El sistema crediticio de Córdoba muestra signos de tensión extrema. Los últimos informes del Banco Central y de consultoras especializadas revelan que la morosidad en carteras bancarias superó el 10%, un nivel no visto en más de veinte años. En el segmento no bancario, que incluye fintechs y financieras, el índice de incobrabilidad escaló hasta rozar el 24%.
El crédito tradicional bajo presión
Este deterioro no se distribuye de manera uniforme. Los créditos para consumo, particularmente los otorgados por cadenas comerciales, presentan la situación más crítica, con tasas de mora que en algunos casos cuadruplican las del año pasado. El contexto de tasas de interés elevadas, un poder adquisitivo que no se recupera y un consumo débil explican, en parte, esta dinámica.
«Estamos ante un círculo vicioso», explica un economista local que prefirió mantener el anonimato. «El aumento de la mora obliga a las entidades a ser más restrictivas, encarecer el crédito y destinar más recursos a provisiones. Esto, a su vez, reduce el financiamiento disponible para familias y PyMEs, enfriando aún más la economía real».
La contracara: la adopción masiva de stablecoins
Mientras el crédito se contrae, un fenómeno distinto gana terreno en el paisaje financiero cordobés. Las stablecoins, criptoactivos cuyo valor está vinculado al dólar estadounidense, registran volúmenes de uso récord. Argentina se posiciona como uno de los líderes en adopción en Latinoamérica, y Córdoba no es la excepción.
«Lo que vemos es una migración pragmática», señala Laura Gutiérrez, especialista en tecnología financiera radicada en la capital provincial. «Los usuarios no buscan especular, sino resolver necesidades concretas: preservar valor, cobrar servicios del exterior, realizar transferencias rápidas y pagar con una moneda estable. Las stablecoins ofrecen eso, las 24 horas, todos los días».
Un síntoma de desintermediación
Para los observadores, ambos movimientos no son coincidencia, sino dos caras de una misma moneda. Por un lado, el sistema financiero formal evidencia dificultades para cumplir su rol de otorgante de crédito accesible. Por el otro, una parte creciente de la población y los negocios encuentra en las redes blockchain una alternativa eficiente para operar y resguardar sus ahorros, sin depender exclusivamente de la banca.
Esta «desintermediación» no implica la desaparición de los bancos, pero sí marca un cambio de hábitos. Las stablecoins actúan como un termómetro: su adopción acelerada señala dónde falla o es lenta la infraestructura tradicional, especialmente en contextos de alta volatilidad e inflación.
Un panorama en transformación
El escenario actual plantea desafíos para reguladores e instituciones. Mientras estas últimas navegan el aumento del riesgo crediticio, deben también observar la competencia de un ecosistema digital que crece a pasos agigantados. La convergencia entre finanzas tradicionales y descentralizadas parece inevitable, y casos como el cordobés ilustran la urgencia de este debate en la Argentina.
