Estados Unidos ha comenzado a evacuar a parte de su personal estacionado en la mayor base militar estadounidense de Oriente Próximo, una medida que llega después de que su presidente animara a los iraníes a seguir protestando en las calles y sugiriera que Washington intervendrá pronto en el país persa. «La ayuda está de camino», escribió el martes Donald Trump. El repliegue de fuerzas está en marcha en la base aérea de Al Udeid, situada en territorio de Qatar, donde trabajan unas 10.000 personas, aunque medios como Fox News sostienen que el mismo procedimiento se estaría implementando en otras bases de la región «como medida de precaución». Esa misma coreografía se escenificó en los días previos al ataque masivo lanzado este pasado verano por el Pentágono contra las instalaciones nucleares iraníes, acaecido después de que Israel bombardeara el país enzarzándose en una guerra de 12 días con la República Islámica.
El cambio de régimen en Irán es una vieja aspiración de Israel y EEUU, ávidos por quitarse de en medio a la potencia que más activamente ha resistido sus planes hegemónicos en la región. Durante años ambos países han recurrido a toda clase de maniobras de guerra sucia, muchas de ellas documentadas en los medios, para tratar de debilitar al régimen clerical iraní. Desde el sabotaje a los ciberataques pasando por los atentados terroristas contra científicos nucleares y funcionarios persas. La revuelta popular en curso les da una nueva oportunidad para conseguirlo. Centenares de manifestantes iraníes han sido asesinados por el aparato de seguridad del régimen desde que comenzaran las protestas a finales de diciembre, desatadas inicialmente por la crisis económica que padece el país, con la depreciación del rial como detonante.
Recomendaciones de la embajada
Además de la evacuación de parte de su personal en Al Udeid, la embajada virtual de EEUU en Teherán pidió a sus ciudadanos que abandonen cuanto antes el país. «Los ciudadanos de EEUU deberían abandonar Irán inmediatamente», dijo la embajada en un comunicado, el tercero de esa misma índole en los últimos cinco días. «Si las condiciones lo permiten, pueden considerar abandonar Irán por tierra a través de Turquía y Armenia».
Trump anunció el martes que todos los contactos para buscar una solución negociada con las autoridades iraníes quedan suspendidos hasta que cese la represión contra los manifestantes, un escenario improbable a corto plazo. En ese mismo mensaje, el republicano instó a los iraníes a «tomar las instituciones» para tumbar al régimen. Casi paralelamente, en Washington volvió a reunirse el Consejo de Seguridad Nacional para abordarlas opciones para una posible intervención en Irán. El menú incluye desde ataques militares a nuevas rondas de sanciones, ciberataques o un apoyo más firme y no especificado a los cientos de miles de iraníes que se juegan la vida en las calles. Teherán ha amenazado con atacar las bases militares de EEUU en la región si Washington acaba apostando por la agresión militar.
Reticencias árabes
Los países árabes del Golfo Pérsico guardan en gran medida silencio. Durante años, algunos de ellos apoyaron sin ambages un ajuste de cuentas con la teocracia chií, pero hoy no todos lo tienen tan claro. Según informa ‘The Wall Street Journal’, tanto Arabia Saudí como Omar y Qatar habrían transmitido a la Casa Blanca que un operación de cambio de régimen en Teherán afectaría negativamente al precio del petróleo y dañaría en última instancia a la economía estadounidense. Entre otras cosas temen que Irán pueda cerrar el Estrecho de Ormuz, por el que transita el crudo de la región. De acuerdo con la misma fuente, Arabia Saudí habría transmitido a la Administración Trump que no permitirá el uso de su espacio aéreo para un potencial ataque.
Existen también otras posibles consideraciones para explicar la postura de Riad y sus aliados. Todos ellos son regímenes autoritarios, no muy distintos al que impera en Teherán, con marcos jurídicos que se fundamentan igualmente en la ley islámica. Su frágil legitimidad política les ha llevado históricamente a oponerse a los cambios de régimen en la región, particularmente Arabia Saudí.
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