viernes, 16 enero, 2026
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La pérdida de biodiversidad vuelve a los mosquitos más dependientes de la sangre humana

La destrucción de ecosistemas no solo amenaza a la fauna silvestre: también altera el comportamiento de los mosquitos. Una investigación científica reciente revela que, a medida que cae la biodiversidad, estos insectos recurren cada vez más a la sangre humana para alimentarse, incrementando el riesgo de transmisión de virus como el dengue, la fiebre amarilla o el Zika.

A medida que la presencia humana expulsa a los animales de sus hábitats, los mosquitos que alguna vez se alimentaron de una amplia variedad de especies podrían estar persiguiendo nuevos objetivos humanos para saciar su sed de sangre, según un nuevo estudio publicado en la revista Frontiers in Ecology and Evolution y liderado desde el Instituto Oswaldo Cruz de Río de Janeiro, en Brasil.

En los remanentes del Bosque Atlántico, en el estado de Río de Janeiro, los investigadores registraron un fenómeno preocupante: los mosquitos capturados muestran una marcada predisposición a alimentarse de personas, un patrón que los científicos vinculan con la drástica reducción de la diversidad de vertebrados en la región. El hallazgo apunta a un efecto ecológico con consecuencias directas para la salud pública.

Mosquitos en busca de sangre humana

El equipo colocó trampas luminosas en dos reservas: el Sítio Recanto Preservar y la Reserva Ecológica do Guapiaçu (REGUA). Según una nota de prensa, de 1.714 mosquitos capturados, los autores consiguieron aislar 145 hembras con sangre, y en 55 de esas muestras la extracción y amplificación de ADN permitieron identificar el origen del alimento. Entre las fuentes identificadas, los mosquitos se habían alimentado con frecuencia con sangre humana, en un porcentaje mayor con respecto a investigaciones previas.

Los científicos señalan dos causas principales: por un lado, la desaparición o reducción de poblaciones animales que solían ser hospedadores alternativos; por otro, la mayor proximidad y abundancia de humanos en paisajes fragmentados. Con menos opciones naturales disponibles, los mosquitos se ven forzados a buscar fuentes alternativas y terminan alimentándose más de humanos, que son el hospedador más prevalente en estas zonas, explicaron los investigadores.

Menos biodiversidad, más picaduras de mosquitos y más riesgo de propagación de virus

Este cambio en la dieta de los vectores eleva el riesgo de transmisión de arbovirus propios de la región, como fiebre amarilla, dengue, Zika, Mayaro y chikungunya. Aunque la proporción de hembras engordadas respecto del total fue relativamente baja, los especialistas sostienen que la evidencia es suficientemente sólida como para levantar la alerta y recomendar medidas de gestión.

Referencia

Aspects of the blood meal of mosquitoes (Diptera: culicidae) during the crepuscular period in Atlantic Forest remnants of the state of Rio de Janeiro, Brazil. Dálete Cássia Vieira Alves et al. Frontiers in Ecology and Evolution (2026). DOI:https://doi.org/10.3389/fevo.2025.1721533

En términos ecológicos, el resultado muestra cómo la pérdida de biodiversidad reconfigura interacciones tróficas básicas: animales que antes “diluían” las picaduras ahora escasean, y la carga de hematófagos recae sobre los seres humanos. En términos sanitarios, la mayor frecuencia de picaduras humanas puede traducirse en mayor incidencia y en cambios en la dinámica de brotes, incluso en zonas que hasta ahora se consideraban de bajo riesgo.

Los investigadores creen que se requieren enfoques integrados: vigilancia entomológica focalizada, junto a políticas de conservación que restauren corredores y poblaciones animales, además de estrategias de control de vectores que consideren el paisaje y la disponibilidad de hospedadores.

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