«Cuchara», el basquetbolista que amaba lo «turbio 2.0» y salía a robar vestido de policía

En la canchita lo conocían como «Soldier» (soldado, en inglés) y nadie sabía muchas cosas de su vida. Apenas que era del oeste del Conurbano y que se dedicaría a la venta mayorista de golosinas en la zona de Once. «Pero le gustaba lo turbio 2.0«, dice otro habitué de la que es considerada «la

«cuchara»,-el-basquetbolista-que-amaba-lo-«turbio-2.0»-y-salia-a-robar-vestido-de-policia

En la canchita lo conocían como «Soldier» (soldado, en inglés) y nadie sabía muchas cosas de su vida. Apenas que era del oeste del Conurbano y que se dedicaría a la venta mayorista de golosinas en la zona de Once. «Pero le gustaba lo turbio 2.0«, dice otro habitué de la que es considerada «la meca» porteña del streetball, algo así como «el potrero del básquet», ubicada a metros de la estación Caballito de la línea de trenes Sarmiento.

Martín «Cuchara» Escucharini (29), prófugo desde julio de 2020 por formar parte de una banda que usaba uniformes de la Policía para robar y secuestrar, cayó hace dos semanas en la canchita donde solía jugar partidos de básquet de tres jugadores contra tres.

En realidad, una brigada de la División Homicidios de la Policía Federal Argentina (PFA), a cargo de su captura, lo ubicó allí y armó un operativo para detenerlo.

«Se avivó que había cuatro policías de civil y se fue al supermercado chino de al lado», recrea uno de los detectives. Y sigue: «Agarró una gaseosa y paseaba entre góndolas, simulando ser un cliente normal. Como tardaba en salir, la brigada entró y lo detuvo en la caja».

Escucharini era el único prófugo de una banda de ocho integrantes que, en junio de 2020, disfrazados de policías, simuló la detención de dos vecinos del barrio Las Catonas, un complejo de monoblocks de Moreno. Los subieron a una Citroën Berlingo y a una Peugeot Partner y los llevaron hasta la entrada de la casa de uno de ellos. El otro permaneció en una de los utilitarios.

Al dueño de la vivienda le pegaron con la culata de una pistola en la cabeza y lo obligaron a abrir la puerta. Adentro estaba su familia. Según la denuncia, la banda robó cuatro Smart TV, siete celulares, una moto Honda Tornado y dinero en efectivo. En la jerga delictiva, la modalidad es conocida como «el falso operativo» y sus principales víctimas suelen ser ladrones o narcotraficantes.

Martín Martín «Cuchara» Escucharini está acusado de cometer robos disfrazado de policía.Aunque en este caso, según la Unidad Fiscal de Instrucción (UFI) 2 de Moreno-General Rodríguez, a cargo de Carina Saucedo, los miembros de la familia asaltada no cuentan con antecedentes penales. Pero hay algo que al menos resulta extraño: ¿Qué llevaría a una banda de ocho ladrones con chalecos antibalas y uniformes policiales a decidirse por asaltar a un vecino de un complejo de monoblocks?

Minutos después del robo en Las Catonas, la señal de rastreo de uno de los utilitarios marcó una dirección de Moreno. El dato permitió comprender que la banda había hecho un raid delictivo: robó una camioneta para seguir robando.

Los policías bonaerenses llegaron al lugar y se encontraron con una parte de la banda. Detuvieron a todos los presentes, menos a uno. Pero en la camioneta, además de armas, chalecos y ropa de policías, secuestraron el DNI del prófugo: Martín «Cuchara» Escucharini.

Martín Martín «Cuchara» Escucharini y su pasado liceísta.Se cree que durante sus primeros meses y año como evadido habría contado con complicidad policial. O que, mínimamente, no era buscado por los bonaerenses. Como el imputado estaba individualizado, la UFI 2 decidió encargarle la búsqueda a la División Homicidios de la PFA.

El apellido sonaba conocido para la división. En 2018 habían recibido otro pedido: detener a la madre y las tías de Escucharini, en el marco de una causa por «asociación ilícita en concurso real con defraudación en perjuicio del Estado reiterado en 78 hechos y uso de documento público falso«.

Su mamá, detenida en Moreno

Lilian, su mamá, fue detenida en la Municipalidad de Moreno. Su cargo era delegada de Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) en ese partido. Fue enviada a la Unidad 8 de Los Hornos, donde en 2020 intentó suicidarse. La imputaron como líder de una asociación que hacía ingresar postulantes en el registro de aspirante del Consejo Escolar de Moreno.

Gracias a sus gestiones, los seleccionaban para cubrir suplencias innecesarias. De esta forma, los convocados como suplentes cobraban sin prestar los servicios al Estado provincial. Se comprobaron 77 contratos que habrían durado entre 2015 y 2018.

Martín Martín «Cuchara» Escucharini está acusado de cometer robos disfrazado de policía.Los mismos detectives que detuvieron a las tres mujeres de la familia salieron a buscar a «Cuchara». Allanaron la casa de su novia (en Las Catonas) y la suya, de Merlo. Se comprobó que tenía antecedentes militares, ya que había sido egresado del Liceo Militar, y que había viajado como turista por Italia, Chile, España, Inglaterra. Frecuentaba la cancha de básquet desde 2016.

A pesar del pedido de captura, nunca dejó de publicitar sus actividades en redes sociales. Si bien ya no viajaba por el exterior como antes, se mostraba en muchos lugares «comunes» y elegidos por delincuentes de su edad: fiestas de música electrónica en discotecas de la Costa Atlántica (en verano) y paseos en motos de agua.

También asistía a fiestas en barcos que parten desde Tigre, donde se suelen sacar fotos con champaña de bodegas francesas. Aunque uno de los detectives a cargo de su detención le baja el perfil: «Cuando lo detuvimos, llevaba ropa del montón. Hizo referencia a su pasado como liceísta, pero negó haber sido soldado. Eso sí: el tipo, un señor. Muy educado con nosotros«, concluye.

EMJ