viernes, 19 abril, 2024
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El AMBA volvió a imponer los candidatos

De nuevo la angurria del AMBA se queda con las candidaturas. Es una tendencia desde la reforma de 1994. Agustín Rossi y Luis Petri son vices de baja intensidad. Sólo Gerardo Morales aporta fierros – capilaridad territorial -. Grabois-Abal Medina son testimoniales de lista corta.

El internismo opositor lo frenó a Mario Negri para una vice, la Corte volteó los sueños por competir, en el oficialismo, de Manzur y a Uñac, y la gestión comprometió a Capitanich. Pedían color para competir en nombre del país interior, que volvió a quedarse fuera del juego grande.

La confrontación por delegación que significa la PASO provincial de Santa Fe – una bisagra que puede aclarar el rumbo de la campaña en el último tramo – proyecta las características de este turno electoral.

Una es esta postergación en las fórmulas presidenciales de los dirigentes del país normal: el de las 24 provincias que cerraron el ejercicio 2022 con superávit fiscal y cuyos gobernadores tienen asegurado el control territorial y, en caso de que tambaleen, transiciones pacíficas de poder. La otra novedad de estas elecciones es la unificación del discurso en todos los candidatos competitivos, que alzan el mismo proyecto reformista de Cambiemos de 2015, palabras más palabras menos.

Bendita/Maldita reforma

La reforma de la constitución de 1994 abrió un ciclo nuevo con dos instituciones novedosas que cambiaron las condiciones de la lucha por el poder. Una es el ballotage al gusto de Alfonsín –Menem, de 45% y no de 50% de los votos. El otro fue la elección de gobierno en el distrito federal de Buenos Aires, que le dio a la ciudad autónoma la posibilidad de construir política propia sin padrinazgos. Desde esa reforma, todos los presidentes han sido del área metropolitana, con predominio de la CABA.

La dirigencia del interior, que ha vivido en tensión con el área metropolitana, tuvo en Menem al último representante, ya que los Kirchner han sido generados por el duhaldismo bonaerense y han gobernado con la misma dirigencia heredada de Duhalde. Las fórmulas del peronismo proponen a Sergio Massa y a Juan Grabois, dos representantes conspicuos de la centralidad del puerto.

Los secundan Agustín Rossi y Paula Abal Medina. Rossi es un dirigente de Santa Fe pero que no es jefe de su provincia, como tampoco lo es Luis Petri, perdedor de la interna en Mendoza. Larreta hereda a sus precedentes porteños- De la Rúa, Macri, Alberto, y se hace acompañar por Gerardo Morales, fuerte por ser el presidente de la UCR, pero con una gravitación electoral de la estatura de Jujuy, provincia que aporta apenas el 1,63% del padrón electoral. La postergación del país del interior en las fórmulas presidenciales no extraña, porque hay sobradas muestras de la resistencia de los gobernadores peronistas, por ejemplo, a disputar la presidencia.

El que no quiso, no supo o no pudo

El caso más conspicuo es el de Juan Schiaretti, jefe de la liga de gobernadores. Ha encabezado todos los debates con el gobierno nacional en nombre de sus colegas, pero a la hora de resolverse a jugar por el cargo, ha eludido el pasamanos de la historia.

En 2018/19 encabezó la Alternativa Federal junto a Sergio Massa, Juan Urtubey, Roberto Lavagna y Miguel Pichetto. Los 4 de Córdoba parecían encarnar un nuevo jugador en la Argentina de tercios. Se diluyó después de ganar la reelección como gobernador en mayo de 2019 y arrió todas las velas. El jefe cordobés expresa la idea de que la libido de poder de los gobernadores se agota en el poder territorial.

Alfredo Cornejo, que fue presidente de la UCR, parecía beberse los vientos para ser presidente, pero también ha preferido asegurar su destino con un regreso a la gobernación de Mendoza. La gente vive en las provincias y la Nación ofrece la fantasía de un poder omnímodo que suele demoler biografías políticas. Lo ejemplifica la suerte de la mayoría de los presidentes de la era moderna, como lo ilustra de chanza de Miguel Pichetto: te eligen presidente y apenas te ponen la banda en el Congreso, te suben en un auto sin techo en el que te llevan, de contramano…, a la Casa Rosada por Avenida de Mayo, y de ahí pasás a Comodoro Py.

Larreta busca un acuerdo con Juez

Tarea de tuneleros, reabrió el stand de Larreta en el santuario en donde nació el PRO: el café Tabac de Libertador y Coronel Díaz. Fue para un parlamento necesario y que puede ser decisivo: buscar una conciliación con Luis Juez, el ex candidato de Cambiemos a gobernador de Córdoba. Habían retirado embajadores desde que se supo de una conversación de Larreta y Gerardo Morales con Schiaretti, para sondear la posibilidad de un acuerdo para las elecciones nacionales de octubre.

El moño a ese entendimiento lo habían cerrado la noche del 31 de mayo Larreta, Morales y Schiaretti en una cena en la casa del jefe porteño. Fue un mes antes de las elecciones a gobernador que ganó Martín Llaryora en nombre del «Gringo» cordobesista, por 3,3 puntos por sobre Juez.

«Esa reunión le quitó energía a mi campaña en el último tramo. Pudo ser la causa de la derrota», es el argumento de Juez. Larreta admitió esa trama como parte de un ciclo de conversaciones a puertas cerradas entre dirigentes de Cambiemos. «- Pero yo no fui quien la hizo pública» – se disculpó. ¿Quién fue? «- Yo no fui”.

A quién le convenía deschavarlo a Schiaretti

Para Juez la publicidad de la reunión pudo ser un ardid de Schiaretti para debilitarlo y mostrarlo débil. Para otros, pudo ser Morales para cumplir con la alianza con el sector Yacobitti-Lousteau, que respaldó a Rodrigo de Loredo como competidor de Mario Negri en Córdoba. Morales ya consintió que De Loredo cree un bloque paralelo en la Cámara de Diputados con el nombre de la agrupación lustosista, Evolución.

Es la primera vez desde el cisma Frondizi-Balbín en 1957 que hay dos bloques radicales en el Congreso. La posibilidad de acuerdo con Schiaretti también resintió el esfuerzo del radicalismo cordobés para que Negri encabezase una lista única de candidatos a diputados nacionales. Esa pulseada se extendió hasta la noche del 24 de junio, fecha de cierre de las listas de candidatos. La unidad, según confesó Negri en aquel momento, se frustró por la negativa de Patricia Bullrich, representante Mauricio Macri sobre la tierra.

Cuánto valen 800 mil votos

La reunión Larreta -Juez avanzó hacia el que puede ser un primer acuerdo posPASO en distritos importantes. Larreta desarrolló su interés en que Juez se acerque a su lista. Sabe que Macri, patrocinante principal de Bullrich, nunca quiso que Juez fuera candidato a gobernador. Llegó a molestarse en ir, en persona, al estudio de Juez en la ciudad de Córdoba a convencerlo de que dejase la candidatura. Argumentó razones proselitistas.

Pero Juez sabe que Macri nunca le ha perdonado «lo que le hizo a Germán», en referencia a las acusaciones que formuló en su momento Juez contra Germán Kammerath por su gestión en el municipio de la capital, a quien sucedió en 2003. En 1999 Macri, que era presidente de Boca, asistió al acto de asunción como intendente de Córdoba de Kammerath, que ha debido cumplir una sentencia de prisión por decisiones como funcionario del área de comunicaciones de Carlos Menem.

Ese acuerdo, del cual es valedor el diputado nacional Álvaro González, que estaba en el desayuno del miércoles pasado en Tabac, no tiene letra, pero Larreta ya se lo tarareó a Juez: si sacaste 800 mil en Córdoba, ese capital es de Cambiemos y lo vamos a sumar para la campaña y para un futuro gobierno. La fuerza que reunió Juez en Córdoba, los 800 mil votos, “te aseguran una participación en mi gobierno”.

Cómo monetizar en votos la buena imagen

Estas constancias se discutieron en la mañana del miércoles en el bunker de Larreta de la calle Olazábal, en una mesa amplia donde se sentaron el candidato – en representación también de Morales que no pudo llegar -, Maxi Ferraro, Martín Lousteau, Diego Santilli, Miguel Pichetto, el estratego Fernando Di Benedetto y algunos más.

Hubo repaso de encuestas y detección de bolsones en donde la fórmula larretista puede crecer. El esfuerzo que más la compromete es el propio distrito en donde gobierna. El candidato tiene un 60% de imagen positiva en las encuestas, pero ese valor no se monetiza aun en intención de voto. La brecha se puede achicar con algunas mancias tácticas. Una de ella es el coaching ontológico, como el que justificó el encierro de la noche del jueves de Larreta con su gabinete y legisladores. Candidatos y funcionarios para darle un meneo inspiracional y llamarlos a la pelea. Ocurrió en La Rural.

El orden vs. el miedo

Quedó pendiente para la próxima el desarrollo del contra mensaje, para responder a la intención del bullrichismo de capturar el voto del público que en todos los procesos electorales pide orden y mano dura: la línea del voto pistolero que hizo grande a los Patti, Rico y Ruckauf, que más que una franja ideológica es un temperamentos que se transmite al voto.

Descansa en el diagnóstico discepoliano sobre la Argentina como país fracasado, triste, inviable, insoportable, y que reclama un electroshock de fuerza. Ese diagnóstico cunde mejor en el área metropolitana, el país anormal administrado por gobiernos que fracasan, pero no se extiende el resto del país, que mira el esperpento porteño por la TV cable que exhibe al centenar de protestones rentados que podría manifestarse dentro del Obelisco, no afuera, de pocos que son.

La respuesta es poner de relieve el aire de consenso que transmite el llamado de Larreta a ampliar alianzas opciones y a conciliar con los contrarios. El recurso para aprovechar es el miedo que despierta en el público, aun el que pide orden, cuando le prometen mano dura. ¿Mano dura hasta dónde? ¿Más policía en un país en donde detrás de todo delito importante hay un policía? Es sutil el filo argumental, pero necesario, porque el imán de la derechona es fuerte en todas las elecciones que transcurren en un clima de crisis e inestabilidad.

La salida para descontar diferencias es proponer que la guerra ha terminado, como alternativa al vamos a la guerra, que traduce la idea de “Si no es todo, es nada”. Pichetto, el memorioso, la arrinconó a Patricia con el recuerdo del libro “Todo o nada” de María Seoane sobre Mario Santucho. “Era todo o nada”, diría Seoane para describir a la generación de los insurgentes de la que algunos se acuerdan y otros se olvidan, o se arrepienten.

Bullrich por la cornisa del populismo

Patricia cuenta con el envión que le da el gobierno, que busca localizarla como challenger y montar allí una pulseada con la extrema derecha, que ella busca representar con su llamado al orden. Para los campañólogos de Sergio Massa, llevarlo al ministro a simular una representación de la izquierda es un exceso de confianza.

No menor al llamado de Patricia al orden con el lema populista de que “El cambio se defiende en las calles”, que se copia de la misma consigna entonada hace pocas semanas por Wado de Pedro – cómo se va a aponer Vargas Llosa cuando se entere. Wado dijo antes que «la democracia siempre se defiende en las calles».

El populismo busca saltarse la mediación de las instituciones republicanas para llevar adelante el romance en el caudillo y la plaza. El sujeto “pueblo” que enarbola el manual del neopopulismo que leen los cristinistas (el de Laclau- Chantal Mouffe), lleva el conflicto a la calle. El pensamiento republicano que pacificó a Occidente fue quien retiró a la política de la calle. Laclau-Mouffe inspiran ahora también a Patricia, después de haber intentado imponer esas consignas en las universidades de Essex y de Westminster sin mucha suerte. Quizás porque en esos claustros creen que las Malvinas son inglesas.

La lucha clave por la colina de Santa Fe

Estas escaramuzas de bares y confiterías buscan descontar las diferencias estrechas que admiten larretistas y bullrichista en la puja por la candidatura presidencial. Para ese empeño lo más importante es la pelea de este domingo para tomar la colina de Santa Fe. El resultado que arroje la PASO a gobernador por la oposición entre Carolina Losada y Maxi Pullaro dará a la campaña una marca ganadora previa al 13 de agosto.

Si gana Pullaro le llevará tranquilidad a Larreta, que asume ya como ganada la provincia de Buenos Aires con Diego Santilli. Si gana Losada, será difícil bajarla del alambrado a Bullrich que cantará victoria por adelantado. El filo que los separa a los dos postulantes cuenta hoy con la ausencia de Macri, que extenderá su viaje fuera del país hasta fin de mes como una construcción a la neutralidad – hacia afuera, porque hacia adentro sigue reclamando apoyos en el PRO para su delegada Patricia.

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