lunes, 20 mayo, 2024
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Abogado de día, cosplayer de noche: las dos vidas de Ezequiel y Pickenchu

Muchas veces nos quejamos de que el tiempo no nos alcanza, pero para Ezequiel Blanco (37) no es un problema porque se las arregla para hacer realmente de todo. Durante el día trabaja en un estudio jurídico como abogado laboral. Pero en sus ratos libres y los fines de semana, es otro: es cosplayer.

En el ambiente del anime, Ezequiel no es el abogado laborista, es “Pickenchu”. Inició en este mundo hace 15 años, justo cuando cursaba el último año de su carrera en 2009 en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

“Mi primer evento fue en 1999. En ese momento se hacían una vez por año. Me dije a mí mismo ‘Voy a divertirme un rato’. Y bueno, fue un camino de ida», afirmó.

Su primer cosplay «fue un personaje que se llama ‘Hidan’ de Naruto, es un villano de los Akatsuki. En ese momento no sabía coser así que agarré y me compré lo que era la capa, una peluca de cotillón, lo más trucha que había, y salí así”, recordó a Clarín. Hoy, además de hacer presencias con su cosplay, diseña trajes.

“No es que me percibía como muy grande para estar ahí, pero estaba rodeado de gente más chica”, dijo Ezequiel, que en 1999 tenía 23 años. La diferencia de edad nunca fue un impedimento para él porque “la realidad es que todos comparten el mismo amor y son llamados por la misma pasión”.

Pickenchu y su cosplay: el payaso de One Piece. Foto Guillermo Rodríguez AdamiPickenchu y su cosplay: el payaso de One Piece. Foto Guillermo Rodríguez AdamiSin embargo, Pickenchu “tenía muchos prejuicios internos dando vuelta”. “Si bien ahora está más de moda, antes no dejaba de ser un ‘Bueno, vos sos un pibe grande que se disfraza de un dibujito animado’. Los prejuicios también están en los familiares, pero es porque son de otra época, incluso uno mismo los tiene”, aseguró Ezequiel mientras estaba sentado en su stand de la convención de anime, manga, cosplay y cultura japonesa Anime Con, que se hace este fin de semana en La Rural.

Ser cosplayer lleva mucho tiempo y dedicación. Ezequiel sintió que tenía que esforzarse en llevar un traje superador a las próximas convenciones y dejar atrás la ropa del cotillón, por eso mientras terminaba de dar sus últimos finales de Abogacía comenzó un taller de costura.

“Al principio me daba cosa, pero por suerte encontré a una persona que daba un curso y también le gustaba el anime. La magia de este mundo es que es una especie de amalgama entre la ficción y la realidad, y es muy desafiante recrear cada traje”, explicó Pickenchu vestido de Buggy, el payaso del anime One Piece.

Cosplayers en la convención de La Rural. Foto Guillermo Rodriguez AdamiCosplayers en la convención de La Rural. Foto Guillermo Rodriguez AdamiLa vestimenta no es solo lo que hace un cosplay, también la interpretación del personaje encandila a los amantes de este ambiente. “El personaje que tengo hoy lo hice pensando en el escenario y en la performance, porque se presta mucho para hacer caras. Es ideal”, remarcó.

La rutina del abogado

Por la mañana, Ezequiel se pone otro traje: el de saco y pantalón, con el que parte al estudio jurídico donde recibe a sus clientes. Sus dos realidades al principio no podían convivir paralelamente.

“Al comienzo lo ocultaba por una cuestión de que me daba cosa, pero hoy en día todos los de la oficina ya lo saben y no les molesta. Al principio siempre está el típico chiste, pero cuando empezaron a ver en las redes las fotos que subía ahí le vieron la parte linda. A algunos me los he cruzado en eventos con sus hijos”, señaló.

Los trajes son clave en el cosplay. Foto Guillermo Rodríguez AdamiLos trajes son clave en el cosplay. Foto Guillermo Rodríguez Adami“Antes cuando me preguntaban, ‘¿Qué hiciste el fin de semana?’, yo les respondía ‘Nada, estuve en mi casa viendo películas’. A medida que fueron avanzando las redes sociales fue medio imposible ocultarlo. Cuando fui creciendo en este ambiente, fui teniendo más trabajo y con eso más confianza en lo que hacía ahí ya me solté. Es más, cuando vuelva a la oficina el lunes seguro me pregunten del evento”, agregó.

¿Nunca te encontraste con algún cliente?, preguntó Clarín y Ezequiel supo contestar entre risas: “Jamás, pero pude sacar muchos clientes de acá. A veces entre charla y charla me dicen ‘No sabes lo que pasó en el laburo’, me cuentan y yo les digo qué cosas pueden hacer, y ahí se va generando la charla”.

Ezequiel y Pickenchu pudieron convivir hace más de 15 años sin problema; él disfruta de su profesión y a la vez de recrear y confeccionar su cosplay. “Una profesión no limita. No importa que seas médico o abogado: no te tienen que detener los prejuicios, que al fin y al cabo se los lleva el viento. La vida es una sola y hay que disfrutarla”, dijo al terminar.

Cosplayers en la Anime-Con. Foto Guillermo Rodríguez AdamiCosplayers en la Anime-Con. Foto Guillermo Rodríguez AdamiPersonajes. En la convención. Foto Guillermo Rodríguez AdamiPersonajes. En la convención. Foto Guillermo Rodríguez AdamiEl cosplay implica también la construcción del personaje. Foto Guillermo Rodríguez AdamiEl cosplay implica también la construcción del personaje. Foto Guillermo Rodríguez AdamiLos asistentes en la entrada de la convención de La Rural, el viernes. Foto Guillermo Rodríguez AdamiLos asistentes en la entrada de la convención de La Rural, el viernes. Foto Guillermo Rodríguez AdamiCosplayers en La Rural. Foto Guillermo Rodríguez AdamiCosplayers en La Rural. Foto Guillermo Rodríguez AdamiCuidando los detalles. Antes de entrar. Foto Guillermo Rodríguez AdamiCuidando los detalles. Antes de entrar. Foto Guillermo Rodríguez Adami

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