lunes, 24 junio, 2024
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Dolarización: qué advierten los economistas sobre el plan monetario extremo de Milei

Los economistas cercanos a Javier Milei, líder de Libertad Avanza, y los que están más cerca de un gobierno de Juntos por el Cambio, como los de Fundación Capital, aliados de Horacio Rodríguez Larreta, ven en forma opuesta las ventajas y desventajas de una dolarización.

Para el economista mileista Emilio Ocampo, «cualquier otro esquema monetario en que el peso coexista con el dólar y sobreviva el BCRA no sólo será poco creíble sino, además, inestable y fácil de revertir. El único dispositivo de compromiso efectivo es una dolarización. No llegaremos a ella por debate sino por necesidad», según publica en su blog.

En cambio, Carlos Pérez, director de la Fundación Capital, asegura que, en el escenario más favorable, «el tipo de cambio de dolarización sería 4 veces el oficial a hoy. Por este motivo, para dolarizar van a necesitar una mezcla de híperiflación, conseguir algo de dólares del exterior, confiscar depósitos y restructurar la deuda en pesos: todo traumático».

Por el contrario, aboga por «conseguir el mayor respaldo en moneda dura para el peso», y advierte que esto exigirá decidir la unificación del tipo de cambio, la salida del cepo y la derogación de las retenciones al campo «de manera inmediata, pero con implementación gradual«.

«Durante el primer año, será necesario que el agro y la energía generen dólares y recuperar lo superávit gemelos que permitieron que hubiera respaldo sin convertibilidad, y salir de la actual situación endeble», comenta.

El economista Roberto Salomón comenta para Econométrica que «en un contexto en el cual el Banco Central se aparta de la función para la cual fue creado y se transforma en un instrumento para facilitar y financiar el déficit presupuestario y la inflación que conlleva, no debe sorprender que cobre fuerza la idea de cerrarlo. Pero en buena medida eso implica derrumbar la casa para eliminar las ratas».

Milei propone dolarizar la economía y cerrar el Banco Central

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Cuál es la relación entre convertibilidad, dolarización y Plan Bonex

Para Pérez, convertibilidad es casi dolarización, por lo que se hace necesario ver en qué le fue bien y en que le fue mal al experimento de la década de los 90.

Por un lado, tanto Pérez como Ocampo coinciden en que la convertibilidad llego desde la hiperinflación, algo que hoy no se verifica, aunque se vaya en camino hacia ella.

Pérez se pregunta por qué la convertibilidad no se implementó al comienzo del gobierno de Menem, sino 20 meses después, en abril de 1991, y responde que «necesito del Plan Bonex, la retención de los depósitos bancarios a 7 días a cambio de bonos a 10 años, y una nueva licuación a través de un brote de hiperinflación.

Ocampo, en cambio cita al ex ministro Domingo Cavallo, cuando dice: «El Plan Bonex, lejos de ser una confiscación de depósitos, como se dice, fue una forma de ir anticipando la dolarización de los depósitos, para protegerlos de la desvalorización inflacionaria. El único error fue no acompañar el Plan Bonex por el Plan de Convertibilidad».

«Sin el Plan Bonex, hubiera sido imposible lanzar el Plan de Convertibilidad a un tipo de cambio de 10.000 australes (o 1 peso) por dólar», anticipa Ocampo.

Cómo calculan los expertos el tipo de cambio de dolarización

«Si hoy yo quiero dolarizar, como no tengo reservas netas, necesito un nuevo acuerdo con el FMI para que me den algunos dólares, y ahí, ver cómo me quedan los números, porque me podría dar un tipo de cambio de dolarización de $2.000«, advierte Pérez.

El tipo de cambio de dolarización es una de las principales diferencias entre economistas

El tipo de cambio de dolarización es una de las principales diferencias entre economistas

Ocampo, por su parte, dice que esa cifra es «extravagante» y hace una cuenta con la que le da que el tipo de cambio de dolarización es de $360, pero incluyendo los pasivos del Banco Central como respaldo.

«Poner bonos públicos como respaldo es una cargada», enfatiza Pérez, y considera que se deben tomar «los pasivos monetarios por un lado y por otro, las reservas».

Pérez pone como ejemplo que el futuro gobierno Milei consigue un fuertísimo préstamo del FMI de u$s15.000 millones para apoyar la dolarización. Con $20 billones de pasivos monetarios que tiene el BCRA (base monetaria y Leliqs), y tomando como hipótesis que las reservas netas son cero.

En este caso, el cociente entre pasivos monetarios y reservas netas da un tipo de cambio de ingreso a la dolarización de $1.333, «el doble del dólar financiero y cuatro veces el oficial», remarca.

«Esto no será gratuito, ya que requerirá al igual que la convertibilidad, de medidas traumáticas como licuación, confiscación de depósitos y reestrucuturación de deuda», considera.

«Si el tipo de cambio me da tan alto, capaz que puedo hacer una mezcla, consigo algo de dólares, confisco algo de depósitos y restructuro algo la deuda en pesos, pero eso es traumático todo. En la planilla de Excel es fácil, en las restricciones sociales, no», afirma.

Ocampo, del lado mileista, sostiene que se deben sumar los pasivos del BCRA y el tipo de cambio es inferior

Ocampo, del lado mileista, suma los pasivos del BCRA y el tipo de cambio es inferior

Cómo hacen las cuentas en el campo mileista

Según Ocampo, «el tipo de cambio de conversión de una dolarización no es el cociente entre base monetaria y reservas de libre disponibilidad (menos aún tomar M3 como numerador), sino aquel que iguala los activos y pasivos totales del BCRA con una metodología mark-to-market».

«Al 31 de marzo de 2023, ese tipo de cambio era de 603 pesos por dólar. Pero con una dolarización acompañada de un plan integral de reformas sería lógico esperar una reducción de la prima de riesgo país y una revalorización de los activos financieros del BCRA», sostiene.

«Bajo tal escenario, y suponiendo que la TIR promedio de los bonos argentinos cayera a 15% (que equivale a la TIR del bono del Tesoro norteamericano a 5 años más 1,048 puntos básicos de prima de riesgo país, que es el promedio entre enero de 2008 y enero de 2023), el tipo de cambio que iguala activos y pasivos del BCRA sería de 376 pesos por dólar«, afirma.

«Ambos valores están muy por debajo de las cifras extravagantes» sobre las que alertan otros economistas, subraya.

Por otra parte, Ocampo cree que «hay maneras de resolver el problema que genera la innegable escasez de reservas. No hay que olvidar que el BCRA es el Estado Nacional y el Estado Nacional puede capitalizarlo como mejor le convenga».

Qué aspectos del dólar 1 a 1 son rescatables para el larretismo

Pérez analiza que a la convertibilidad fue un éxito en materia inflacionaria, ya que logró una década de inflación por debajo del 5% anual. «Esto se produjo por el respaldo de pasivos monetarios con reservas y que no se podía emitir dinero para financiar al Tesoro», apunta.

La convertibilidad logro una década de 5% anual de inflación

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«El nuevo Gobierno tendría que pensar en algo similar, el mayor respaldo posible en moneda dura y no emitir para el Estado ni para el sistema financiero», alerta.

«En cambio, la convertibilidad fracasó por el déficit fiscal, que financió con endeudamiento y terminó en un default», recuerda, y afirma que «se debe lograr el superávit y para esto son necesarias instituciones fuertes, un Congreso que entienda que no se puede seguir gastando sin recursos, en un marco de la ya altísima presión fiscal», expresa.

«Y el segundo problema de la convertibilidad, que puede pasar en una dolarización tiene que ver con la competitividad. Con estos esquemas rígidos, en algún momento se empieza a tener problema para conseguir dólares, porque el tipo de cambio es atractivo para importar y no para exportar», alerta.

«Por otra parte, la dolarización es un sistema donde puede resultar muy traumáticos los ciclos, porque deja sin un colchón para la parte baja del ciclo, muy expuesto cuando las condiciones externas no son favorables para un país que no es de los más fuertes del mundo», explica.

«La dolarización es un chaleco de fuerza al que no es fácil entrar y que sería muy difícil de sacar, como ya se vio con la convertibilidad, te mete en una trampa», concluye Pérez.

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