viernes, 6 marzo, 2026
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Sánchez mide los tiempos electorales para fijar su comparecencia en el Congreso por la guerra

Pedro Sánchez no esquivará el Congreso para dar cuenta de la posición del Gobierno respecto al ataque de EEUU e Israel sobre Irán. “El Gobierno siempre acude al Congreso cuando hay que discutir temas importantes”, aseguran fuentes de Moncloa a la espera de medir los tiempos para fijar su intervención parlamentaria. La campaña de las elecciones de Castilla y León, que se celebrarán el próximo 15 de marzo, se ha entrecruzado con el conflicto, sin plenos ordinarios en la Cámara Baja ni esta semana ni la siguiente.

Los socialistas calibran su estrategia electoral para jugar con el calendario, aunque consideran que una comparecencia de Sánchez sobre este asunto le beneficia frente a la oposición. Más allá de sostener una línea “coherente” en política exterior al justificar su rechazo en defensa de la legalidad internacional, en línea con la invasión rusa de Ucrania o la guerra en Gaza, argumentan que la bandera del “no a la guerra” en el polvorín de Oriente Medio es transversal, según las encuestas. No solo entre su electorado, sino también entre una buena parte de los conservadores.

El PP registró el pasado miércoles una solicitud de comparecencia urgente del jefe del Ejecutivo en la Cámara Baja reclamando que “dé cuenta de la posición del Gobierno en relación con las decisiones adoptadas en política exterior, europea y de defensa, y el impacto que las mismas tienen para los intereses generales de España”. Su objetivo es que se ponga el foco en “la situación de las relaciones bilaterales con Estados Unidos y sus efectos de aislamiento en materia de seguridad; así como las actuaciones previstas para preservar nuestra seguridad nacional”. La negativa a que EEUU pueda utilizar las bases de Rota y Morón ha provocado que Donald Trump amenace con romper relaciones comerciales.

Feijóo presidió un acto con disidentes iraníes este jueves en el Congreso donde cargó contra Sánchez con la premisa de que «si no tienes respuesta frente a la tiranía, tu supuesto pacifismo es un aval a la tiranía». Con todo, apostó por una desescalada del conflicto, llamando a la «contención» y a «volver a la mesa de negociación».

La decisión del Gobierno de enviar la fragata Cristóbal Colón a Chipre en misión defensiva para contribuir con otros socios europeos a repeler la respuesta de Irán añade más urgencia a la comparecencia parlamentaria. Aunque esta operación no necesita aval del Congreso, se produce después de que el Gobierno abriese la puerta a colaborar en acciones defensivas si Chipre o algún país de la Unión Europea lo solicita ante el clima bélico actual en Oriente Medio. Tras ello, desde Podemos acusaron al Ejecutivo de «participar en una guerra ilegal».

No se descarta que antes de la comparecencia de Sánchez sea el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, quien ofrezca primero explicaciones. De hecho, según recuerdan en su departamento solicitó ya la pasada semana comparecer en la comisión de Exteriores. Aunque lo hizo para dar cuenta sobre el acuerdo de Gibraltar, la mesa todavía no se ha reunido para fijar fecha y podría sumarse al orden del día un segundo asunto para abordar el conflicto en Oriente Medio.

Plan de evacuación y escudo social

Mientras tanto, el Gobierno trabaja en acabar de perfil un escudo social y laboral con medidas similares a las que se desplegaron tras la invasión rusa de Ucrania ante la crisis energética. Un elemento con el que quieren contar los socialistas para añadir a las explicaciones del Gobierno las respuestas concretas que tiene sobre la mesa. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se comprometió a poner en marcha una mesa de seguimiento con los agentes sociales para tomar las medidas necesarias de cara a atenuar el golpe en trabajadores, empresas y consumidores.

El plan de evacuación de compatriotas españoles de las zonas de conflicto en el Golfo también sigue en marcha. Exteriores tiene abierto el gabinete de crisis y pretende mantener activada la sala de crisis del Ministerio hasta «que el último español que quiera regresar no lo pueda hacer». Hay cerca de 30.000 compatriotas en los lugares que han sido objetivo de ataques iraníes. El grueso de esa comunidad española en los países del Golfo está concentrada en Emiratos Árabes Unidos, con unos 13.000.

Si la guerra de Irán ha agrandado la brecha en política exterior entre el Gobierno y la oposición, en lo que respecta a la mayoría de socios parlamentarios Sánchez ha logrado cierta cohesión. Desde la lógica de una suerte de frente anti-Trump lo que los populares han tildado de “irresponsable”, el arco izquierdo lo ha aplaudido. Lejos de modular sus posiciones iniciales, el Gobierno se ha reafirmado en impedir el empleo de las bases militares de utilización conjunta de Rota y Morón en una guerra contra Irán. «Nadie puede convertirse en el guardián internacional; hay unas normas, hay unas reglas», subrayaba ayer la ministra de Defensa, Margarita Robles.

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