Detrás de la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, estuvo una fuerza militar del ejército de los Estados Unidos conocida por su eficacia y precisión. Es una unidad de élite que opera en los límites de la realidad y el mito. Conocida oficialmente como el 1er Destacamento Operativo de Fuerzas Especiales-Delta (1st SFOD-D), la Delta Force representa el recurso más letal y especializado del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC).
Delta nació de una necesidad estratégica: la de poseer una fuerza capaz de realizar intervenciones quirúrgicas en situaciones de rehenes y contraterrorismo de alta complejidad. Fue fundada en 1977 por el Coronel Charles Beckwith, quien tras servir como oficial de intercambio con el SAS británico, comprendió que Estados Unidos necesitaba una unidad con una flexibilidad y precisión que no existía en el ejército convencional de la época.
Lo que define a la Delta Force no es solo su armamento de vanguardia, sino su proceso de selección. Sus miembros no son reclutados, sino invitados a participar en un proceso de selección en las montañas Apalaches que lleva el cuerpo y la mente al límite absoluto. Los operadores Delta se distinguen por su capacidad de camuflarse en cualquier entorno. Es común verlos con barbas, cabello largo y vestimenta civil, una técnica conocida como «perfil bajo» que les permite infiltrarse en ciudades extranjeras sin levantar sospechas. Su entrenamiento se centra en el Combate en Espacios Cerrados (CQB), donde la velocidad y la precisión de tiro son las únicas garantías de supervivencia.
La historia de la unidad está marcada por éxitos cinematográficos y tragedias que redefinieron la doctrina militar. Su bautismo de fuego fue la Operación Eagle Claw en 1980, un ambicioso intento de rescatar a los rehenes de la embajada estadounidense en Teherán. Aunque la misión fracasó debido a fallos logísticos y tormentas de arena, este evento fue el catalizador para modernizar todas las operaciones especiales de EE.UU. Años más tarde, en 1993, la unidad fue protagonista de la Operación Gothic Serpent en Somalia. Lo que debía ser una misión de captura rápida en Mogadiscio se convirtió en una batalla urbana feroz tras el derribo de dos helicópteros Black Hawk. En este enfrentamiento, los operadores Delta demostraron una valentía excepcional, incluyendo a Gary Gordon y Randy Shughart, quienes recibieron la Medalla de Honor póstuma por defender un sitio de impacto contra cientos de milicianos.
En el siglo XXI, su enfoque cambió hacia la «caza de objetivos de alto valor». Fueron los operadores Delta quienes localizaron a Saddam Hussein en 2003, oculto en un sótano en Irak, y quienes lideraron la incursión en Siria en 2019 que terminó con la muerte de Abu Bakr al-Baghdadi, el líder del Estado Islámico.
Apenas días atrás, los soldados de la unidad fueron los responsables de la intervención militar que se llevó adelante en Venezuela y donde lograron capturar a Nicolás Maduro tras haber desarrollado un operativo con extrema violencia y precisión.
