Luisina Brando debuta en el Teatro Colón: “Voy a estar en escena con mi hijo, algo que nunca imaginé”

Este viernes 25 de noviembre Luisina Brando vuelve al escenario luego de casi diez años lejos de la actuación y por primera vez lo hace en el mítico Teatro Colón de la Ciudad de Buenos Aires. Interpretará unos versos en el estreno mundial de Kinetic Overture y Bidaia – Concierto para acordeón y orquesta- de…

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Este viernes 25 de noviembre Luisina Brando vuelve al escenario luego de casi diez años lejos de la actuación y por primera vez lo hace en el mítico Teatro Colón de la Ciudad de Buenos Aires. Interpretará unos versos en el estreno mundial de Kinetic Overture y Bidaia – Concierto para acordeón y orquesta- de su hijo Federico Jusid.

Fue en el año 2014 que Brando realizó su último trabajo como actriz en “Doce casas”, un ciclo televisivo que escribió y dirigió Santiago Loza, y que se emitió en la TV Pública. Su amplísima trayectoria, a sus 76 años no deja de sorprender. Debutó en televisión al lado de Pepe Biondi y pasó por éxitos como “Alta Comedia” y “Atreverse”. Actúo en más de 30 películas y tuvo el lujo de coprotagonizar De eso no se habla junto a Marcello Mastroianni. Con la grandiosa China Zorrilla fue Eva Perón en “Eva y Victoria”, entre muchísimos trabajos más.

Ahora se encuentra con un desafío que parece unirla a un episodio entrañable de su maternidad. Aquellos años en que su hijo Federico era un niño y tocaban juntos el piano a cuatro manos y él creía que hacía la melodía, cuando en realidad la hacía su mamá que se divertía con el ingenuo engaño. “Yo tocaba el piano en casa porque me preparé desde muy niña, fui al Conservatorio Nacional de Música y llegué a dar audiciones y luego, como empecé seriamente a trabajar con Biondi, no pude dedicarle a la música todo el tiempo que se necesitaba y que requería porque había una necesidad económica”, recuerda la actriz en diálogo con PERFIL.

“Federico siempre fue un ser muy musical y empezó a estudiar con el método de los colores de un maestro inolvidable, Sergio Aschero”, subrayó un día antes del estreno. “Como se trata del Colón estoy bastante nerviosa como si fuera una obra en tres actos, me da un placer enorme y me da también una inquietud muy grande”, reconoció.

“Agradezco que a esta altura de mi vida me estén pasando estas cosas”, contó Luisina Brando. “La inquietud, la adrenalina, la curiosidad por subir a un escenario uno la tiene supongo que hasta el último día, hasta el último aliento, pero como en este caso se trata nada más y nada menos que del escenario del Colón y además voy a estar en escena con mi hijo que es una cosa que no me imaginaba, aquí aderezos hay como para ponerte inquieta”.

“Eva y Victoria”, y una amenaza de bomba

En 1994 la representación de “Eva y Victoria” interpretada por China Zorrilla como Victoria Ocampo y Luisina Brando como Eva Perón era un éxito, pero en ese mismo año en que ocurrió la terrible tragedia del atentado a la AMIA, la actrices recibieron en el teatro la amenaza de una bomba. En ese contexto y con semejante antecedente, la función se interrumpió y China Zorrilla fue quien apareció en escena para pedir, con mucha calma, que el público saliera con cuidado del teatro. Público y artistas se cruzaron a un bar que había en frente y esperaron el tiempo pertinente a que volviera la tranquilidad.

La escena incluye varios datos de color: a la función había asistido el expresidente Raúl Alfonsín que compartió con el público en general y con las actrices un insólito encuentro en un bar. Pero eso no fue todo, luego todos regresaron al teatro para ver la escena final. “Yo me acuerdo que estaba con una peluca que en el escenario se veía bien, pero que de cerca era infame, yo ya con el maquillaje todo como apaciguado porque ya era la parte en que Eva estaba muy enferma y me acuerdo que fumábamos, tomamos un café”, detalló Luisina Brando. 

“El público maravilloso y al precio de una entrada consiguieron verlo a Alfonsín, pensaron que les podían poner una bomba, compartimos tiempo en el bar…yo como público no me lo hubiera perdido tampoco por el módico precio de una localidad”, contó entre risas. 

Madre e hijo en el Colón

-¡Cómo surgió la propuesta de la propuesta de tu hijo?

-Fue sin charla, viste como son los hijos. Los padres están, no importa si les duele, si tienen que hacer, si les gusta, si hace frío, si es tarde, los viejos estamos para bien y para mal, entonces con la misma facilidad con que te dicen “voy para allá” y no saben qué te pasa, mi hijo, me dijo, tengo una vieja idea es para que vos hagas esto, esto y esto y no se habló más. A mí me encantó, pero es un poco como le pasaba a la inversa a mi generación con los padres de uno que de buenas a primeras te decían “esto es así” y no podías preguntar. En este caso es diferente porque viene de alguien que es mucho más chico que vos y que te da otro tipo de cosas de estímulo de pero no, no hablé nada más y bueno y aquí estoy ensayando y probándome la ropa como quien dice.

-Desde hace más de 20 años que no estaba en un escenario

-Hacía mucho tiempo y yo en realidad hacer teatro todas las noches viviendo en provincia como vivo, no es una cosa muy fácil de resolver y el teatro requiere su tiempo. Me invitaron mil veces, Carlos Rottemberg amoroso, es uno de los que me invitó tanto y no es que yo diga definitivamente “no”, pero en esta oportunidad acepté por cómo surgió y porque es una sola vez y con la Filarmónica del Teatro Colón nada más y nada menos entonces bueno, valía la pena. 

-Usted recién decía que antes, en otra generación los padres imponían y no se discutía. En su caso ¿cómo fue su acercamiento a la actuación y cómo fue planteárselo a su familia?

-A pesar de que en mi casa se decía “esto es así” y no se discutía, en el tema de la actuación, como a mi mamá le gustaba muchísimo, sin prácticamente preguntármelo, un día me veo aprendiendo piano que en todas las casas en mi época había un piano, aún en las casas no ricas. Había un piano y la gente tocaba algún instrumento, entonces aprendí piano, aprendí danza, aprendí arte escénico, después aprendí idiomas. Mi mamá más bien me acompañó, me estimuló y fue una mentora muy hábil y muy inteligente y muy buena administradora de todo en todo sentido, desde lo físico, lo espiritual. Así que en realidad en ese punto me vi absolutamente acompañada.

-Además fue muy exitosa en ese camino ¿en algún momento la afectó la exposición?

-En realidad el público a una la quiere y una se deja querer y eso digame que no es lindo. Eso es hermoso. Lo que pasa es que a veces te llevás sustos porque bueno, hay alguien muy efusivo que justo te toma el hombro fuerte cuando estás por cruzar y te dice “¡Luisina!” y entonces una se sobresalta y se quiere soltar. Ser conocido requiere de uno una paciencia muy especial porque hay veces que una no tiene ganas- La gente te demanda y vos no podés ser maleducado y decir “no tengo ganas” . Entonces tenés que doblegarte y bueno, y encima agradecer, porque el público es muy muy muy muy divino. Así que yo en ese sentido, aunque no tenga ganas, digo “qué suerte que lo tengo”. Si estás en una pantalla o estás en un escenario, salís a saludar y la gente te regala un aplauso, te dice que te quiere que ha sido parte de tu vida, no se puede ser indiferente.

-¿Qué recuerdos siente que marcaron un antes y un después en su vida?

-Me parece que es una conjunción de cosas. Para mí fue un clic muy fuerte poder hacer “Irma la dulce” una comedia musical durante seis meses en el Teatro Maipo que no fue una temporada súper exitosa, pero que de todas maneras pudimos hacer seis meses con dos funciones diarias. ¡Y no era una temporada súper exitosa!. Mire lo que  estoy diciendo, había gente para ir al teatro y había la posibilidad de ir y yo podía bailar y cantar. No sé si eso me cambió o fue hacer “El zoo de cristal” dirigida por Hugo Urquijo amoroso mío, que ya no está entre nosotros, no sé si fue “Boquitas pintadas” o “Señora de nadie” o si fue la película con Mastroianni. Yo siento que todas tuvieron episodios que fueron reveladores de momentos, de situaciones. Todas rompieron cascarones de ingenuidades en distintos momentos.

Kinetic Overture y Bidaia

La obra elegida es Kinetic Overture y Bidaia, compuesta por Federico Jusid fue encargada por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y contará con la participación Luisina Brando como recitante. El concierto es el viernes 25 de noviembre a las 20:00 en la sala principal del Teatro Colón. 

La función también contará con la actuación como solista del acordeonista Iñaki Alberdi en la versión para acordeón de Federico Jusid del Concierto para arpa de Alberto Ginastera. El programa se completará con la obra Helles Bild del joven compositor argentino Alex Nante.

Federico Jusid (Foto: Julio Rodríguez)

La trayectoria de Federico Jusid

Jusid es un importante compositor que realizó la música importantes películas argentinas como El secreto de sus ojos. Entre sus obras más reconocidas están Tango Rhapsody, para dos pianos y orquesta, encargada por el dúo Tiempo-Lechner para el Martha Argerich International Music Festival;; Danza de Aldeanos, encargada por el Centro Nacional de Difusión Musical de España (CNDM) para los 200 años del Museo del Prado; y La Librería del Ingenioso Hidalgo, comisionada para las celebraciones del IV Centenario de Don Quijote.

Actuó como solista en algunas de las salas más reconocidas, como el Carnegie Hall de Nueva York, el Teatro Colón de Buenos Aires, la sala de la Orquesta Filarmónica de Israel en Tel Aviv y el Auditorio Nacional de Madrid. 

cp

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