martes, 16 abril, 2024
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Un estudio evidencia que el cambio climático agrava la alergia al polen

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) ha anunciado, con motivo de la Semana Mundial de la Alergia, los resultados preliminares de un estudio que demuestra la estrecha relación entre la alergia y el cambio climático.

La investigación ha sido posible gracias a la erupción del volcán de la Palma, que ha permitido a los investigadores, bajo la dirección de la doctora Zuay Almeida (del Hospital Universitario La Palma), recoger muestras de pinos expuestos a los contaminantes expulsados por el volcán y de árboles de la misma especie no expuestos y comparar el comportamiento de ambos. El volcán expulsó partículas presentes en la contaminación atmosférica como el dióxido de nitrógeno y de azufre, entre otras.

El trabajo de campo demuestra que en solo tres meses los pinos afectados por los contaminantes del volcán modificaron sus características. «El polen se puso como una armadura que lo hace más fuerte, lo que ha servido para demostrar con claridad que la contaminación medioambiental modifica la composición proteica del polen para hacerlo más resistente», según explica el doctor Javier Montoro, coordinador de la Comisión de Alergia y Cambio Climático de SEAIC y director del estudio.

Rinitis y asma

«Las proteínas modificadas para hacerse más resistente son precisamente las que al paciente alérgico le hacen más daño en sus vías respiratorias, causándole rinitis y asma más intensos por el polen que respira», añade el doctor.

La contaminación, por sí misma, también inflama el epitelio respiratorio, destaca el especialista. «Los contaminantes ambientales [material particulado, dióxidos de nitrógeno y azufre, ozono] actúan de forma directa en la vía respiratoria produciendo una inflamación similar a la producida por los alérgenos, con lo que en un alérgico tenemos una doble vía potencial de producción de enfermedad. Esto obliga a un correcto y temprano estudio alergológico para ofertar a un paciente la máxima información acerca de la calidad del aire que respira en la zona donde vive, así como para plantear un tratamiento inmunomodulador [vacuna] como medio de minimizar o evitar la rinitis y el asma».

El estudio de cómo los pinos canarios se adaptaron, en poco tiempo, a las nuevas condiciones ambientales ratifica estudios anteriores realizados en gramíneas o cipreses sobre el impacto ambiental en la expresión genética de las proteína de los pólenes. «El polen es un medio de reproducción. Si hay algo que puede alterarlo, la planta elabora mecanismos defensivos para crear una mayor resistencia polínica y poder seguir reproduciendose», explica.

Asimismo, los resultados son extrapolables a otras especies, ya que se trata de una reacción ante cambios ambientales adversos muy común en el mundo vegetal, según el experto.

Por ello, el siguiente paso de la Comisión de Alergia y Cambio Climático es investigar otras especies que provocan alergias. «Necesitamos investigar el impacto de los distintos contaminantes en más tipos de pólenes productores de alergia y describir qué proteínas modifica y su impacto en la renitis y el asma».

Posibles picos en los próximos días

Esta primavera ha sido «extraña» en cuanto a las alergias causadas por el polen, según el doctor, dado que el calor se adelantó y después volvieron la lluvia y la bajada de las temperaturas, lo que ha provocado que algunas polinizaciones se hayan adelantado y otras retrasado. Por ello, algunas plantas que no han polinizado adecuadamente es «posible que hagan un pico» en los próximos días, justo cuando está previsto que las temperaturas se disparen. Esos picos, aunque sean leves, pueden causar «mucho daño» a los alérgicos a dichas plantas, avisa el especialista.

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