jueves, 29 febrero, 2024
InicioSociedadTestimonios a la luz de las velas

Testimonios a la luz de las velas

Los cortes eléctricos son parte del verano porteño

Los vecinos se quejan de la falta de respuesta de Edesur mientras inventan estrategias de supervivencia cuando falta la luz.

Mientras Alejandra Cañoni, vecina de Flores, habla con este diario, la luz se vuelve a cortar en su casa. “Hace años que siempre se corta, especialmente en verano. En esta zona se construyeron muchísimos edificios en pocos años. Cuando hace mucho calor comienzan a cortarse diferentes fases de la electricidad. En el edificio en el que yo vivo, en este verano en particular hace una semana que venimos todos los días con cortes”, comenta. “Llamamos a Edesur y nos contesta un mensaje automático diciendo que a determinada hora vuelve. Y como no sucede en ese término, volvemos a llamar. El número de Emergencias de la empresa ya lo tengo tatuado. También llamamos a el número de Electrodependientes, ya que hay varias personas con discapacidad o muy mayores que no pueden moverse y quedan sin ventilador con esta temperaturas. Además, como es de suponer, al rato nos quedamos sin agua y todo lo de la heladera o freezer hay que tirarlo”.

Palabras más, palabras menos, eso es lo que le cuentan decenas de personas de distintos barrios de la ciudad a Página 12. Y es que los 60 mil hogares damnificados tras el incendio del sábado no son más que una muestra amplificada de lo que ocurre en diversos barrios de CABA cada vez que sube el termómetro.

De hecho, el mismo día que estallaba la subestación de Edesur, la actriz Pilar Gamboa (protagonista de División Palermo e integrante de Piel de Lava) ya había indicado en sus redes que había varios cortes en su barrio, Caballito. Ariel, farmacéutico de 33 años que vive con su hijo en la misma zona, cuenta que “todos los veranos tenemos cortes de luz».  «Yo ya no hago reclamos porque la verdad, me cansé de que no me den pelota y sigan construyendo torres sin adecuar las instalaciones eléctricas a la explosión inmobiliaria”, agrega. Marina, gestora cultural de 48 años, vive también por allí: “Alguna vez hice el reclamo por vía legal pero nunca recibí respuesta. Me cortaron la luz la semana pasada y me iba enterando si era posible que viniera o no por el portero de al lado. Me fui a la casa de mis padres pensando que la luz había vuelto y no, así que me puse a cocinar lo que pude para no tener que tirar todo una vez más”.

Jimena Páez, de Villa Crespo, lleva un calendario de los días que tuvo el servicio cortado en 2023 entre enero y noviembre. También, en lo que va del año. Romina, productora de arte en publicidad de 47 años, de Villa Santa Rita, dice: “Te cuento lo que quieras porque total, vivo a la luz de las velas”. Y relata: “Tuve un corte de luz desde el miércoles al sábado inclusive. Tengo que tirar un montón de comida a la basura, tengo que armar toda una trama para trabajar porque hago home office, tengo que garantizar tener batería en el celular para no quedar incomunicada. Me fui a dormir de una amiga porque el calor es agobiante. Además tengo un perro entonces tengo que volver a casa aunque no haya luz para sacarlo a pasear. Nadie habla del stress que provoca esta situación, del malestar emocional y físico que genera. Mis vecinos con bebés o los adultos mayores la están pasando horrible”, dice.

Coca tiene 90 años y vive en Balvanera. «En mi edificio estamos sin luz desde hace más de una semana. Ayer, domingo a la madrugada, acá al lado tuvieron que venir los bomberos porque en el edificio de acá, Alberti al 20, se incendiaron unos cables del sótano. Yo me fui unos días de mi hijo pero para una mujer grande y sola, la situación es muy difícil». 

Más Noticias