sábado, 13 julio, 2024
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Robo a una financiera: perpetua para dos ex policías de la Federal por matar a un teniente de la bonaerense

Los policías condenados a reclusión perpetua suelen haber matado en casos de gatillo fácil o de femicidios. Podría decirse que Adrián Federico Romero (39) y Ángel Fabián Martínez (46), ex miembros de la Policía Federal Argentina (PFA), son «atípicos»: esta mañana fueron condenados por el crimen de Marcelo Pablo Acuña (52), teniente 1* de la Policía Bonaerense.

El hecho fue el 8 de enero de 2019, cerca de las 15. Los dos ex policías llegaron junto a Francisco Ariel Mansilla (40) y otro ex policía que permanece prófugo a la financiera de Maipú al 1400, de Florida, Vicente López. Luego de robar más de 400 mil pesos, dos mil reales y una suma no precisada de dólares, intentaron huir.

Pero Acuña, que se encontraba fuera de servicio realizando un trabajo privado para el dueño de la financiera, intentó identificarlos. Rápidamente se inició un tiroteo: los ladrones dispararon 31 veces. La víctima, 15. Murió en el lugar.

Martínez esperó afuera, como chofer de una Renault Duster, a la que alcanzaron a subir Mansilla y Romero. En la huida chocaron contra un patrullero y Mansilla volvió a disparar contra los policías. Fue detenido junto a los ex policías, y también recibió perpetua.

El juicio estuvo a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal 4 de San Isidro, conformado por los jueces Federico Ecke, Osvaldo Rossi y Esteban Andrejín. El fiscal Martín Gómez había llevado la acusación, y pidió las perpetuas.

Marcelo Acuña, el policía asesinado en Vicente López.Marcelo Acuña, el policía asesinado en Vicente López.Martínez y «el Patovica» Romero son de Merlo. En 2004 egresaron de la Escuela Federal de Suboficiales y compartieron el primer destino, la comisaría 5ta de Balvanera. En la actualidad se encuentran en uno de los pabellones evangélicos de la Unidad 9 de La Plata. No es la primera vez que están presos. Entre 2010 y 2012 fueron investigados y detenidos por dos robos a bancos: uno de Pompeya y otro del microcentro.

Martínez hacía adicionales en el banco de Pompeya. Según se comprobó en la investigación, no solo omitió accionar las alarmas. Dio aviso del robo a los cuatro minutos. El botín fue de 142 mil dólares y 2,6 millones de pesos. Romero cayó por el asalto del microcentro. Al igual que el contador de la sucursal y otro policía de la PFA. En los minutos previos habían incendiado un auto cerca del Obelisco y llamaron al 911 para denunciar falsas alarmas para acaparar la atención de los policías de la zona. Cayeron en 2013.

«Eran una banda mixta», recuerda Néstor Roncaglia, jefe de la División que investigó el robo y que los detuvo. «El policía delincuente es peligroso y no duda en usar las armas contra los que fueron sus camaradas. No quieren ir presos porque saben lo que les espera«.

Cumplieron penas de 3 y 4 años en el Complejo Penitenciario II de Marcos Paz. Salieron y volvieron a coincidir en un mismo lugar: la discoteca «Bahiano», de Ituzaingo. Trabajaban de patovicas. Allí, según declararon en el juicio, conocieron a «el Gordo Micky», otro policía exonerado.

El velatorio de Marcelo Acuña, el policía asesinado en enero de 2019 al intervenir en el robo a la financiera.El velatorio de Marcelo Acuña, el policía asesinado en enero de 2019 al intervenir en el robo a la financiera.Los tres, junto a Mansilla, que habría sido presentado por el «Micky», armaron una banda que robó financieras y casas en barrios cerrados. Solo cometían asaltos «entregados». Es decir, que un familiar o un empleado infiel les había aportado un dato sobre el botín a robar.

Con la misma modalidad planearon el robo a la financiera de Florida. El dato le llegó a Mansilla, que lo comentó en el grupo y decidieron planear el golpe. Como en la zona hay clínicas y un templo de la comunidad judía, eligieron disfraces: un ambo de médico y sombrero y barba de judío ortodoxo.

Los otros dos ingresaron con trajes y camisas. Ramírez esperó afuera. También habría hecho de campana un sexto integrante de la banda. Que habría escapado ni bien se escuchó el primer disparo. No fue identificado, al igual que uno de los cuatro que ingresó a la financiera.

«Fue una tragedia pero podría haber sido mayor. Algunos proyectiles impactaron en colectivos, autos y comercios de Maipú», aporta un investigador de la causa. La estrategia de los ex policías fue echarle la culpa a Mansilla de haber sido el asesino. «Nosotros disparamos hacia el piso, queríamos que Acuña se fuera», declararon. Finalmente todos recibieron la misma pena.

PS

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