miércoles, 24 abril, 2024
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Il Turco in Italia, una delicia de Rossini, para disfrutar en el Colón

“La italiana de Argel necesitaba un marido, así que las fértiles mentes del poeta y el compositor hicieron de padrino y dama de honor en su boda con el turco de Italia”. Con estas palabras irónicas saludaba un diario milanés en agosto de 1814 el estreno de Il Turco in Italia.

Esta comparación odiosa fue uno de los motivos por los que la nueva obra que el jovencísimo Gioachino Rossini presentaba en colaboración con otro genio emergente, el libretista Felice Romani, no tuvo la buena recepción de Italiana in Algeri, un año anterior.

La reposición de la obra en el Teatro Colón, en una nueva y brillante producción local, amerita una reflexión sobre la naturaleza de un dramma giocoso que debe ser comprendido en su propia singularidad.

El especialista Alberto Zedda da una clave: la historia centrada en la casquivana Fiorilla, su ardor por el turco llegado a Nápoles y los celos y enredos que esta pasión despierta en Geronio (su esposo) y Narciso (su enamorado) es un “melodramma giocoso con apuntes de comedia de carácter, que mezcla lo cómico y lo serio y se orienta a la sátira de costumbres”.

A diferencia de Italiana..., no hay aquí pinturas caricaturescas, sino personas verdaderas (con sufrimientos verdaderos) en las que podemos reconocernos.

Sin dudas el mayor acierto de la versión de Pablo Maritano -finísimo lector entre líneas y uno de los mayores conocedores locales de las mil y una caras del género- es el no haber torcido este carácter ambiguo, explotar lo cómico donde el texto literario y musical lo expresan y dar aire al sentimentalismo donde lo amerita.

«Il Turco in Italia», de Rossini, en versión de Pablo Maritano. Foto Prensa Tatro Colón

Cómo es la puesta

La puesta de Maritano se ubica a mediados del siglo pasado en un hotel napolitano, con guiños al cine desde una obertura con títulos al modo de una comedia italiana de la época.

El ir y venir de gitanos y turcos está justificado en una reunión de adivinadores que tiene lugar en el hotel. Todo transcurre sobre una monumental estructura en forma de H (impresionante trabajo de Gonzalo Córdoba Estévez y de los artistas de los talleres del Teatro Colón) plantada sobre el disco giratorio.

Esta estructura puede al mismo tiempo “seguir” con su movimiento la acción de los personajes -que con frecuencia pasan en un solo salto de la recepción a la cocina y del jardín a las habitaciones sin dejar de estar a la vista del público y del director de orquesta- y oficiar de escenario dentro del escenario (o gran casa de muñecas) para potenciar el efecto metateatral que Romani tejió al poner toda la acción bajo los hilos del dramaturgo Prosdoscimo, aquí el omnisciente conserje del hotel.

No menos espectaculares son el vestuario de Renata Schussheim, la iluminación de Caetano Vilela y el video de Matías Otárola.

En un mismo plano de excelencia está el aspecto musical. A la cabeza, el joven Jordi Bernàcer brinda una lectura sutil, flexible, vibrante y sin cortes de una partitura llena de riqueza (se usó en esta oportunidad la edición crítica de Margaret Bent), y la Orquesta Estable del Teatro Colón responde con enorme ductilidad, al igual que el Coro Estable, siempre preparado de manera impecable por Miguel Martínez. Desde el pianoforte, Cecilia Fracchia secunda a la perfección los recitativos e incluye oportunas citas.

Erwin Schrott es el turco Selim en la ópera  Erwin Schrott es el turco Selim en la ópera «Il Turco in Italia». Foto: Prensa Teatro ColónSin puntos débiles, el elenco es otra delicia. El gran barítono uruguayo Erwin Schrott es un excepcional Selim, seductor en su estampa, con la opulencia vocal que el rol necesita y un total dominio de la escena Irina Lungu da vida al rol de Fiorilla con más madurez y elegancia que desparpajo juvenil, y la evolución de su personaje (desde una arietta de entrada que es un himno a la inconstancia hasta el polo opuesto en la gran escena final) está perfectamente plasmada tanto musical como actoralmente.

Como Gerónimo, Fabio Capitanucci compensa una voz algo liviana para el rol con perfecto oficio, dicción y comicidad en la justa medida. Desenvuelto en escena y musicalmente impecable resulta el Prosdocimo del joven barítono argentino Germán Alcántara, junto a la excelente mezzo Francesca di Sauro, una Zaida que pone el contrapeso a la protagonista, y al tenor Santiago Martínez, un Albazar de lujo.

Merece una mención aparte el fabuloso Don Narciso de Santiago Ballerini, uno de los artistas nativos de mayor proyección internacional: conocedor minucioso del estilo rossiniano, el tenor pone su voz, que combina calidez, tersura y timbre brillante, al completo servicio del drama.

Una gran puesta de Una gran puesta de «Il Turco in Italia», la ópera de Rossini. Foto: Prensa Teatro Colón

Ficha

Il Turco en Italia

Calificación: Excelente

De: Gioachino Rossini Puesta en escena: Pablo Maritano Dirección musical: Jordi Bernàcer Con: Orquesta y Coro estables del Teatro Colón Sala: Teatro Colón, martes 5 de septiembre. Repite el 6, 7, 9, 10 y 12 de septiembre. Además, el 9 y el 10, a las 11 de la mañana, habrá dos funciones especiales para público infantil

WD

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