martes, 21 mayo, 2024
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Empujados por 20 mil argentinos, Los Pumas hicieron los deberes a medias y saben que tienen mucho por mejorar

Si el derrotero de Los Pumas en el Mundial de rugby de Francia 2023 estuviese guionado para una serie, el segundo capítulo que estrenó en Saint Etienne contó con los condimentos suficientes como para generar la tensión adecuada y, claro, garantizar la tercera entrega. Lluvia, un rival que amedrenta -o intenta hacerlo- con una danza ritual para sacarles la concentración a los protagonistas, un público que intenta con su aliento contagiar al equipo que no encuentra el rumbo y un final que parecía abierto y que termina cerrando un veterano que sabe bien los tiempos de la trama.

Los Pumas no jugaron bien pese a que hicieron muchas cosas mejor que la última vez. En positivo no sufrieron ausencias por tarjetas, una posibilidad ante un rival como Samoa que lleva el contacto físico a un nivel más determinante que el característico del rugby. En la primera fecha, ante Inglaterra, Santiago Carreras debió mirar el partido 10 minutos desde afuera.

El equipo de Michael Cheika fue superior en las formaciones fijas con dos lines robados y un mejor planteo en el scrum. El maul también mejoró y se pudieron ver más fases de ataque. Pero no mucho más desde lo colectivo. Mejoraron individualmente muchos rendimientos, pero el de Los Pumas todavía no es el equipo que cree poder ser.

Todavía el equipo es impreciso; el propio Cheika reconoció haber registrado “dos o tres errores con las manos” y malos manejos de la salida. Uno de los focos negativos tiene que ver con la conducción. Santiago Carreras es un gran fullback que ocasionalmente suple el puesto de apertura, pero no logra sostener en ese rol un papel acertado. El tándem que forma con Gonzalo Bertranou no lo completa: el medio scrum por momentos no tiene la rapidez que se espera y otra vez estuvo errático: muchos de sus pases fueron prácticamente a los tobillos de sus compañeros.

Para colmo, en el banco, hubo una pareja de medios de una vasta experiencia pronta para entrar. Psicológicamente debe ser bravo adaptarse a una posición, en el caso de Carreras, sabiendo que afuera un compañero tiene casi 100 partidos internacionales de una sobrada calidad. Cuando no llega la jugada acertada la presión sube y los errores se multiplican.

Y como argumento de esa trama imaginaria para la serie de Los Pumas en el Mundial, el cambio de la pareja de medios fue fundamental para cerrar el partido: desde lejos Nicolás Sánchez, el goleador histórico de la Selección, pateó a los palos y la pelota se metió con lo justo. ¿Por qué no se cambia entonces esa dupla tan fundamental para el funcionamiento del equipo? Si se sigue el mismo juego porque para el director -Cheika- los protagonistas son otros.

Emiliano Boffeli fue el mejor con sus 16 puntos ante Samoa. Foto: Emmanuel Fernández / Enviado especialEmiliano Boffeli fue el mejor con sus 16 puntos ante Samoa. Foto: Emmanuel Fernández / Enviado especialEsos aspectos, de todos modos, no comprometieron el aliento constante que bajó de las tribunas. De los 38.358 espectadores que tuvo el estadio Geoffroy Guichard casi 20 mil fueron argentinos. Y se notó. Por momentos algunos jugadores captaron esa energía: Matías Moroni extendió recurrentemente sus brazos para levantar al público, principalmente en las situaciones críticas cuando el partido necesitó un plus que los jugadores mismos no podían dar dentro del campo.

La previa tuvo ese color celeste y blanco. Temprano la plaza Jean Jaures tomó el acento argentino. Principalmente las familias eligieron ese punto de encuentro para almorzar y pasar el rato antes de ir a la cancha. El fan fest fue el preámbulo de lo que se vería adentro: repleto de hinchas con el comienzo del aliento que se escuchaba dentro del escenario mientras Los Pumas hacían la entrada en calor.

¿Y la lluvia? Los mojó a los dos por igual y el grip de la pelota fue más resbaladizo que de costumbre. Esos errores de manejo pudieron haber perjudicado más de lo que lo hicieron, pero el agua no terminó siendo un condicionante del partido.

Nicolás Sánchez entró y selló la victoria cuando el partido entró en fase de complicación. Foto: Emmanuel Fernández / Enviado especialNicolás Sánchez entró y selló la victoria cuando el partido entró en fase de complicación. Foto: Emmanuel Fernández / Enviado especialLos Pumas ganaron el partido y lograron su objetivo fundamental. Están en carrera, sacaron una vuelta más y lo próximo que tendrán en el camino es Chile. Y ahí se plantea el dilema: ¿habrá rotación en el equipo? Por un lado Cheika necesita equilibrar los minutos en la cancha de sus 33 jugadores. Pero la situación de Argentina es la misma: tiene que ganar para seguir en carrera y por más que los chilenos hagan sus primeros palotes en un Mundial no se puede menospreciarlos. Precisamente a Samoa, que más de uno habrá pensado que le ganaba de taquito, lo sufrió más de la cuenta. El marcador 19-10 habla a las claras de las dificultades que hubo para cerrar un triunfo clave.

De todos modos tal vez por lo accesible del rival Cheika escriba un guión para darle aire a la historia con otros protagonistas. Tal vez algunos de los principales se tomen un descanso para ver qué le pueden aportar a la trama otros. Acaso la mentada pareja de medios, el histórico Agustín Creevy y los jóvenes Rodrigo Isgró o Joaquín Oviedo tengan un capítulo para hacer crecer la historia. Después con Japón, y si la historia sigue la misma, habrá continuidad de temporada.

El resumen del partido

Saint Etienne. Enviado especial.

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