Buenos Aires. El presidente Javier Milei encabezó ayer el acto oficial de entrega del sable corvo de José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo en la ciudad santafesina de San Lorenzo, donde el 3 de febrero de 1813 las fuerzas independentistas rioplatenses (argentinas), al mando del Libertador, vencieron a las tropas realistas de la milicia urbana de Montevideo.
“La gesta sanmartiniana fue una verdadera revolución. La visión y el liderazgo de nuestros próceres liberaron a las colonias de un Estado tiránico, un Estado que no estaba preocupado por el crecimiento y la prosperidad de los habitantes del nuevo mundo, sino que solo buscaba defender sus privilegios”, relató Milei en el inicio de su discurso.
“El mundo antes de la revolución era un mundo estancado, atrasado e injusto. Era un mundo invertido. La revolución rompió con el pasado de opresión y puso a las provincias unidas de pie por primera vez en su historia, enderezó lo que estaba invertido y nos permitió caminar, nos permitió convertirnos en poco menos de un siglo en una Nación que sería potencia y superaría en gloria al imperio del que se desprendió”, remarcó Milei.
El presidente consideró que la “actitud libertadora en pos de corregir el mundo, romper las cadenas de la opresión y conquistar la libertad debe guiarnos hoy y siempre en las decisiones que tomamos como nación”.
El mandatario hizo un recorrido histórico de lo que fue el camino del sable y aseguró que “trajo libertad a tierras que solo conocían el sometimiento”.
“Es la espada que nos recuerda que la libertad es inclaudicable y que si uno lleva adelante los sacrificios que ella demanda, se pueden alcanzar cimas inmensas. Por eso, el sable corvo del general San Martín no es un objeto histórico más, no es una pieza neutra de exhibición ni un simple vestigio del pasado. Es probablemente el símbolo material más poderoso de la nación argentina”, subrayó.
El sable de San Martín fue retirado durante la mañana de ayer del Museo Histórico Nacional. Horas después, llegó al Convento de San Lorenzo, a la espera de la entrega al Regimiento de Granaderos.
El sable corvo, que volvió a San Lorenzo por primera vez desde aquella gesta, estará luego en exposición en el Regimiento en Ciudad de Buenos Aires bajo custodia del Estado.
Milei relató cómo los últimos granaderos vivos custodiaron el féretro de San Martín durante la vuelta del cuerpo ya sin vida del Libertador al país desde Francia, en 1880. Y que Rivadavia desintegró el Regimiento hasta que lo recreó el presidente Julio Argentino Roca.
El presidente argentino leyó en su discurso que “el sable fue expuesto durante la primera mitad del siglo XX en el Museo Histórico Nacional”, pero resaltó que fue “robado” por la juventud peronista en 1963 y 1965, “durante un gobierno democrático, en lo que no puede ser llamado de otra manera que un acto de terrorismo contra el patrimonio nacional”.
Milei explicó que en 1967, tras haber sido recuperado, quedó en custodia “definitiva” del Regimiento de Granaderos a Caballo, donde permaneció hasta 2015, cuando Cristina Kirchner ordenó exponerlo nuevamente en el Museo.
“No deberá sorprender que quienes habían robado el sable en los ’60 fueron invitados a la inauguración de la sala donde sería exhibido”, ironizó Milei y consideró que “por eso no es de extrañar que este mismo sector pone en el grito en el cielo” ahora, por lo que el presidente consideró “un acto de justicia histórica”.
Antes de las palabras del mandatario se realizó una ceremonia que consistió en la reconstrucción presica del combate de 1813. Hubo tropas uniformadas de época, movimientos coreografiados y formaciones que reprodujeron las maniobras originales.
El mandatario ingresó al lugar acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Antes de dirigirse al palco, en el que lo aguardaban funcionarios locales, nacionales y el gobernador Maximiliano Pullaro, Milei rompió el protocolo y corrió unos metros para saludar al público que se encontraba en una de las tribunas.
