Más de un millar de manifestaciones han sido convocadas este fin de semana en distintas localidades de Estados Unidos para protestar contra la violencia de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU, conocido por su acrónimo en inglés ICE, después de que una mujer muriera a disparos de un agente en Mineápolis (Minnesota) y otras dos personas resultaran heridas en Portland (Oregón). Ambos incidentes han exacerbado el rechazo de parte de la ciudadanía hacia las fuerzas de ICE, utilizadas por la Casa Blanca en las redadas contra los inmigrantes irregulares y también como justificación recurrente para desplegar a los militares en cuatro de las grandes capitales del país.
«Este fin de semana, personas de todas partes se están uniendo no solo para llorar las vidas perdidas a causa de la violencia de ICE, sino para enfrentar un patrón de abusos que ha destrozado familias y ha aterrorizado a nuestras comunidades», afirmó Leah Greenberg, codirectora ejecutiva de Indivisible, una de las organizadoras de las marchas de protesta, convocadas bajo el lema “ICE fuera de una vez por todas”. La tensión se disparó el miércoles, después de que se hiciera viral el vídeo de un incidente en Mineápolis, donde el Departamento de Seguridad Interna había desplegado a cerca de 2.000 agentes militarizados para llevar a cabo redadas contra los inmigrantes en “la mayor operación en la historia de la agencia”, según sus propios responsables.
En el vídeo un agente dispara contra la conductora de un vehículo que bloqueaba parcialmente la calzada cuando esta gira el volante para marcharse y evitar al agente. Renee Good, madre de un niño de seis años, murió en el acto. Este sábado afloró un nuevo vídeo, este grabado por el propio agente que disparó, Jonathan Ross. Segundos antes Good le dice: «No pasa nada, no estoy enfadada contigo». Un día después otros agentes de ICE hirieron de bala a dos inmigrantes venezolanos a las puertas de un hospital en Portland.
Interpretaciones opuestas
Ambos incidentes han reavivado la polarización política. La Administración Trump no tardó en salir en defensa del agente de Mineápolis, afirmando que actuó en defensa propia, mientras la secretaria de Seguridad Interna, Kristi Noem, describía las acciones de Good como “un acto de terrorismo doméstico”. Del otro lado los demócratas condenaron con dureza lo ocurrido y su alcalde en la ciudad, Jacob Frey, pidió a ICE que “se largue de una puta vez” de la ciudad.
Desde entonces se han sucedido varias protestas en Mineápolis, que vive una situación excepcional después de que el gobernador declarara el estado de emergencia. El viernes por la noche un millar de personas increparon a los agentes a las puerta del hotel donde algunos de ellos se alojan, lanzando bolas de nieve y piedras. Unas 30 personas fueron arrestadas. Este sábado el alcalde advirtió que aquellos que destruyan la propiedad o ataquen a los agentes serán arrestados. “Eso es lo que quiere Donald Trump, que mordamos el anzuelo”, dijo Frey tras recordar que el grueso de las protestas han sido pacíficas.
Para exacerbar un poco más los ánimos, la Casa Blanca anunció este mismo sábado la suspension de 129 millones de dólares en pagos federales a Minnesota por las alegaciones de fraude y malversación de fondos que rodean al sistema de guarderías del estado. Esos fondos iban destinados principalmente a las familias de bajos ingresos y la subvención de las guarderías. Ese escándalo, en el que ha presuntamente implicados decenas de ciudadanos de origen somalí, llevó hace unas semanas a Trump a lanzar una diatriba racista contra los migrantes del país africano, a los que llamó “basura”.
También el gobernador demócrata del estado, Tim Walz, pidió a la ciudadanía que no caiga en provocaciones. “Trump envió a miles de agentes federales armados a nuestro estado y solo tardaron un día en matar a alguien”, dijo Walz en las redes sociales. “Ahora quiere caos para distraer de lo sucedido. No le den lo que quieren”. CNN informó, sin embargo, que durante la jornada los agentes dispararon gas pimienta contra un grupo de manifestantes que se había reunido en torno a un edificio federal en Mineápolis. En otros puntos como el parque Powderhorn, centenares de personas se congregaron de forma pacífica, sin que se hayan registrado al cierre de esta edición incidentes significativos.
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