Un estudio liderado por investigadores del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) ha demostrado que los linfocitos B (células del sistema inmunitario encargadas de producir anticuerpos y coordinar la respuesta defensiva del organismo), desempeñan un papel clave en la respuesta al tratamiento. En concreto, a la terapia con quimio-inmunoterapia administrada antes de la cirugía en pacientes con cáncer de pulmón no microcítico, el más frecuente. El hallazgo, explican los investigadores, aporta «nuevas claves sobre por qué algunos pacientes con este tumor responden mejor que otros al tratamiento antes de la cirugía«.
El trabajo ha sido publicado en la revista Clinical Cancer Research, editada por la American Association for Cancer Research (AACR). La investigación analizó muestras de tumor y de sangre de 123 pacientes incluidos en los ensayos clínicos NADIM y NADIM II, realizados por el GECP, que evaluaron la eficacia de la quimio-inmunoterapia antes de cirugía, estudiando la organización, diversidad y activación de los linfocitos B dentro del microambiente tumoral.
Presencia inmunitaria
«Tradicionalmente se pensaba que bastaba con que las células del sistema inmunológico estuvieran presentes en el tumor, pero nuestros datos muestran que la eficacia de la inmunoterapia depende también de una respuesta inmune bien organizada y funcional”, explica Alberto Cruz, coinvestigador principal del estudio y especialista en Oncología Médica del Instituto de Investigación Sanitaria Puerta de Hierro de Madrid.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio se refiere a las estructuras linfoides terciarias (TLS), pequeños «centros inmunitarios» que se forman en el interior del tumor. El estudio demuestra que la quimio-inmunoterapia potencia la formación de estas estructuras, y que los TLS más maduros y activos se asocian con una respuesta patológica completa, es decir, detallan los autores, con la desaparición total del tumor tras el tratamiento previo a la cirugía.
Anticipan la eficacia
Además, estas diferencias también se detectan en sangre. Los pacientes que responden mejor al tratamiento presentan linfocitos B más maduros y activos, lo que abre la puerta al desarrollo de biomarcadores sanguíneos capaces de predecir la eficacia terapéutica. Según los investigadores, esta capacidad predictiva supera a indicadores clásicos utilizados en la actualidad, como la expresión de PD-L1 o la carga mutacional del tumor.
«Evaluar la actividad de los linfocitos B y de las estructuras linfoides terciarias podría convertirse en una herramienta clave, no solo para anticipar cómo responderá cada paciente, sino también para optimizar su selección y evitar tratamientos innecesarios», señala Belén Sierra, investigadora posdoctoral en el Hospital Puerta de Hierro.
En este sentido, la evaluación de la actividad de los linfocitos B y de las estructuras linfoides terciarias podría convertirse en una herramienta clave para anticipar la respuesta de los pacientes al tratamiento, optimizar su selección, evitar terapias innecesarias y abrir nuevas vías terapéuticas dirigidas a potenciar los centros inmunitarios dentro del propio tumor.
23.000 muertes
El cáncer de pulmón continúa, recuerda el GECP, siendo una de las principales causas de mortalidad por cáncer en todo el mundo. El pasado año se registraron más de 23.000 muertes en España, con un incremento de la mortalidad femenina que llevó, por primera vez, a que este tumor superara al de mama como principal causa de mortalidad por cáncer en mujeres.
Como destaca Mariano Provencio, presidente del GECP, «comprender por qué algunos pacientes responden mejor a la quimio-inmunoterapia resulta fundamental para avanzar hacia tratamientos más precisos, personalizados y eficaces que permitan mejorar la calidad y expectativas de vida de este tumor de alto impacto».
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