El deporte argentino celebra un hito sin precedentes en los deportes de invierno. En el marco de los Juegos Olímpicos de Milano-Cortina d’Ampezzo, Tiziano Gravier consiguió un resultado histórico al finalizar en la posición 28° en la categoría de esquí alpino Súper-G. Con apenas 23 años, el atleta demostró solvencia y determinación en una de las pruebas más exigentes del circuito internacional.
Superando marcas de décadas
La actuación de Gravier no solo destaca por su posición actual, sino por lo que representa estadísticamente para el país. Al situarse en el top 30 mundial, logró mejorar el puesto número 30 que Nicolás Arsel obtuvo en Salt Lake City 2002, el cual había sido, hasta hoy, la mejor actuación argentina en la categoría.
Durante la competencia, Gravier registró un tiempo de 1:29,06. El podio fue liderado por el suizo Franjo von Allmen, quien se llevó el oro con una marca de 1:25,32, seguido por el estadounidense Ryan Cochran-Siegle y el suizo Marco Odermatt. El Comité Olímpico Argentino resaltó la complejidad de la prueba, subrayando que Gravier partió desde el lugar 31 en una pista que ya presentaba un fuerte desgaste por el paso de los competidores anteriores.
X de Los Juegos Olímpicos
Una carrera en ascenso
Este logro consolida a Gravier como la gran figura de los deportes de invierno en Argentina. Su trayectoria ya anticipaba este presente: en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Lausana 2020, obtuvo un séptimo puesto, estableciendo también en ese entonces un récord para la delegación nacional.
Detrás del atleta, hay una familia que vive su pasión con distintas intensidades. Mientras sus hermanos son sus principales seguidores y su padre se enfoca en la estrategia y la velocidad, su madre, la reconocida modelo Valeria Mazza, confiesa ser la que más sufre debido a los riesgos que implica la disciplina. «Es a la que más miedo le da y a veces no le gusta tanto mirar», reveló el esquiador antes de su debut olímpico.
