domingo, 11 enero, 2026
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Venezolanos en España: «felices» de ver a Maduro entre rejas «al precio que sea»

En la madrugada del pasado 3 de enero, horas antes de que los informativos de todo el mundo empezaran a difundir imágenes de sedes militares de Caracas ardiendo y del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, caminando esposado, los teléfonos de muchos venezolanos residentes en España eran ya un hervidero de llamadas y mensajes.

«A las 6 me despertó un amigo que vive en Carolina del Norte, gritando: ¡están atacando Caracas! Mi primera reacción fue de pánico, pensando en mi familia», cuenta Camila Andrea Gómez, venezolana de 24 años que lleva dos viviendo en Madrid. «Cuando abrí los ojos tenía 100 mensajes en el móvil y rápidamente pensé: lo que tenía que pasar, al fin ha pasado», relata Adriana Rubial, venezolana de 51 años con 20 de residencia en Barcelona.

Entre el sueño y la vigilia, Mari Carmen Clavet veía mientras despertaba los vídeos de los bombardeos que se acumulaban en sus grupos de wasap, grabados por sus amigos y familiares, y más tarde la foto de Maduro subiendo a un helicóptero del Ejército estadounidense. «Era todo tan increíble que me costaba asumir que fuera cierto, me quedé en shock«, confiesa esta venezolana de 23 años que emigró a España en 2023.

En septiembre de 2024, Camila, Adriana y Mari Carmen, junto a Jairo Fernández, Liliana Rosales y Mario José Rigo, venezolanos residentes en España como ellas, participaron en un reportaje de EL PERIÓDICO en el que pusieron testimonio y análisis a la sensación de incertidumbre y expectación que vivía en aquellos días la comunidad migrante llegada del país caribeño, a escasas semanas de haberse celebrado unas elecciones que la oposición aseguraba haber ganado, pero cuya victoria era negada por el Gobierno. Los seis compartían en aquel momento un similar convencimiento de que los comicios del 28 de julio habían supuesto la puntilla definitiva al chavismo, por más que Nicolás Maduro se negara a mostrar las actas, pero les hacía desconfiar la contrastada capacidad del régimen para resistir en el poder, que en los meses siguientes volvió a evidenciar.

Intentos fallidos

«Por eso, el 3 de enero, mi primera reacción fue de bloqueo, de duda, de no saber qué pensar ni sentir. Los venezolanos, sobre todo los que hemos tenido que emigrar, hemos asistido a tantos intentos fallidos de cambio en nuestro país y estamos tan acostumbrados a las decepciones, que en las primeras horas nos costaba creer que esta vez fuera en serio», confiesa Mario José Rigo. Esa mañana tenía un viaje familiar que no quiso cancelar, pero durante todo el día no se separó del móvil. «No pude evitar que se me saltaran las lágrimas en varios momentos», reconoce este ingeniero de sistemas de 30 años, vecino de Madrid desde hace seis.

Mario José Rigo Cárdenas, emigrante venezolano / .

Los venezolanos, sobre todo los que hemos tenido que emigrar, hemos asistido a tantos intentos fallidos de cambio en nuestro país y estamos tan acostumbrados a las decepciones, que en las primeras horas nos costaba creer que esta vez fuera en serio

Desde aquel día, los venezolanos residentes en España aseguran estar viviendo «una montaña rusa de emociones». Se trata de una comunidad importante, y además al alza. En enero de 2025, el Instituto Nacional de Estadística tenía censadas en nuestro país 692.000 personas nacidas en Venezuela, casi la mitad de ellas llegadas en los últimos cinco años (en 2020 eran 380.000), y con una marcada progresión ascendente: en los tres primeros trimestres del año pasado, se instalaron en España otros 65.000 venezolanos. La mayoría ha llegado huyendo de las condiciones de vida y la falta de libertad que hay en su país y no tienen una opinión favorable del régimen que les obligó a hacer las maletas. Por eso, tras la inquietud de las primeras horas, todos hablan de «alegría y motivos para la celebración».

«Todo es muy incierto todavía, pero estos días me estoy permitiendo disfrutar de la felicidad de saber que Maduro ya no está en el poder, y de ilusionarme pensando que los amigos y familiares que dejé allí van a poder vivir pronto en libertad y progresar», dice Mari Carmen Clavet. Llegó con su pareja, joven como ella, y compagina algunos trabajos menores con las prácticas que está haciendo en una emisora de radio, su verdadera vocación. De momento no se plantea volver a su país, pero Jairo Fernández sí tiene identificados a «decenas de venezolanos» que desde el 3 de enero han empezado a pensar en el regreso.

Maricarmen Clavet Álvarez Pérez, emigrante venezolana / .

Estos días me estoy permitiendo disfrutar de la felicidad de saber que Maduro ya no está en el poder, y de ilusionarme pensando que los amigos y familiares que dejé allí van a poder vivir pronto en libertad y progresar

Informático de profesión con 25 años de residencia en España, Fernández creó en 2020 una asociación -Gente Plus- para ayudar a paisanos suyos que llegaban a nuestro país sin saber a qué ventanilla dirigirse para regularizar su situación y, medio en broma medio en serio, dice que igual tiene que rediseñarla para guiar a los que decidan regresar y emprender negocios allí. «Para los nueve millones de venezolanos que vivimos fuera de nuestro país, estos días están siendo de felicidad y euforia«, asegura.

Jairo Fernández, venezolano residente en España, en Torre Jussana / Irene Vilà Capafons

Para los nueve millones de venezolanos que vivimos fuera de nuestro país, estos días están siendo de felicidad y euforia

Esta alegría unánime contrasta con las dudas que despierta la forma como se ha producido la caída de Maduro: con la intervención de una fuerza militar exterior y su posterior puesta a disposición judicial en un país ajeno. Los venezolanos emigrados a España son conscientes de esta circunstancia, pero la idea de «una Venezuela sin chavismo» les lleva a aplaudir con fervor la operación.

Maduro responsable

«La ciudadanía de mi país no tendría que haber sido sometida a ver cómo un ejército extranjero entraba en el país a quitarnos de encima a un tirano. Nosotros ya lo echamos en las elecciones de julio de 2024, pero Maduro nos las robó. Él es el responsable de haber llegado a este extremo», señala Adriana Rubial. «En esta ocasión, el fin justifica los medios», añade Jairo Fernández.

Adriana Rubial, venezolana residente en Barcelona / Marc Asensio

La ciudadanía de mi país no tendría que haber sido sometida a ver cómo un ejército extranjero entraba en el país a quitarnos de encima a un tirano. Nosotros ya lo echamos en las elecciones de julio de 2024, pero Maduro nos las robó. Él es el responsable de haber llegado a este extremo

«Fuimos nosotros quienes debimos haber acabado con el chavismo en el poder, pero cuántos intentos hicimos en las urnas, en las calles, jugándonos el pellejo, con miles de reuniones y gestiones que no acabaron en nada», se lamenta Liliana Rosales, periodista venezolana de 59 años residente en Tarragona desde hace dos décadas, que se muestra muy crítica con los reproches que ha leído y escuchado estos días en multitud de tribunas y tertulias por la violación al derecho internacional perpetrada por el comando de EEUU que capturó a Maduro.

Lilian Rosales, venezolana residente en Barcelona / .

Fuimos nosotros quienes debimos haber acabado con el chavismo en el poder, pero cuántos intentos hicimos en las urnas, en las calles, jugándonos el pellejo, con miles de reuniones y gestiones que no acabaron en nada

«Se preocupan ahora por nuestra soberanía, pero nadie se preocupó de nosotros cuando nos extorsionaban grupos chavistas capaces de robarte impunemente en la calle un dinero que, a lo mejor, había enviado hasta allí un emigrante venezolano trabajando de repartidor en España. ¿Debe primar el derecho internacional sobre los derechos humanos?», plantea la periodista.

El manifiesto interés de Trump por el petróleo venezolano no causa especial incomodidad en la comunidad migrante. «¿Petróleo? Los venezolanos llevamos décadas sin beneficiarnos de él. Para regalárselo a Cuba o China, mejor que se lo lleven los norteamericanos a cambio de quitarnos el chavismo», dice Camila Gómez. «Si ese es el precio por alcanzar nuestra libertad, estaremos encantados de pagarlo», añade Rubial.

Camila Andrea Gómez, emigrante venezolana / .

¿Petróleo? Los venezolanos llevamos décadas sin beneficiarnos de él. Para regalárselo a Cuba o China, mejor que se lo lleven los norteamericanos a cambio de quitarnos el chavismo

El desdén mostrado por el presidente de EEUU hacia la oposición venezolana genera más incomodidad, pero «el sueño hecho realidad» de ver a Maduro entre rejas lo eclipsa todo. «Delcy Rodríguez es una marioneta pasajera», analiza Mari Carmen Clavet sobre la figura que ha quedado al mando del país.

Con todo, los venezolanos afincados en España son conscientes de que la transición política no ha comenzado aún, y que en los próximos días les toca seguir pendientes de los noticiarios y de sus teléfonos móviles, aunque ahora lo hagan con una sonrisa en la cara.

«Cuando veamos a María Corina Machado o a Edmundo González en el palacio de Miraflores, será la señal de que el cambio se ha producido. Ese día, millones de venezolanos emprenderán el camino de vuelta a casa», pronostica Jairo Fernández.

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