano es el mismo.

Caetano: Sí, hacen un laburo, son vecinos. En la película se ve eso, son gente que vive en la calle, pero son vecinos también, como Togo que dice que ésa es su casa y su trabajo, limpia su lugar, tiene su integridad y su dignidad.

POS