“Hasta que la plata nos separe”, el culebrón que fracasó en Colombia y hoy la rompe en Netflix

Remake de un éxito de la TV del 2006, lidera el ranking de las más vistas en varios países, incluida la Argentina. Las razones del éxito. El éxito o el fracaso de una ficción a veces depende del momento y del país donde se estrene, y también del canal o la plataforma que lo emita.…

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Remake de un éxito de la TV del 2006, lidera el ranking de las más vistas en varios países, incluida la Argentina. Las razones del éxito.

El éxito o el fracaso de una ficción a veces depende del momento y del país donde se estrene, y también del canal o la plataforma que lo emita. Un caso testigo que confirma ese supuesto es el de la telenovela Hasta que la plata nos separe.

Este típico culebrón colombiano protagonizado por Carmen Villalobos y Sebastián Martínez se estrenó en el local Canal RCN y en Telemundo Estados Unidos -para el público latino en ese país- en mayo de este año.

Aunque a priori había mucha expectativa con esta remake de una tira de 2006, la novela no tuvo el nivel de rating esperado. La audiencia colombiana enseguida la comparó con la original, y RCN intentó revitalizarla moviéndola de horario. No hubo caso: con el pasar de los capítulos, fue quedando en el olvido.

“Hasta que la plata nos separe” sigue los pasos de “Pasión de gavilanes”, un fenómeno del streaming.

Pero la historia tendría revancha de la mano de Netflix. El pasado 19 de octubre, la plataforma madre del streaming reestrenó Hasta que la plata nos separe, subiéndose al furor por un género que le viene dando grandes resultados.

Basta mencionar producciones que, a pesar de que se estrenaron hace rato, siguen acumulando reproducciones, como Café con aroma de mujer, La reina del Flow o Pasión de gavilanes, que lleva 70 semanas en el top 10 de las series más vistas en Netflix Argentina.

La apuesta le salió bien: con 46.6 millones de visualizaciones, la novela lidera el ránking global de la plataforma en el rubro series de habla no inglesa por cuarta semana consecutiva.

Además es, por lejos, la serie más vista en Argentina, España y otros 16 países, y pretende seguir los pasos de Café con aroma de mujer, que ocupa ese top diez mundial hace 26 semanas.

Una trama básica y efectiva

Como se mencionó, Hasta que la plata nos separe está basada en la telenovela homónima de 2006 producida y creada por Fernando Gaitán, el guionista que murió en 2019 y dejó verdaderos fenómenos globales, como la propia Café con aroma de mujer y Yo soy Betty, la fea, considerada por el Libro Guinness como la telenovela más exitosa de la historia.

La novela lidera el ránking global de la plataforma en el rubro series de habla no inglesa.

Pensada como tira diaria, los 85 episodios cuentan una trama tan básica y universal como efectiva, casi un requisito de todo culebrón: el joven de bajos recursos que intenta conquistar a la chica de alta sociedad.

“Alejandra Maldonado (Villalobos, la villana de Café con aroma…) y Rafael Méndez (Martínez) vienen de mundos opuestos y protagonizan un romance poco convencional.

“Un accidente automovilístico marca sus destinos y, a partir de ese día, sus vidas no son las mismas. El choque, de grandes proporciones, deja una deuda millonaria y surge un contrato que los ata y los pone a prueba, formándose una relación de amor y odio que crece cada día más”, dice la sinopsis oficial de la serie.

“Una chispa se produce entre Alejandra y Rafael y las circunstancias cambian por arte de magia. Él se ve agobiado por los celos de su ‘Pajarita’ y la deja atrás; ella está desconsolada ante la frialdad de su prometido, Luciano (Gregorio Pernía), un amante de la perfección femenina que no puede superar las lesiones y las cicatrices que le dejó el accidente. La sed de venganza pone a prueba a los protagonistas”, cierra el resumen.

El argumento suena anacrónico en estos tiempos de streaming en los que abundan historias más realistas y con niveles de producción más cercanos al cine. Pero los números no mienten y arrojan una certeza: hay un gran público que todavía sigue adorando los clásicos melodramas, no importa cuándo ni dónde.